23 de febrero de 2015

“El Manifiesto Electoral Nacional” del PP, 200 años después del “Manifiesto de los Persas” (I de III)


La publicación del “Manifiesto Electoral Nacional” del Partido Popular nos trae el recuerdo de otro, conocido como “El Manifiesto de los Persas”. Entre ambos han pasado 200 años. Y aunque los tiempos y las circunstancias han cambiado, existen curiosas coincidencias como podremos comprobar a lo largo de las tres entradas de esta serie.

Acababa de regresar a España el rey Fernando VII, “El Deseado”, cuando le entregaron el documento  que así empezaba:

 Manifiesto
Que al Señor Don Fernando VII hacen en 12 de abril del año de 1814 los que suscriben como diputados en las actuales Cortes ordinarias de su opinión acerca de la soberana autoridad, ilegitimidad con que se ha eludido la antigua Constitución Española, mérito de esta, nulidad de la nueva, y de cuantas disposiciones dieron las llamadas Cortes generales y extraordinarias de Cádiz, violenta opresión con que los legítimos representantes de la Nación están en Madrid impedidos de manifestar y sostener su voto, defender los derechos del Monarca, y el bien de su Patria, indicando el remedio que creen oportuno.

SEÑOR:
1.- Era costumbre en los antiguos Persas pasar cinco días en anarquía después del fallecimiento de su Rey, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor. Para serlo España a V. M. no necesitaba igual ensayo en los seis años de su cautividad, del número de los Españoles que se complacen al ver restituido a V. M. al trono de sus mayores, son los que firman esta reverente exposición con el carácter de representantes de España; mas como en ausencia de V. M. se ha mudado el sistema que regía al momento de verificarse aquélla, y nos hallamos al frente de la Nación en un Congreso que decreta lo contrario de lo que sentimos, y de lo que nuestras Provincias desean, creemos un deber manifestar nuestros votos y circunstancias que los hacen estériles, con la concisión que permita la complicada historia de seis años de revolución.
Continuaban 142 párrafos más, una despedida suplicatoria y la relación de los 69 firmantes. Con este informe, conocido como el “Manifiesto de los Persas” por el comienzo y relato del párrafo primero, solicitaban al rey la supresión de “Las Cortes de Cádiz”,  la abolición de la  “Constitución de 1812” y la vuelta al Antiguo Régimen con sus estamentos tradicionales. 


Resulta curiosa la asociación  de “la anarquía  de cinco días en la que se sumían los persas  con los  dos años vividos  en el liberalismo traído por la Constitución de Cádiz (1812)”.  Los diputados firmantes proponían también reformas administrativas y políticas que mejoraran la ya incipiente convulsa sociedad española.

El rey aceptó el Manifiesto e hizo que se difundieran sus  ideas por la prensa y fueran conocidas en cualquier rincón de España, anticipándose a las estrategias que los partidos políticos de  hoy emplean para la divulgación de  sus propuestas. El día 4 de mayo siguiente, Fernando VII decretó el restablecimiento del “absolutismo”, con el apoyo incondicional del pueblo  que lo veía como al salvador de la patria, como  hoy mismo se echa en manos del  líder político de turno  que le prometa solucionar sus problemas.
 
La nobleza y el clero apoyaron la vuelta a 1808, por el  puro interés personal y  la recuperación de sus privilegios.

 Se restableció el poder ilimitado del rey, la alianza Iglesia- Monarquía con la fórmula recuperada de “Rey por la gracia de Dios”,  y  la unidad de los estamentos tradicionales con la Corona. En consecuencia, se paralizaron los  cambios sociales y políticos: desamortización, reforma fiscal y libertad de imprenta y de pensamiento. Con el cambio, se organizó  una  campaña de desprestigio contra los adversarios políticos, acusándolos de revolucionarios  antimonárquicos, portadores del liberalismo y de  la masonería.

Resultan relevantes las ideas contenidas en el Manifiesto:
134.- La monarquía absoluta (voz que por igual causa oye el Pueblo con harta equivocación) es una obra de la razón y de la inteligencia: está subordinada a la ley divina, a la justicia y a las reglas fundamentales del Estado: fue establecida por derecho de conquista o por la sumisión voluntaria de los primeros hombres que eligieron sus Reyes. Así que el Soberano absoluto no tiene facultad de usar sin razón de su autoridad (derecho que no quiso tener el mismo Dios): por esto ha sido necesario que el poder Soberano fuese absoluto, para prescribir a los súbditos todo lo que mira al interés común, y obligar a la obediencia a los que se niegan a ella. Pero los que, declaman contra el Gobierno monárquico, confunden el poder absoluto con el arbitrario; sin reflexionar que no hay Estado (sin exceptuar las mismas Repúblicas), donde en el constitutivo de la Soberanía no se halle un poder absoluto. La única diferencia que hay entre el poder de un Rey y el de una República es que aquel puede ser limitado y el de esta no puede serlo: llamándose absoluto en razón de la fuerza con que pueda ejecutar la ley que constituye el interés de las sociedades civiles. En un gobierno absoluto las personas son libres, la propiedad de los bienes es tan legítima e inviolable, que subsiste aun contra el mismo Soberano que aprueba el ser compelido ante los tribunales, y que su mismo Consejo decida sobre las pretensiones que tienen contra él sus vasallos. El Soberano no puede disponer de la vida de sus súbditos, sino conformarse con el orden de justicia establecido en su Estado. Hay entre el Príncipe y el Pueblo ciertas convenciones que se renuevan con juramento en la consagración de cada Rey: hay leyes, y cuanto se hace contra sus disposiciones es nulo en derecho. Póngase al lado de esta definición la antigua Constitución Española, y medítese la injusticia que se le hace.

135.- Los más sabios Políticos han preferido esta monarquía absoluta a todo otro gobierno. El hombre en aquella no es menos libre que en una República; y la tiranía aún es más temible en esta, que en aquella. España, entre otros Reinos, se convenció de esta preferencia y de las muchas dificultades del poder limitado, dependiente en ciertos puntos de una potencia superior, o comprimido en otros por parte de los mismos vasallos. El Soberano, que en varios extremos reconoce un superior, no tiene más poder que el que recibe por el mismo conducto por donde se ha derivado la soberanía; mas esta monarquía limitada hace depender la fortuna, del Pueblo de las ideas y pasiones, del Príncipe, y de los que con él reparten la soberana autoridad. Dos potencias que deberían obrar de acuerdo, más se combaten, que se apoyan. Es arriesgado que todo dependa de uno solo, sujeto a dejarse gobernar ciegamente; y es más infelicidad por razón opuesta, que todo dependa de muchos que no se pueden conciliar, por tener cada uno sus ideas, su gusto, sus miras, y sus intereses particulares… (Continúa)

Y así terminaba:
143.- Estos son, Señor, nuestros deseos, y las causas que los han impulsado. Por todo se penetrará V. M. del estado de España, de sus sentimientos, y de la rectitud que nos conduce a este justo paso de sumisión debido a vuestra soberanía…(Continúa)

SEÑOR
La divina Providencia nos ha confiado la representación de España para salvar su religión, su Rey, su integridad y sus derechos a tiempo que opiniones erradas y fines menos rectos se hallan apoderados de la fuerza armada, de los caudales públicos, de los primeros empleos, de la posibilidad de agraciar y oprimir, ausente V. M., dividida la opinión de sus vasallos, alucinados los incautos, reunidos los perversos, fructificando el árbol de la sedición, principiada y sostenida la independencia de las Américas, y amagadas de un sistema republicano las Provincias que representamos:...Suplicamos a V. M. con todas las veras de nuestro corazón, se digne enterarse, y con su soberano acierto, enjugar las lágrimas de las Provincias que nos han elegido, y de los leales españoles que no han cesado de pedir a Dios por la restitución de V. M. al trono, y hoy por la dilatación de sus días para labrar su felicidad.



Fernando VII restableció el "absolutismo", pero la inestabilidad se adueñó de sus Gobiernos. A pesar del cambio  constante de Ministros, el desgobierno se prolongó  durante seis años, hasta el golpe militar de Riego. Aunque los Ministros no estaban mal preparados, había demasiados problemas que los sobrepasaban. El auténtico gobierno era  “la camarilla” de consejeros privados  del rey que obtenían favores a cambio de lisonjas. Fernando VII disponía de una inteligencia normal, pero le faltaban virtudes personales,  familiares y sociales. Gobernar España ya no era tan fácil en aquellos años, porque las nuevas ideas no  se podían anular  ni esconder.


El gran problema de los Gobiernos de Fernando VII fue la quiebra financiera del Estado. La mayoría de las tierras pertenecían a la Iglesia y a la Nobleza que no pagaban impuestos. La Guerra de Independencia diezmó las arcas públicas y cada vez llegaba menos oro desde las colonias americanas que ya iban cortando su dependencia de España. Se generó un enorme  déficit. Pero estas circunstancias no mermaron la codicia del monarca, que según Ángel Fernández de los Ríos, “tenía antes de su muerte 500 millones de reales depositados en el Banco de Londres, al tiempo que la deuda nacional había aumentado durante su reinado en 1.745.850.666 reales.”

Poco a poco se fue organizando un movimiento liberal que, saliendo de la clandestinidad,  luchó contra el absolutismo de Fernando VII. Tras varios intentos frustrados, triunfó el pronunciamiento de Riego el 1 de enero de 1820, reinstaurándose la Constitución de Cádiz.

En la próxima entrada analizaremos el "Manifiesto Electoral Nacional" del Partido Popular.

16 de febrero de 2015

Los pobres de Pedro Sánchez y los ricos de Rajoy. (II de II)

Hoy analizaremos las afirmaciones de Pedro Sánchez, pendientes de la entrada anterior. Es relevante el titular siguiente “Temor entre los empresarios catalanes por la "inconsistencia" de Pedro Sánchez. "No aguanta más de tres preguntas", afirman los interlocutores del líder socialista tras su visita a Barcelona para "vender" la reforma constitucional”, porque nos acerca a la percepción que los ciudadanos van teniendo sobre la solidez y solvencia política del líder socialista.

En el párrafo de referencia “Bajo su mandato hemos llegado a niveles de desigualdad económica lacerantes, a través de políticas que favorecen sólo al 1% más rico de la sociedad mientras empobrecen a la inmensa mayoría -basta ver el presupuesto que han enviado a las Cortes-…” no aporta dato alguno que justifique tal afirmación. Eso se llama “falacia de la afirmación gratuíta”.

Si Sánchez piensa que aquello que escriba o diga es válido sólo porque él lo diga sin necesidad de demostrarlo, nos retrotrae a los tiempos en los que los pitagóricos aceptaban "incluso sin razón" cualquier idea que proviniera de Pitágoras. No se puede eludir la carga o responsabilidad de la prueba, “Probat qui dicit, non qui negat”. Los argumentos falaces desacreditan a quien los emplea.

Habla del “1% más rico de la sociedad”, sin decir ni cuántos son (unos 370.000)  ni cuánto ganan (unos 153.000 € de media) ni cuánto poseen de la renta total española (el 9%) y si son más ricos que su correspondiente 1% de los más ricos de otros países. ¿Cuánto sabe de ese “1% más rico de la sociedad”?
No es correcto afirmar que se legisla para beneficiar a los ricos sin explicar con cuánto contribuyen a Hacienda ni atribuirles, sin más, ser la causa de la desigualdad. “Las rentas altas apenas representan el 3,12% de los contribuyentes (613.754), pero aportan el 32,4% de la recaudación total por IRPF”.

Pedro Sánchez debería aclarar ese supuesto favor que el PP hace al “1% más rico de la sociedad”. De no hacerlo, sus propias palabras laminarán su evanescente credibilidad. Y lo tendrá difícil ya que,

1.- Su mensaje es diferente al de la página web del PSOE, donde podemos leer: “Iban a ser los presupuestos de la recuperación económica, pero se confirman como los presupuestos de la desigualdad.
Rajoy baja impuestos a los ricos, mientras rebaja ayudas y prestaciones a los demás. Las cuentas de Montoro para 2015 benefician al 10% de la población y perjudican al 90% restante. Con la reforma fiscal se dejarán de ingresar 9.000 millones de euros, pero eso no servirá para frenar la tijera del PP. Se prevén 7.000 millones de euros de recorte en 2015 en Educación, Sanidad y Servicios Sociales.
Rajoy baja impuestos a los ricos, mientras recorta la partida para empleo. En 2015 tendremos 400.000 ocupados menos. Sin embargo, el gobierno reducirá la partida para desempleo un 15%. Los 4.500 millones de euros de ahorro servirán para compensar la reforma fiscal para ricos y grandes corporaciones.
Rajoy baja impuestos a los ricos, mientras se reduce la clase media. La desigualdad social avanza. La legislatura del PP nos dejará 700.000 parados más, la deuda disparada hasta el 100% del PIB anual y el récord europeo en crecimiento de la brecha entre ricos y pobres.”
2.- Pedro Sánchez habla primero  de “políticas que favorecen sólo al "1%" más rico de la sociedad” en su artículo de El Mundo  y luego se pasa al “10%” en el Congreso de los Diputados, en los mítines de su partido  y en entrevistas a medios de comunicación, pareciendo no importarle demasiado los números a pesar de ser “doctor en economía”.

a) Del debate sobre los Presupuestos, podemos destacar algunos párrafos:

Montoro: “¿Usted maneja las estadísticas o no?... Son las cifras que no se ha leído el profesional de la economía y viene con el topicazo”. (…) “Ha vuelto a confundir otra cifra muy elemental. Ha dicho que el gobierno del PP propone bajar 3.700 millones de euros a las rentas superiores. Le han equivocado otra vez señor Sánchez. Su señoría debe empaparse las cifras. Es imposible. ¿Cómo va a ser 3.700 millones del 1 por ciento de los contribuyentes?”

Pedro Sánchez: “Los Presupuestos del 2015 consolidan “un proyecto político basado en la desigualdad y en una forma de hacer política que es el engaño masivo”. “Una legislatura fracasada y agotada. 800.000 empleos menos, 400.000 jóvenes fuera de España y 262.000 millones de deuda pública más desde que ustedes gobiernan”. “Estos presupuestos son una sorpresa positiva para un 10 por ciento de la población. Y yo le quiero hablar del 90% restante. Para el 90 por ciento, los recortes y para el 10 por ciento, las amnistías fiscales y los beneficios fiscales”.

b) Del mitin en Palma de Mallorca la prensa publicó titulares como estos:


“La reforma fiscal del PP hace que el 0,002% de los contribuyentes, 4.862, que declaran ganar más de 600.000 euros se verán beneficiados más que el 40% de los contribuyentes con menor renta: 8 millones de españoles. Rajoy gobierna para el 10% de la población. Para el 10% los beneficios, para el 90% los sacrificios. Revertiremos esa situación en cuanto gobernemos en 2015.”

Pedro Sánchez debería leer ese mismo diario:

Y no le vendría mal comparar los tramos de las tablas del IRPF (se hallan en el mismo artículo) para los años 2011 (época socialista) con las de 2012, 2015 y 2016 del Partido Popular y comprobar si los contribuyentes de más de 153.000 € (media del 1% de los más ricos) salen beneficiados o perjudicados con el PP.  Pero no lo hará, porque no es cierto.

¿Seguro que el PP y Rajoy benefician al 1% más rico de la sociedad y al mismo tiempo al 10% en detrimento del 99% y 90% respectivamente, y a la vez? Quien es capaz de decir lo uno y lo otro  sin demostrar nada  de lo que afirma puede llegar a decir cualquier tontería sin justificarla. Al fin y al cabo, Pedro Sánchez dice lo que sabe, pero ¿sabe lo que dice?

9 de febrero de 2015

Los pobres de Pedro Sánchez y los ricos de Rajoy (I de II)

En un mitin en diciembre de 2005, Zapatero, entre otras proféticas aportaciones, criticó que los dirigentes del PP fueran de “de patriotas por la vida" cuando sólo eran "patriotas de hojalata". Añadió además, que “ser patriota significa defender los intereses de España y ponerlos por encima de cualquier interés partidista” y que "El patriotismo es convocar al entendimiento entre pueblos e identidades, entre lenguas y culturas, respetar a todos y pensar y practicar que todos de igual manera defendemos y luchamos por España…”

Al día siguiente, Mariano Rajoy le contestó: “Un bobo solemne es siempre más peligroso para España que un patriota de hojalata”. Aseguró  también que  "el Gobierno estaba poniendo en riesgo los valores de unidad, de soberanía, de igualdad entre españoles, de libertad y de solidaridad, valores sobre los que se sustenta nuestra Constitución" y destacó que el Estatuto de Cataluña era “una reforma radical del texto constitucional”.
 José Blanco tildó la actitud  de Rajoy de “canallesca e indigna, de falta de lealtad y de profunda irresponsabilidad política", lamentando sus "insultos" al presidente del Gobierno…
¿Ha confirmado o desmentido el tiempo si los protagonistas eran o son lo que se llamaban? Si tan sonoros y explícitos adjetivos fueran verdad, serían meros calificativos y no insultos ya que sólo atribuyen cualidades a las personas.
Conviene recordar en este momento  algunas entradas de este blog sobre la estupidez humana  para  mejor comprensión de los párrafos siguientes.  Decía Carlo M. Cipolla en la Tercera Ley Fundamental (o Ley de Oro) en su ensayo  “Allegro ma non troppo”   que   "Una persona estúpida es aquella que causa un daño a otra persona o grupo de personas  sin obtener, al mismo tiempo,  un provecho para sí. O incluso obteniendo un perjuicio". Los estúpidos  son peligrosos y a los inteligentes les resulta difícil comprender su  conducta. ¿Existe alguna razón por la que un estúpido se perjudique a sí mismo y al prójimo? Ninguna conocida.

La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida, impredecible en su forma de actuar,  depende, según el profesor Cipolla,  de dos factores principales: el genético  y el de la posición de poder o de autoridad que ocupa en la sociedad. Cuanto más arriba esté situado el estúpido, mayor será el daño causado.

¿Y cómo alcanzan los estúpidos  posiciones de poder y autoridad? El profesor también lo explica: "el lugar de las clases y las castas de la era industrial lo ocupan hoy los partidos políticos, la burocracia y la democracia. Las elecciones generales son un instrumento de gran eficacia para asegurar el mantenimiento estable de la fracción “E” (de estúpidos) entre los poderosos. Una fracción de votantes son estúpidos y las elecciones les brindan una magnífica ocasión de perjudicar a todos los demás, sin obtener ningún beneficio a cambio."

Vayamos ahora al párrafo de Pedro Sánchez  en su artículo “Están invitados a exigirnos”.

“Mientras tanto, el PP deshace con una mano lo que pretende construir con otra. Bajo su mandato hemos llegado a niveles de desigualdad económica lacerantes, a través de políticas que favorecen sólo al 1% más rico de la sociedad mientras empobrecen a la inmensa mayoría -basta ver el presupuesto que han enviado a las Cortes-. Una desigualdad que genera niveles de desconfianza enormes y, con ello, destruye los fundamentos de la convivencia y del desarrollo económico y social. Una sociedad fundada en la desigualdad es una sociedad donde -como numerosos estudios demuestran- los niveles de salud disminuyen y la calidad de vida se deteriora, donde la pérdida de cohesión social favorece la corrupción y el fraude, y donde la cultura de la legalidad sufre pérdidas enormes. En suma, la desigualdad atenta contra la calidad democrática de forma directa e impactante”.
De todo lo anterior podemos deducir:

A) Si fuera cierto lo que Pedro Sánchez dice, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y los dirigentes del PP serían absolutamente estúpidos,  ya que:
- De un censo de 34.000.000 de ciudadanos, 24.000.000 votaron en las últimas Generales, y  11.000.000 de ésos lo hicieron por el P.P.
- “El 1%  de los que más ganan (sin contar patrimonio) son unos 370.000 españoles, que obtienen una renta media de unos 153.000 €, y acumulan el 9% del total de la renta". De ellos,  unos votarían al PP y otros no.

 - Se necesitaría ser sumamente estúpido para  favorecer a una minoría, ridícula en votos y magra en dineros, despreciar a quienes le llevaron al poder, y fastidiarse a sí mismo.

- Sería del género estúpido beneficiar a los muy ricos (1%), perjudicar a la mayoría, crear desigualdades y permanecer indolente ante la pobreza galopante de muchísimos españoles, añadiendo recortes en los distintos ámbitos sociales... sólo por molestar.
- Para llegar a semejante necedad sería indispensable la colaboración de  otros muchos estúpidos juramentados en beneficiar a unos pocos ricos, a costa de laminar a su partido, perder el poder y renunciar a recuperarlo en el futuro.
Todas las demás afirmaciones del párrafo citado son consecuencia de la primera: se enriquecen aún más unos pocos y se empobrece el resto,  se generan “desigualdades lacerantes, se  deteriora la sociedad y  se atenta contra la calidad democrática”.

A simple vsita da la impresión de que  Pedro Sánchez,  por el contenido de sus expresiones y sus consecuencias, le hubiera llamado "estúpido", implícitamente, al presidente del Gobierno. ¿Se trataría  de un insulto, implícito por supuesto,  o de un calificativo?

B) Pero si Pedro Sánchez  no tiene razón en lo que dice y lo que dice no es cierto, se habrá hecho un  daño enorme a sí mismo, a su credibilidad y a cuantos le apoyan. Perjudicará  también la calidad democrática por no argumentar con verdad lo que dice y eso puede volverse en su contra al restarle consistencia a su discurso.

C) Cabría una tercera opción, bastante descabellada: Que Pedro Sánchez tuviera razón al decir que Rajoy gobierna sólo para un 1% de los españoles y le siguieran votando un 30 o un 40% en las siguientes elecciones. ¿De qué hablaríamos entonces, de estupidez o de masoquismo?

En la próxima entrada veremos si  su escrito responde a la realidad o es fruto de la imaginación o el deseo.

2 de febrero de 2015

Pedro Sánchez, Robert Dahl y Humpty Dumpty


La entrada “Pedro Sánchez tergiversa  la "Democracia ideal" de  Robert  Alan Dahl” del pasado día 26 de enero, basada en el artículo “Están invitados a exigirnos”, publicado en “El Mundo”, anticipaba la de hoy.

 Recordemos  “Las  cinco características de la democracia ideal” que Robert Dahl estableció, lo que de ellas Wikipedia  (traducción de la versión en inglés) expone y cómo las transcribe Pedro Sánchez “siguiendo a Dahl”:

1.- Participación efectiva. "Antes de adoptar o rechazar una política, los miembros del demos tienen la oportunidad de dar a conocer a los demás miembros sus opiniones al respecto." (R. Dahl)


Tanto Wikipedia como P. Sánchez hacen una interpretación próxima al original.

2.- Igualdad de votos. Los miembros del demos tienen la oportunidad de votar a favor o en contra de una política, y todos los votos se computan igual. (R. Dahl)

Wikipedia coincide con el original, pero en P. Sánchez se observa confusión entre la “igualdad de voto” de R. Dahl y su  “sistema electoral suficientemente representativo”.

3.-Electorado informado. "Los miembros del demos tienen la oportunidad, dentro de un período razonable, de aprender acerca de la política y sobre las posibles políticas alternativas y sus consecuencias probables" (R. Dahl).

Coincidencia  de conceptos de Wikipedia y P. Sánchez con el original de R. Dahl.

4.-Control ciudadano del programa de acción. "El demos, pura y exclusivamente, decide qué asuntos se incluyen en la agenda de la toma de decisiones y cómo han de incluirse allí. De este modo, el proceso democrático es “abierto”, en el sentido que el demos puede cambiar las políticas de la asociación en cualquier momento".(R. Dahl)

Coincidencia  de conceptos de Wikipedia y P. Sánchez con el original de R. Dahl.

5.- Inclusión. “Inclusión. Cada uno de los miembros del demos tiene derecho a participar en la asociación según hemos expuesto”. (R. Dahl)

Wikipedia: “5. Inclusividad: La equidad debe ser extensiva a todos los ciudadanos del estado. Todos tienen intereses legítimos en el proceso político”.

Pedro Sánchez: “Una sociedad sin desigualdades lacerantes y sin exclusión social”.

Wikipedia introduce "la equidad" e "inclusividad", que Pedro Sánchez transforma en sus antónimos: "desigualdad" y "exclusión", una mala interpretación que nada tiene que ver con el original. ¿De dónde proceden esas “desigualdades lacerantes y exclusión social”? ¿No habrá partido Pedro Sánchez de la Wikipedia en vez de hacerlo del texto auténtico de Robert Dahl?

6.- Pedro Sánchez incorpora algo más por su cuenta: “Un respeto escrupuloso a la ley”, que ni aparece en el original ni en la Wikipedia.

Posiblemente esas características agregadas de forma espuria  por Sánchez completen y mejoren el concepto de “democracia ideal”, pero desde luego que no las estableció Robert Dahl,  al que el líder socialista dice “seguir”.

El caso de Pedro Sánchez presenta una disyuntiva que no le favorece: si   intercala sus propias ideas con las de Dahl en su artículo sin decir a quién pertenece cada una de ellas resulta un vulgar plagio, y si a las ajenas, citando al autor, incorpora las suyas, es una burda manipulación de un texto de otro  autor del que se aprovecha  para difundir mejor su mensaje.

Si Pedro Sánchez hubiera acudido al texto original, jamás habría leído lo que él agrega. ¿Acaso le ocurrió como a Don Quijote con los gigantes? ¿Tan poco rigor tuvo de no contrastar el contenido al que pretendía "seguir"? Suele cumplirse el viejo dicho de que “si un ciego conduce a otro, ambos caen en el pozo”.

No es elegante  poner en boca de otro lo que no dice y hacer que  diga lo que no dice, sólo porque conviene que lo diga. ¿Y qué fin pudo perseguir Pedro Sánchez al introducir algo suyo en texto ajeno? Sencillamente apoyarse en el pensador norteamericano y atribuirle el término  “desigualdad” colado de matute, para reflejarlo  en el párrafo siguiente:

“Mientras tanto, el PP deshace con una mano lo que pretende construir con otra. Bajo su mandato hemos llegado a niveles de desigualdad económica lacerantes, a través de políticas que favorecen sólo al 1% más rico de la sociedad mientras empobrecen a la inmensa mayoría -basta ver el presupuesto que han enviado a las Cortes-. Una desigualdad que genera niveles de desconfianza enormes y, con ello, destruye los fundamentos de la convivencia y del desarrollo económico y social. Una sociedad fundada en la desigualdad es una sociedad donde -como numerosos estudios demuestran- los niveles de salud disminuyen y la calidad de vida se deteriora, donde la pérdida de cohesión social favorece la corrupción y el fraude, y donde la cultura de la legalidad sufre pérdidas enormes. En suma, la desigualdad atenta contra la calidad democrática de forma directa e impactante”.

Es de suponer que cuando Sánchez lo escribió, no pensaba reinterpretar  el diálogo que Humpty Dumpty mantuvo con Alicia (en el País de las Maravillas):

- “Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
- La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-  La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda.., eso es todo".

Si el uno podía cambiar el significado de las palabras a su antojo o conveniencia porque mandaba, ¿por qué no va a poder otro alterar un texto si también él manda? Esperemos que ese hecho sea algo pasajero en sus escritos y mítines, porque su actividad afecta a todos y a todos interesa que sea  ejemplar y rigurosa.

 Y los próximos días, ¡Hablaremos del "1%  y  de  la desigualdad”!