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6 de septiembre de 2020

¿En qué país vivimos?

 No cabe duda de estamos atravesando tiempos difíciles durante esta época de pandemia y que las acciones y omisiones  de nuestras autoridades con sus aciertos (escasos) y errores (numerosos) no facilitan las condiciones de vida de los ciudadanos,  como apunta José-Tomás Cruz Varela.

Si el Presidente Sánchez hubiera reducido  la propaganda política de sus numerosas apariciones televisivas y expuesto, en su lugar medidas,  concretas y efectivas, habría  evitado contradicciones y fallos,  y los españoles adquirido claridad normativa y seguridad sanitaria. Pero esto es lo que tenemos… 

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¿En qué país vivimos?

Nuestro inoperante e irresponsable Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con su ejemplo, debería ser el primero en recomendar a los ciudadanos que pasaran en sus hogares el mayor tiempo posible.

Durante las elecciones gallegas metió la pata, como acostumbra, motivando a los ciudadanos que no se dejasen "atenazar" por el miedo e incitándoles a salir a la calle para recuperar la economía y disfrutar de la normalidad

En estos momentos, la situación de España,  comparativamente con  los restantes países europeos, es francamente penosa respecto a los rebrotes, número de contagios, etc… Todo un peligro para nuestra seguridad sanitaria

Siguiendo las confusas instrucciones de Sánchez, no se respetaron las medidas de prevención en el uso de las mascarillas, ni el mantenimiento de las distancias sociales, ni la disciplina de la higiene,  ni el control en las reuniones familiares y festivas, ni la precaución debida en las múltiples ocasiones que la vida nos pone y ahora estamos viendo sus consecuencias.

Con posterioridad, el pasado miércoles 26 de agosto, el Presidente, incomprensiblemente,  renunció a ejercer las funciones de coordinación y liderazgo político en lo que atañe a la segunda pandemia, convirtiendo a España en el país más contagiado, lo que induce a preguntarnos ¿en qué país vivimos? Debió arbitrarse un catálogo homogéneo  de medidas y protocolos que sirviese de orientación general y efectiva para todo el territorio nacional, pero por razones desconocidas no se hizo...

En sentido contrario, tales medidas fueron ignoradas semanas antes y el Gobierno optó por irse de vacaciones, lo  que resulta mucho más reconfortante y se perdió un tiempo perfectamente aprovechable para analizar la situación de crisis y no caer en los mismos errores.

El comportamiento inadecuado de Sánchez nos recuerda la forma de proceder del nefasto ex presidente Zapatero en sus momentos de gloria. Sánchez, una vez más,  ha demostrado ser un político sin escrúpulos ante una situación en la que la salud y la vida de muchos españoles están  en juego.

Los sindicatos, que no pasan precisamente por uno de sus mejores momentos, también  quieren hacerse notar en estos momentos de confusión aplazando la huelga de profesores en Madrid para los días 22 y 23 de septiembre y adaptándola  a su plan de un "retorno seguro" al colegio.  Las organizaciones de CCOO, UGT Y CGT no descartan las movilizaciones hasta que se constate que las medidas se concreten y se cumplan. Todo ello hace que la lógica preocupación de las familias se vaya incrementando a medida que se acerca el inicio del curso escolar. Los populares, por su parte, abogan para que todos los niños acudan a las clases con las mismas reglas en todo el Estado.

El posible incumplimiento de las normas por parte de algunos alumnos provocaría una crisis terrible en todos los sentidos, y el caos producido lo padecerían las restantes familias al tener que educar a sus hijos en sus respectivos hogares. La colaboración de profesores y alumnos y de toda la comunidad educativa es absolutamente necesaria  para paliar las penosas circunstancias a las que todos podemos vernos abocados en breve.

La situación exige rigor en el Gobierno y  en las distintas administraciones  que deben velar por el bien de los ciudadanos. Si el país y sus políticos flaquean,  el desastre será inenarrable… Esperemos que no suceda.

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela. 

Ex Director de RR.HH

26 de agosto de 2020

QUE NADIE LO OLVIDE: NUESTROS HIJOS REPRESENTAN EL FUTURO

 Nuestros actuales políticos tienen muy difícil la resolución del problema sanitario y escolar  que se les ha presentado con el inicio del curso, y pocos confían en que lo solucionen. Pero al menos  nos conformaríamos si demostraran que se ganan el sueldo trabajando e intentando hacerlo.

Dice nuestro comentarista  José-Tomás Cruz Varela que  estando a las puertas de septiembre,  las distintas CCAA carecen de un marco común para enfrentarse al Covid-19 en los centros educativos. Eso  podría aplicarse  también a la Sanidad, y ambas situaciones nos inducen a preguntarnos si los dos Ministerios respectivos debieran o no recuperar las competencias cedidas.   

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QUE NADIE LO OLVIDE: NUESTROS HIJOS REPRESENTAN EL FUTURO

Inexplicablemente, el Gobierno del Sr. Sánchez, todo un ejemplo de inoperancia, está actuando con  dejación de funciones en la enseñanza y  hasta tal grado se mueve entre  la improvisación y la incertidumbre que ha situado a la ciudadanía en el desconcierto.

En otro orden, nuestro desprestigiado Presidente,  una vez más,  ha demostrado su ineptitud a la vista de una segunda crisis sanitaria cuyas repercusiones se están multiplicando por momentos.

Nuevamente, las evidentes alarmas ponen de manifiesto que nos encontramos ante una más que posible nueva ola, dándose la circunstancia de que hasta el mismísimo Fernando Simón está reconociendo abiertamente la existencia de varios brotes con categoría de incontrolables, cuyas consecuencias están destrozando el país y afectando a múltiples sectores, desde el turismo y la hostelería hasta un largo etcétera de  los más variados trabajos y profesiones. Nuestra confianza internacional se debilita y, lógicamente, la economía lo acusa notoriamente.

No obstante, la situación más compleja del momento presente se centra, con la Ministra de Educación de vacaciones,  en el retorno  de los estudiantes a los colegios. Que estando a las puertas de septiembre y aún no dispongamos de un marco común  para los centros docentes entre las distintas Comunidades Autónomas resulta inaudito.

Esperemos que en los pocos días que faltan  para el comienzo del curso escolar se resuelva el tema porque está en juego la preparación académica de toda una generación y lo sabe el resto de Europa que  está tomando medidas. Recordemos que el colegio no es solamente una obligación social y moral, sino legal.

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela.

Ex Director de RR.HH.

8 de julio de 2020

El experimento de Asch y la “desescalada” de la pandemia Covid-19 (II de III)

Aunque es un error de lógica afirmar que lo que no se ve no existe y de lo que no hay constancia gráfica nadie se acuerda,  suele cumplirse en la vida real que aquello que no llegamos a precibir con los sentidos  se hace invisible para la mente. De los campos de exterminio  de la Alemania nazi (Treblinka, Auschwitz-Birkenau, Mauthasen,…) hemos oído hablar y hemos visto fotografías, pero de los campos de concentración de la extinta URSS, pocos se acuerdan y son menos quienes han contemplado algún vestigio de tan siniestros lugares de reclusión y muerte. Los dirigentes comunistas sabían cómo proceder  para no dejar rastro de los gulalgs y borrarlos así de  la memoria colectiva de la humanidad. 

En estos meses de pandemia Covid-19 nuestras autoridades gubernamentales y algunos medios de comunicación próximos han empleado una particular metodología para conformar los comportamientos de la sociedad que  recuerda el ya analizado experimento de Asch. Resulta difícil que un ciudadano confinado y temeroso de un peligro de contagio masivo  se salga del camino marcado aunque perciba errores o piense diferente de aquello que le dicen. La presión ejercida desde el poder y la colaboración de un grupo social poderoso modifica la conducta de cualquier ciudadano, quien a la vez va perdiendo el sentido crítico de la realidad al vivir en momentos de soledad. 

Vimos en la entrada anterior que una gran mayoría de españoles había  adoptado, contra toda lógica, el término “desescalada”  como la vuelta a la normalidad, debido a una insistente repetición gubernamental y mediática. Pero ese era sólo un ejemplo y no el más importante.

En el capítulo “Así lavamos su cerebro” de la obra  “El alma está en el cerebro”, Eduardo Punset, su autor,  nos dice que “Aislamiento, control, incertidumbre, repetición del mensaje y manipulación emocional son técnicas utilizadas para lavar el cerebro de sus víctimas y cambiar sus creencias.”  Nos recuerda, en el párrafo siguiente, las explicaciones de la doctora Kathleen Taylor sobre la adquisición de nuevas ideas: “¿Qué necesitamos para que una persona cambie su modo de pensar? En primer lugar, necesitamos emociones fuertes. Y, en segundo lugar, necesitamos que mucha gente alrededor del sujeto crea lo mismo. Eso lo hace mucho más fácil”…Si hay muchas personas que constantemente te dicen lo mismo y no hay nadie que te ofrezca algo distinto, la realidad se convertirá para ti en lo que esa gente te diga. No hay nada más, no hay más opciones, no hay fuentes alternativas de información”…"Si uno vive en un mundo uniforme, y no hay nadie que se cuestione las cosas, todo se dirige a confinar las ideas y a reforzarlas".

Coherentes con la ocultación de vestigios reales, el actual gobierno se propuso evitar que los ciudadanos percibieran cualquier síntoma de dolor y muerte generados por la peste vírica  y lo ha conseguido. A pesar de los centenares de miles de enfermos y las decenas de miles de fallecidos habidos en España, las cadenas de televisión no han mostrado nunca escenas de sufrimiento ni de entierros en soledad. En cambio, sí nos enseñaban enterramientos y cementerios de Nueva York o Brasil. Hablaban de miles de muertos de catástrofes ajenas solapando los propios, proporcionalmente mayores, convertidos en números invisibles de estadística que no generaban ni angustia ni desconsuelo…

El decreto del Estado de Alarma, frecuentemente prolongado,  sirvió para incluir cuestiones ajenas a la pandemia y sus aspectos sanitarios (ingreso de Pablo Iglesias en el CNI, pacto con Bildu sobre la Reforma Laboral, ERTES,…). A la sociedad se le decía que esa situación especial era por el bien de su salud y los medios de comunicación afines se encargaban de ocultar opiniones contrarias. Con la imposición del principio de autoridad se restauró la verticalidad del poder,  la capacidad de decisión de un solapado Estado de Excepción y limitaron algunos derechos fundamentales (reunión, manifestación…). Pero la “gente”, mayormente, lo asumió desde su confinamiento sin resistencia alguna porque así se lo decían…y así se lo ordenaban.

Con motivo de la pandemia se pretendió revalorizar el sector público, especialmente el sanitario,  en oposición al privado, despreciando  su complementariedad y la necesidad de supervivencia de ambos. Personalidades relevantes,  muy   defensoras de la sanidad pública y muy críticas con la privada, se curaron en hospitales privados, sin darse por aludidas cuando las criticaba su hipócrita incoherencia. Ante semejante escenario, muchos medios  de información ¿? callaban y sus allegados políticos acusaban al discrepante de ser enemigo del bien común general representado en lo público y ser cómplice del negocio de lo privado. Y mientras, una multitud de ciudadanos desconcertados observaba y guardaba para sus adentros  sus opiniones…

(Continuará en el próximo capítulo)

22 de junio de 2020

El experimento de Asch y la “desescalada” de la pandemia Covid-19 (I de III)


No cabe duda de que el término “desescalada” es el neologismo de moda con el que la progresía gobernante pretende conducir a “la gente” hacia la “nueva normalidad” con un “Plan de Transición” diseñado para volver al régimen de vida  anterior a la irrupción del Covid-19.

Quien se pregunte por el significado de tan extraño vocablo  quizás piense que  es el antónimo de escalada, y, por lo tanto,  la acción contraria de escalar. Pero si no quedare satisfecho y siguiera sin comprender el mensaje aún tendrá el recurso de la RAE, y  sorprendido quedará cuando lea que “la palabra desescalada no está en el Diccionario”. Ni está ni se la espera, de momento, que  todo se andará, o “desescalará”. La acción de un gobierno y la presión de los medios de información (y en ciertos casos, des-) repitiendo lo que se le encomienda es demasiado fuerte para que un españolito de a pie se libere de tan tupida tela de araña. 

¡Ay de quien se negare a utilizarla o dudare de su oportuno uso! La influencia de una autoridad y de un grupo social activo hace que demasiada “gente” la emplee  aunque desconozca su alcance o le disguste el término. La palabra introducida es nueva pero no lo son tanto ni el método empleado ni la circunstancia aprovechada. Si nos remontamos al siglo pasado veremos que en 1951 Solomon Asch experimentó sobre psicología social  y demostró el influjo que el grupo ejerce en el comportamiento de un individuo concreto para conformarlo y anonimizarlo aunque en su fuero interno disienta con lo que le dicen y constate que le manipulan. 

De dicho experimento se presenta a continaución un breve resumen y un enlace para quien desee ampliar su contenido:  (https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Asch)

“Los experimentadores, conducidos por Solomon Asch pidieron a unos estudiantes que participaran en una “prueba de visión”. En realidad todos los participantes del experimento excepto uno eran cómplices del experimentador y el experimento consistía realmente en ver cómo el estudiante restante reaccionaba frente al comportamiento de los cómplices. El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.”

 A los participantes, cómplices y sujeto activo del experimento, se les pedía que valoraran la longitud de las distintas líneas que se les exponía. Se les  indicaba que señalaran las más largas, las más cortas y  las iguales de cada item. Los cómplices habían sido entrenados para dar respuestas correctas o incorrectas según situación  y comprobar así su posible influencia en el otro. De un total de dieciocho comparativas, los cómplices dieron doce respuestas incorrectas de manera alternativa. Y estos fueron los resultados habidos:

 “El experimento se repitió con 123 distintos participantes. Se encontró que aunque en circunstancias normales los participantes daban una respuesta errónea solo el 1% de las veces, la presencia de la presión de grupo causaba que los participantes se dejaran llevar por la opción incorrecta el 36,8% de las veces.
 …. solo un 5% de los sujetos se adaptó siempre a la opinión errónea de la mayoría. Un 25% de los sujetos siempre desafió a la opinión mayoritaria, dando la respuesta objetivamente correcta. El 75% de los participantes dio al menos una respuesta errónea a las 12 preguntas, adaptándose a la mayoría.”

Muchos contestaron correctamente y mostraron gran malestar y “un 33% se conformó con el punto de vista mayoritario de los otros cuando había al menos tres cómplices presentes, incluso aunque la mayoría dijera que dos líneas con varios centímetros de longitud de diferencia eran iguales”. Cuando los cómplices no eran unánimes el sujeto disentía más que cuando todos estaban de acuerdo. Los sujetos no influenciables daban su opinión y respuesta correcta sin problemas.

En la presente entrada hemos podido comprobar que el  uso y abuso de la palabra “desescalada” confirma las conclusiones de Asch, y  en la próxima veremos otros comportamientos, significativos y relevantes,   que una mayoría de la sociedad española ha mantenido (y mantiene) pacientemente durante estos tiempos de pandemia sin salirse del guión por unos programado y llevado a la práctica con la colaboración de otros.

24 de junio de 2019

Saludo, servicio y simpatía (El secreto de las tres sss)

  Afortunada y paulatinamente, a efectos del comercio en general y con gran esfuerzo por parte de los empresarios, tras siete largos años, la palabra “crisis”, prácticamente ha ido superándose con dispares resultados en función de las estrategias aplicadas. Los verdaderos emprendedores conocen a la perfección que quejándose y protestando, nada se consigue y los resultados son nulos.

   Centrándonos concretamente en el pequeño comercio y autónomos, generadores de millones de puestos de trabajo en nuestro país, la gran mayoría de consumidores son conscientes y acuden a los establecimientos  no solo en función de la calidad de sus productos, que obviamente tiene su importancia, sino también  por efecto de la atención y servicio recibidos.

   No es pretensión de este artículo el realizar juegos semánticos ni tampoco un panegírico en torno a la eficacia y bondades de los trabajadores de comercio, pero sí el reconocer la   profesionalidad de una gran mayoría, con la excepción de algunos desafortunados casos en los que ciertos vendedores, desempeñado funciones de cara al público,  lo único que logran es que el cliente en cuestión elimine de su memoria el establecimiento en cuestión.

(Derecha, fotografía actual de José - Tomás Cruz Varela, autor de muchos y meritorios artículos publicados en este blog y en innumerables periódicos de Espoaña)

    A modo de ejemplo, en el conocido y simpático barrio del “El Palo” (Málaga). Existe una pequeña heladería, “La Martina”, cuyo equipo está formado por cuatro personas, dos de ellos, Marta y José-María, dueños y excelentes artesanos, complementado por dos empleadas, Rafi y Sandra, a cual más amable y eficaz y no solo por la exquisita calidad de sus productos: helados de 24 sabores distintos en vitrina que se van rotando, gofres, granizados, zumos, leche merengada, horchata, etc.

   Todo el secreto de la citada heladería, o gran parte de la misma,  es debido a continuar aplicando con toda naturalidad el clásico método de “Las tres SSS” (Saludo, servicio y simpatía). En su establecimiento no existen espacios para el gran lujo, pero en cambio  se respira un ambiente de confianza y cordialidad que, en definitiva y como clientes,  es nuestra aspiración. Los consumidores, no nos engañemos, lo que perseguimos es este perfil de trabajadores, los que con independencia de su retribución, no muy adecuada en ocasiones,  su cuantía a tenor de su rendimiento, son los que con su integración proporcionan satisfacción a lo clientes y,  por ende,  incrementan los beneficios de la empresa.

   Como final, permítaseme como sugerencia el que al margen del sueldo mensual fijo, los trabajadores puedan percibir  un “plus” a tenor de sus cifran de venta, número de operaciones, cuantía de las mismas, etc... que les permita acceder a una cantidad extra a tenor de sus propios rendimientos. Dicho incentivo, para que surta efecto y beneficio para ambas partes deberá respetar como primera condición el que sea una cantidad lógica, alcanzable y revisable, tal como ya existe en muchas empresas.….¡¡Inténtelo!!

José Tomás Cruz Varela