3 de diciembre de 2017

21-D. IMPREDECIBLES RESULTADOS

Tiene razón nuestro colaborador José-Tomás Cruz Varela: los resultados de las autonómicas catalanas son impredecibles y decisivas. Mientras que unos se las toman como plebiscitarias, los constitucionalistas lo hacen como un ejercicio de liberación de tanto independentismo supremacista. Pase lo que pase, el problema catalán seguirá, y tendremos que seguir conviviendo con él. El enfrentamiento entre la razón y el sentimiento apasionado, por no hablar de fanatismo,  no suelen superar una frágil entente. 

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21-D. IMPREDECIBLES RESULTADOS
(De mi puño y tekla)

    Ciertos políticos españoles, catalanes incluidos,  por su comportamiento, podrían perfectamente ser considerados como una falta de respeto hacia la ciudadanía. Una vez más, y para no romper el hábito, el incalificable Puigdemont, con motivo de la presentación en Brujas de su lista para el 21-D, repleta de independientes, inició su intervención apelando a la represión del gobierno central, contra los que él considera como “legítimos” representantes de Cataluña, es decir, los suyos. A lo largo de su manida perorata, rayana en la incongruencia, se permitió la licencia de preguntarse y preguntar al auditorio como es posible que una candidatura deba presentarse en el exilio, cuando fue él y algunos de sus consejeros los que le acompañaron en la huida a Bruselas.

   Alegar sin el más mínimo recato que los próximos comicios autonómicos catalanes son los “más trascendentales de la Historia”, representa una de  las más supinas imbecilidades, discriminando e impidiendo que sean otros los que osen permitirse la licencia de participar, que por lo visto solo a él corresponde, como igualmente negar descaradamente la legitimidad de los partidos defensores de la Constitución.

   El ex presidente Puigdemont, aunque lo niegue, interpreta el 21-D como un acto plebiscitario sobre el artículo 155, y de paso aclararle al Estado y a Europa que la democracia en Cataluña no se toca, retando a la oposición constitucionalista  y hasta el mismísimo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a ser reconocido actualmente como presidente y representante de la voluntad del pueblo catalán. Mayor demagogia imposible.

   Habrá que esperar que nos depara el próximo numerito circense del 7 de diciembre, si llega a celebrarse ante las instituciones europeas, bajo el lema de “Europa ¡¡Despierta!! Ayuda a Cataluña”. Incongruencias más fuertes hemos soportado. Al ex presidente Zapatero (PSOE), responsable en parte de muchas de nuestras desdichas y experto contador de nubes lo aguantamos dos nefastas candidaturas. Lo que demuestra que la capacidad de los españoles para tolerar a iluminados no tiene parangón.

   Elecciones aparte, la figura de este insensato político, lo que comunica es: inseguridad, improvisación y desconcierto en sus decisiones,  con lo cual lo único que consigue es perturbar aún más el complejo ambiente en que se están desarrollando los acontecimientos de la precampaña. Pretende resultar original y solo ofrece vulgaridad y burda extravagancia.

   Hasta ahora, lo único tangible e igualmente criticado fue proyectar una imagen de un  líder fugado sin que policías y jueces españoles hayan logrado capturarle. A su favor, relativamente, es innegable que desde hace meses viene apareciendo en la primera página de los periódicos y restantes medios de comunicación y tertulias de debate, siendo citado hasta convertirse en este último mes en una atracción turística mas como la Gran Plaza el Manneken Pis. Es muy fuerte leer que Moncloa (Mariano Rajoy) congela sus proyectos para atender solamente a Cataluña.

   Lo cierto es que al margen del interés que pueda despertar la candidatura del estólido Puigdemont a un mes vista de las elecciones entre parte de la población catalana, partidos , políticos y medios, por mucho que encuestas y sondeos de opinión lo presenten como un fenómeno político, al resto de los españoles les importa un bledo, deseando que cuanto antes se celebre la confrontación.

   No existen programas o por lo menos no se conocen ni discuten. Todo es sentimentalismo y un exacerbado espíritu de manifestación unido a un gran contenido de mentiras, despropósitos, difamaciones y hasta los deseados muertos en la calle. El "proces" fue un "sueño" colectivo como también lo fueron sus defensores e impulsores aunque con deseos contradictorios. Las tensiones crecen y el populismo envenena la campaña, En esta ocasión es mucho lo que está en juego a nivel socioeconómico y todo ello sin  citar los terribles odios que están concitando entre las propias familias. La gran duda es  conocer lo que sucederá a partir del día 22 en función de los resultados, posibles pactos, etc......¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

27 de noviembre de 2017

Del “Si vis pacem, para bellum” de ayer al “Si vis bellum, para pacem" de nuestros días (II de II)


En la anterior entrada partimos  del: “Si vis pacem, para bellum” (“Si quieres la paz, prepara la guerra”) de escritor romano Plubius Flavius Vegetius y vimos la versión de Napoléon “Si vis bellum, para pacem.” ("Si quieres la guerra, prepara la paz"). Hoy analizaremos otras versiones dadas a lo largo de la Historia:

- “Si vis pacem, para pactum” (“Si quieres la paz, prepara el pacto”). Después de la guerra, la vida continúa, y si no se establecen condiciones justas, la guerra continuará de una forma u otra. El ejemplo de la II G.M. tuvo su origen principal  en el Tratado de Versalles, pacto por la paz firmado el 28 de junio de 1919 entre los Países Aliados y la Alemania del II Reich.

- “Si vis pacem, fac bellum” ("Si quieres la paz, haz la guerra"). Sugiere que tal vez el sólo estar preparado para la guerra no es suficiente y que es necesario librar una guerra para disuadir otra mayor. El mundo tiene que estar seguro para vivir en democracia, sin lo cual no se garantiza. Cuando fallan los medios para imponer la paz, puede surgir la batalla y en  lugar de “si vis pacem, para bellum” tendremos “Si vis pacem, fac bellum”.

- “Si vis pacem, para pacem” ("Si quieres la paz, prepara la paz"). Se atribuye a Barthélemy Prosper Enfantin, uno de los fundadores del Saint-Simonianismo, en carta  en 1841 al general Saint-Cyr Nugues “Si vis pacem, para pacem”. Vivir en paz es el mejor deseo posible, pero que choca con aquel “Homo homini lupus” de Hobbes. Es la lucha del “Buen salvaje” de Rousseau  con la esencia autodestructiva o de supervivencia del hombre.  Si se impusiera como fin, ¿por qué no poner los medios para conseguirlo?

La verdad de cada día nos demuestra que no vivimos en un mundo de paz y amor. La vida pasa sin que los ciudadanos tengan mucho que decir y hacer. La realidad no coincide ya con ese estado de bienestar perpetuo  y de “buenismo” que suelen prometernos cuando vamos a votar. La paz no es sólo la ausencia de conflictos, sino la capacidad de gestionarlos, y es un bien demasiado preciado para dejarlo en manos de desaprensivos.

Pasaron más de mil años desde que Plubius Flavius Vegetius nos dejara su particular visión sobre los conflictos armados para que en su misma tierra, un autor netamente renacentista se ocupara de nuevo  de la guerra y de cómo poder evitarla o aminorarla. Al final del capítulo III de “El Príncipe”, Maquiavelo nos dejó uno de sus muchos pensamientos, escritos hace quinientos años, y aún vigentes:

“Si alguno dijera que el rey Luis no cedió la Romaña a Alejandro y el reino de Nápoles a la España, más que para evitar una guerra, respondería con las razones ya expuestas, que no debemos dejar nacer un desorden para evitar una guerra, porque acabamos no evitándola; la diferimos únicamente: y no es nunca más que con sumo perjuicio nuestro”.

Dicho en román paladino: el que tolera un desorden para evitar una guerra, tendrá primero el desorden y después la guerra. Que no le quepa ninguna duda.


 (Derecha, Neville Chamberlain hace su famoso discurso anunciando que la «Paz de este siglo», a su llegada a Londres tras su encuentro con Hitler en Múnich.)

Siglos después, la Historia pareció repetirse durante los inicios de la II GM. Tras la Conferencia de Munich  en septiembre de 1938, tanto ingleses como franceses creyeron haber frenado los planes que Hitler tenía para anexionarse territorios y poblaciones alemanas limítrofes del Reich (Caso de los Sudetes). El Primer Ministro británico, Neville Chamberlain fue el abanderado de la política de pacificación ("appeasement"). “Paz en nuestra época” fueron las palabras que el Daily Herald recogió de Chamberlain a su llegada al aeropuerto de Londres el 1 de octubre de aquel año. Durante los días siguientes se debatió en la Cámara de los Comunes sobre el Pacto suscrito con las autoridades del nacionalsocialismo alemán.

De todo el discurso con el que Winston Churchill  replicó a Chamberlain, sólo unas pocas palabras han pasado a la Historia, rememorando a Maquiavelo: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra…elegisteis el deshonor y ahora tendréis la guerra”. El hecho cierto es que  poco tiempo después, el Reich se apoderó de los Sudetes y de otros territorios más,  y hubo también guerra. Sobre la veracidad de esas palabras de Churchill y sobre su aleccionador discurso aplicado a la situación  actual de España en su crisis con Cataluña nos ocuparemos en la siguiente entrada.

La última reseña sobre una de las sentencias anteriores la he encontrado en un artículo reciente de Arcadi Espada,  de recomendable lectura y publicado en El Mundo bajo el título “Si vis pacem fac bellum”.,  Toma como referencia los acontecimientos del 1 de octubre en Cataluña y los enfrentamientos entre quienes querían votar en un referéndum ilegal, y analiza la actuación de la policía para impedirlo y el tratamiento que de ello hizo la prensa extranjera y una parte de española.

A. Espada cita un párrafo de la última  obra de Ian Morris Guerra y lo contextualiza en el momento catalán: “La tesis central del libro de Morris es una superación radical del viejo adagio latino Si vis pacem para bellum. En su lugar el historiador y arqueólogo viene a proclamar "Si vis pacem fac bellum. Y escribe: «Si bien la guerra es la peor manera imaginable de crear sociedades más grandes y pacíficas, es básicamente la única que los seres humanos han descubierto. 'Dios mío, debe de haber otra manera', cantaba Edwin Starr, pero aparentemente no es así»”.

 Quizás esa máxima de "Si vis pacem fac bellum" nos ayude a reflexionar que la fuerza y la violencia del Estado pueda prevenirnos de otra mayor y menos deseable que en nombre de la paz se oculta una guerra.


20 de noviembre de 2017

GROTESCO PUIGDEMONT, TODO UN GRAN ERROR

Nuestro colaborador José-Tomás Cruz Varela se centra hoy en el error Puigdemont, sin ambages y sin miramientos. Sin embargo, para la mayor parte de la ciudadanía, este político anodino se ha comportado miserablemente al huir  del barco que encallaba en el Art. 155 y abandonar a sus compañeros de promesas y falacias. Se presentaba como el valiente que asumiría sus responsabilidades, pero ha quedado como un cobardica simplón. Le han faltado arrestos para enfrentarse a las leyes que despreciaba. No obstante, para sus votantes y seguidores fanatizados su actuación ha sido heroica, ya que el grado de adoctrinamiento del que disfrutan les priva del más mínimo sentido crítico. Cualquier cosa que haga será siempre una proeza. Y aunque los lleve al desastre, siempre serán los votantes más agradecidos  del planeta. ¡Allá ellos!
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GROTESCO PUIGDEMONT, TODO UN GRAN ERROR

(De mi puño y tekla)

  Juzgar a los catalanes en base a la catadura y comportamiento de cierta parte de sus dirigentes políticos sería una injusticia. Tras la aplicación del artículo 155, huida de Puigdemont a Bruselas, huelga del pasado miércoles, abandono de empresas y un largo etcétera, han convertido a la región en un insufrible despropósito.

   La asistencia de Forcadell a la manifestación del sábado, habría resultado demasiado descarado tras sus recientes declaraciones contradictorias ante el juez.

   Pretender presentar a España como un Estado represor no prosperaría nunca, como una quimera la confección de una lista  electoral única por parte de los  independentistas. Puigdemont y compañía se están equivocando con sus planteamientos y estrategias. Oriol Junqueras sueña con alcanzar la presidencia de la Generalidad, lo  que anula toda posibilidad de acudir a las próximas elecciones con una lista unitaria encabezada por el ex-presidente residente en Bruselas. Los ruegos de Mas, Pascal y varios dirigentes del PDenCAT pidiendo a Esquerra el acudir juntos a los comicios han sido inútiles como vaticinaron todos los sondeos de opinión.

   Todavía son multitud los catalanes que continúan apoyando el soberanismo, si bien, los síntomas apuntan hacia un lento declive. Las bases de ANC y Ómnium ya cuestionan a sus líderes y eso es una clara señal de descenso, como el hartazgo sobre el independentismo por parte de la ciudadanía tras comprobar que la prosperidad prometida no aflora por ningún sitio, sino más bien todo contrario.

   Resultaría cuando menos paradójico que el próximo presidente de la Generalidad se encontrase en prisión en el momento de su elección. Todo indica que ERC parte como favorito para ganar el 21-D, por lo que el aspirante a suceder a Puigdemont recaería en Oriol Junqueras. Lo suyo será que se habiliten los medios necesarios para que los candidatos y otros implicados puedan participar en las respectivas campañas electorales y no se añada un problema más.

   Tras analizar las últimas declaraciones de destacados políticos implicados en el "proces", todo lo sucedido con posterioridad al 1-O,  proyecta una imagen de desconcierto, opera bufa o tomadura de pelo. Tanto la falsa declaración de independencia como la autoproclamación de la República catalana no reunían la más mínima viabilidad, unido como remate, a la traición de la presidenta del Parlamento, Carmen Forcadell.

   Las proclamas posteriores han quedado en un "sálvese quien pueda". Reconocer que el "Govern" no está preparado y que aún es posible una solución distinta a estas alturas, ha supuesto el final de la carrera para Puigdemont. Lo suyo habría sido retirarse de la política como tiempo atrás anunció, pero le pudo la ambición como a la mayoría y lo único que ha conseguido es el incrementar su desprestigio. El gran favor que le podría ofrecer a Cataluña sería presentar su dimisión irrevocable y cuanto antes mejor, con lo que demostraría cierta dignidad. Hacerlo peor es prácticamente imposible y mantenerlo en el poder, cuando menos resultaría peligrosamente inquietante...¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

12 de noviembre de 2017

Del “Si vis pacem, para bellum” de ayer al “Si vis bellum, para pacem” de nuestros días (I de II)

Es innegable que las autoridades separatistas  de Cataluña llevaban años adoptando una planificada actitud de enfrentamiento con el Estado español.  Deseaban forzar una situación límite que terminara con la claudicación de la nación española ante una ensoñación soberanista y la proclamación de la tan ansiada como inviable “república catalana como estado independiente, soberano, democrático y social”.

A lo largo de la Historia han sido demasiadas las guerras que los pueblos han mantenido por asuntos menores que el actual conflicto creado por los independentistas e innumerables los muertos ocasionados. Sin ir más lejos, la proclamación del Estado Catalán por Lluis Companys  se llevó 74  vidas y centenares de heridos.


"Es algo formidable. Mientras escucho me parece que estuviera soñando. Eso es, ni más ni menos, una declaración de guerra. ¡Y una declaración de guerra —que equivale a jugárselo todo, audazmente, temerariamente— en el preciso instante en que Cataluña, tras siglos de sumisión, había logrado sin riesgo alguno, gracias a la República y a la Autonomía, una posición incomparable dentro de España, hasta erigirse en su verdadero árbitro, hasta el punto de poder jugar con sus gobiernos como le daba la gana! En estas circunstancias, la Generalidad declara la guerra, esto es, fuerza a la violencia al Gobierno de Madrid, cuando jamás el Gobierno de Madrid se habría atrevido a hacer lo mismo con ella”.(Juliana, 2014, «La España de los pingüinos», p. 149. «Aquella noche Gaziel lloró de rabia y vio confirmada su intuición de que la República iba a acabar mal».)

La situación a la que ha llevado hoy Puigdemont y su Gobierno  a Cataluña y a España  en su conjunto no desmerece en gravedad ni un ápice de lo entonces sucedido, aunque parece que con la aplicación del artículo 155 de la CE sea suficiente para el retorno a la legalidad, y esperar hasta el próximo encontronazo. Para una mejor comprensión de lo ocurrido es conveniente en estos momentos de zozobra repasar la Historia y estudiar las soluciones que se dieron a conflictos tanto armados como diplomáticos, y que cada cual saque sus consecuencias y enseñanzas, y que nunca se llegue a las armas.

Hacia el año 390, el escritor romano Plubius Flavius Vegetius nos dejó escrito el siguiente pasaje “Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum; qui victoriam cupit, milites imbuat diligenter; qui secundos optat eventus, dimicet arte, non casu. Nemo provocare, nemo audet offendere, quem intellegit superiorem esse pugnaturum”, (Epitoma rei militaris, 3. Praef., también conocido como De re militari, Compendio de técnica militar) (“Por lo tanto, quien desee la paz, que se prepare para la guerra. Quien esté dispuesto a conseguir la victoria, que entrene a sus soldados cuidadosamente;  quien aspire a un resultado exitoso en la guerra que luche con talento sin dejarlo al azar. Nadie se atreve a provocar a quien reconoce ser superior en el combate”.)

De la sentencia anterior parece que derivó  la máxima latina “Si vis pacem, para bellum” (“Si quieres la paz, prepara la guerra”), atribuida erróneamente a Julio César. Aunque parecidas hay alguna diferencia: en la segunda se establece un mandato para conseguir un deseo, mientras que en la primera se fijan situaciones posibles de la vida con los remedios precisos para resolver el conflicto.

No es de extrañar que Napoleón conociera la expresión anterior y  para aplicarla a su política exterior cambió el orden de los términos : “Si vis bellum, para pacem.” ("Si quieres la guerra, prepara la paz"). En ese pensamiento parece radicar la estrategia de un  líder que planea una guerra y cultivando la paz, deja a las otras naciones desprevenidas y desguarnecidas. 

Visto el proceso llevado por los independentistas catalanes,  parece como si hubieran estudiado a Plubius Flavius Vegetius  y siendo conscientes de que “Nemo provocare, nemo audet offendere, quem intellegit superiorem esse pugnaturum" ("Nadie se atreve a provocar a quien reconoce ser superior en el combate”) se olvidaron de las tácticas de guerras pasadas y acudieron a modelos más sofisticados: victimismo económico, adoctrinamiento escolar y en los medios de comunicación y clientelismo político. Aprovecharon la crisis económica de este siglo XXI para pedir mayores privilegios fiscales presionando en el debate político y aún más en la calle,  sabiendo   que no lograrían un régimen especial semejante al  "cupo vasco". El objetivo marcado desde hace tiempo era crear malestar y desafección  con el lema "España nos roba". Pensaron además que contaban con el reconocimiento internacional a la futura república  catalana  y que un Gobierno de España débil,  con minoría en el Congreso y en apuros económicos,  cedería a sus pretensiones independentistas. Incluso llegaron a creerse y a pregonar que se marcharían de España quedándose en Europa porque necesita más a Cataluña que Cataluña a Europa, ya que son  imprescindibles  en el mundo.

 Ignoro si los estrategas catalanistas conocían la máxima de Napoléon, pero en la práctica la bordaron: “Si vis bellum, para pacem.” ("Si quieres la guerra, prepara la paz"). Durante años prepararon el momento de su escisión unilateral de España mediante un ficticio proyecto de “construcción nacional”,  aprovechando la miopía política y la escasa visión del sentido de Estado tanto del PSOE como del PP. Su apoyo a estos partidos no fue gratis. Cada legislatura sin mayoría absoluta se la cobraban los nacionalistas en nuevos pasos de secesión, "más autogobierno" decían. A los independentistas nunca les importó España: sólo pensaban en su fantasmagórica república, siempre con pasos adelante y ninguno hacia atrás, siempre insaciables.

El camino lo abrió el Muy Honorable (hasta que dejó de serlo) Pujol y siguientes lo siguieron en la planificación de la guerra del separatismo aparentando cultivar la paz, dejando al Estado  desprevenido y desguarnecido. No faltaron en uno y otro espacio  quienes tacharon de falta de patriotismo a los que avisaban del peligro secesionista. Los partidos políticos fueron agentes necesarios del desastre, y mientras se creían salvadores del momento,  hipotecaban su futuro y el los españoles.

 Al final y por suerte para España,  los planes independentistas no se cumplieron , de momento,  y todos sus proyectos han quedado al descubierto. El fracaso y el ridículo ha traspasado fronteras. Eurípides lo dijo hace siglos: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco».  Y como locos han quedado tras un baño de realidad.

A la versión de “Si vis bellum, para pacem” se han ido añadiendo otras posteriormente que veremos en la próxima entrada, así como sus enseñanzas.


4 de noviembre de 2017

Puigdemont, entre lo grotesco y lo patético

Resulta una obvio decir o escribir que el idioma español es rico en adjetivos. Sin embargo, es difícil encontrar  el calificativo más ajustado al político Puigdemont, porque todos se quedan cortos. Ignoro el futuro de este este personaje mediocre y es complicado adivinar si seguirá en el viaje sin retorno iniciado  o se pasará años algunos de obligada meditación a cuenta del erario. Su antecesor Tarradellas dijo que: "En política se puede hacer de todo menos el ridículo", y Puigdemnont, a falta de otros títulos mejores, se ha doctorado en lo segundo. Este independentista catalán siempre nos recordará que la estupidez humana no tiene límites, y la Historia lo contará. Como dice nuestro colaborador  José-Tomás Cruz Varela...¡¡Tiempo al tiempo!!
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Pretender comparar la actuación de un payaso con el comportamiento de Puigdemont, constituye todo un insulto para los profesionales del circo. Su excursión a Bruselas acompañado de seis de sus consejeros ha resultado patética.
Si algo debe tratar de evitar un político es el caer en el más denigrante de los ridículos, como ha sucedido con la declaración de independencia y posterior escapada, a sabiendas de que el jueves día 2 de noviembre, debía comparecer en la Audiencia Nacional bajo la acusación de rebelión y sedición.
La majadería de convocar una rueda de prensa en la citada ciudad, alegando ser el presidente legítimo de Cataluña, no pasa de ser una vulgar imbecilidad, que al margen de colocarlo fuera de la ley, constituye un desprestigio para España, supeditando su retorno a que se le garantice un “juicio justo”. Mayor descaro imposible.
Tan grotesco personaje, vive soñando noche tras noche, con que la Unión Europea tome conciencia de la supuesta crisis catalana, pretendiendo convertir la comunidad en república independiente, contando con el fantasmagórico apoyo de su “ministro de Asuntos Exteriores”, Romeva, e ignorando que la prensa de Bruselas no es precisamente el medio más idóneo para promocionar el nacionalismo.
Este expresidente catalán, en lugar de montar sus esperpénticas huidas, más le valdría revisar su deleznable gestión económica y no haber convertido su comunidad en un auténtico caos. A modo de ejemplo cabría preguntarse con qué fondos se están financiando las arbitrariedades generadas por el desdichado “proces”. Según las informaciones publicadas, el PIB nacional se resentirá en torno a los 14.000 millones de euros, cifra que supondrá la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo.
Quizá, las aspiraciones de Puigdemont pasen por intentar ser considerado como un presidente exiliado pero nunca cesado, figura que con sus características no existe en Europa.
Sin más dilación, el Gobierno de España debería zanjar todos los despropósitos que este aberrante político ha venido cometiendo y tolerando a sus líderes soberanistas sin el más mínimo control, cuya factura estamos pagando empresas y trabajadores. En efecto nuestra justicia es lenta pero más temprano que tarde se impondrá la razón y todos ellos terminarán pagando sus delitos….¡¡Tiempo al tiempo!!

José-Tomás Cruz Varela

30 de octubre de 2017

El sainete separatista terminó con la imposición del artículo 155 de la CE, o quizás tampoco

Llegó el 21 de octubre y con él el Consejo de Ministros extraordinario que aprobó las medidas que se derivaban de la aplicación del Art. 155 de la Constitución Española. “No hay más remedio que hacerlo”, les dijo Rajoy a sus ministros al exponerles el plan sobre el 155 que descartaba otras opciones como la disolución de la autonomía y el Parlament.

Esa fue una reflexión más del Presidente sobre la actitud adoptada por la Generalitat  de intentar forzar desde hace tiempo una situación límite   que denotaba,  a la vez, firmeza y un cierto temor  por tener que aplicar el instrumento inédito del artículo 155 de la Constitución. Se lamentaba, además el Presidente de  no se habían atendido sus peticiones de diálogo y de vuelta a la legalidad.

El Gobierno, en el uso de sus competencias,  aprobó el artículo 155 y una batería de medidas que pudieran ser aplicadas  probablemente a partir del viernes día 27, para restablecer el orden constitucional en Cataluña tras sus actos de secesión "con desobediencia rebelde y sistemática" de la Generalitat que afecta de manera "grave" al interés general de España.

Las disposiciones aprobadas tenían el propósito de responder a cuatro grandes objetivos: restaurar la legalidad constitucional y estatutaria, garantizar la neutralidad institucional, mantener el bienestar social y el crecimiento económico, y asegurar los derechos y libertades de todos los catalanes.

Las medidas que conlleva el artículo 155 de la Constitución abarcan distintos ámbitos del Gobierno catalán, la administración y el Parlamento, así como otros que afectan a Mossos, Hacienda o Medios de Comunicación (Radio y TV3). 


Las funciones del actual Govern pasarán a ser asumidas por las autoridades designadas por el Gobierno.
Serán destituidos el actual presidente, vicepresidente, los consejeros y a todos los miembros del Govern catalán. 
 Rajoy dispone de seis meses para poder convocar elecciones. 
 La administración de la Generalitat se controlará por los órganos designados por el Gobierno de la Nación. 
  El órgano que se designe podrá acordar el nombramiento, el cese o la sustitución temporal de cualesquier autoridad, cargo público y personal de la Administración
  El Parlament no podrá designar candidatos, ni votar la investidura de otro presidente.    No serán de aplicación las funciones de control parlamentario.
 Estas funciones recaerán en el órgano que designe el Senado. 
  Se declarara la invalidez e ineficacia de disposiciones, actos y resoluciones autonómicas dictadas tanto por el Parlament como por la Generalitat que contravengan las medidas acordadas por el Senado.
 Las actuaciones de la Administración catalana tendrán que responder a un régimen de comunicación y de autorizaciones previas.
 El Gobierno asumirá el control del gasto de la Generalitat y sobre la totalidad de ingresos.
 El Ejecutivo podrá destituir o nombrar a los responsables de TV3 y Catalunya Ràdio.   
Se atribuye a los órganos que designe el Gobierno las funciones relativas a las telecomunicaciones y a los servicios digitales y a las tecnologías de la información.
 El Estado podrá imponer sanciones disciplinarias a los funcionarios o personal laboral de la Generalitat.
La Generalitat de Cataluña no podrá actuar contra su personal por acatar las resoluciones del Tribunal Constitucional. 
También carecerá de validez cualquier publicación en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña o en el Boletín Oficial del Parlamento de Cataluña sin la autorización del Gobierno.

Junto a las medidas adoptadas figuraba la  hoja de ruta a seguir para conseguir sus fines:

a) Entrada y debate de la Comisión del Senado sobre las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros  que se celebró el pasado martes día 24. En esa sesión se concedió un plazo hasta las mañana del jueves día 26 para su estudio. También se le dio a Carles Puigdemont la oportunidad de presentar personalmente sus alegaciones en el Senado o mediante delegación. 

b) En la sesión del Senado del jueves se debatió la ponencia  sobre el dictamen definitivo a favor o en contra de las medidas propuestas y que serían votadas el viernes día 27 por la mañana  el Pleno del Senado para aprobar o modificar  el permiso solicitado por el Gobierno para su aplicación en Cataluña.

c) En el Consejo de Ministros semanal, bien por la mañana o bien por la tarde, y una vez  concluido el Pleno, se harán efectivas las medidas asociadas a la aplicación del artículo 155.

Por su parte,  Carles Puigdemont  pudo acudir al Pleno del Senado el jueves día 26 o incluso el día siguiente a exponer sus alegaciones, y no lo hizo. Se esperaba que convocara Elecciones Autonómicas, parece que prometidas, y desistió de ellas. En  una alocución en la tarde de ese jueves dijo que  “No aceptaba las medidas del artículo 155 por injustas y que el Parlament decidiría la respuesta”.

Se celebró, a continuación y con retraso, la reunión del Parlamento catalán que iba a establecer el rumbo a seguir y las decisiones a tomar el día siguiente. 

Ese día 27 de octubre pasará a la Historia de España por las tres decisiones que se tomaron en tres ámbitos distintos:

1.- El Parlamento catalán aprobó la declaración ilegal de independencia.   En  votación secreta, votaron 82 de los 135 diputados. De ellos, 70 fueron votos a favor, 10 lo fueron en contra y 2 fueron las abstenciones, lo que representa el 51,85% del total. El resto (C´s, PSC y PP) se ausento antes de la votación. La mayoría independentista en el Parlament aprobó finalmente la resolución que insta a la constitución de “una república catalana como estado independiente, soberano, democrático y social”, basada en la propuesta de Junts pel Sí, texto que puede consultarse mediante este enlace

2.-  Al  poco tiempo, el Pleno del Senado español contestó a la DUI con la aprobación del 155 con una amplia mayoría,  214 votos a favor frente a 47 en contra y una abstención. Esto significa un respaldo de más del 80% de la cámara alta. Dado que el Senado consta de 266 miembros, los 214 votos favorables representan el 80,45% del total.

El Senado daba por lo tanto,  vía libre al Gobierno de Rajoy para que aplicara unas  medidas, tales como  el cese del presidente de la Generalitat y de todos los miembros de su Gobierno; la limitación de las funciones del Parlamento y la asunción del mando de los Mossos d'Esquadra, ...

El Senado había  suavizado algunas propuestas del Gobierno tras aceptar dos enmiendas del PSOE: aplicar gradualmente el 155, e incluso suspenderlo cuando cesen las causas originarias y la renuncia del Ejecutivo a controlar los medios públicos catalanes, como TV3, para que sigan dependiendo del  Parlamento.

El BOE publicó inmediatamente el texto del Senado para que el Gobierno aplicara el artículo 155 que puede consultarse  mediante este enlace.

3.- El Consejo de Ministros, y en su nombre el Presidente Rajoy, disolvió de forma urgente el Parlamento y convocó elecciones para el 21 de diciembre. Además, ha cesado a Puigdemont, a Junqueras y a los consejeros,  ha cerrado  las ‘embajadas’ de la Generalitat, entre otros acuerdos más.

Todos los medios  se han hecho eco de esta situación como El Mundo, ABC, El País, Expansión, La Razón


A partir de este momento comienza otra etapa de difícil y complicado pronóstico, que promete ser de todo,  menos aburrida.

20 de octubre de 2017

Hartazgo de independentismo: sus falacias y el Art. 155 de la C.E.

Cuando el pasado día 10 de octubre de 2017 Carles Puigdemont habló en el parlamento catalán tras el fallido referéndum se produjo la mayor crisis institucional de España de las últimas décadas. De su discurso podemos  extraer las siguientes palabras:

“Hay un antes y un después del 1 de octubre, y hemos conseguido lo que nos comprometimos a hacer al inicio de la legislatura.
Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.
Esto es lo que hoy corresponde hacer. Por responsabilidad y por respeto.
Y con la misma solemnidad, el Gobierno y yo mismo proponemos que el Parlamento suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada.”

Acto seguido, el Gobierno de España mandó un requerimiento al presidente de la Generalidadcuyo texto de nueve folios puede leerse completo y del que se extraen las siguientes conclusiones:
-  El requerimiento consta de dos peticiones y dos plazos.
- En la primera se dan cinco días al presidente catalán, hasta el lunes  16 a las 10:00h,  para que "confirme" si ha declarado o no la independencia en Cataluña, sin dar lugar a respuestas confusas: "Cualquier contestación distinta a una simple respuesta afirmativa o negativa se considerará confirmación".
- Si admite la independencia, no hay claridad en la respuesta o no hay contestación, el Ejecutivo efectuará la segunda petición, exigiendo a  Carles Puigdemont que revoque la declaración de independencia y vuelva a la legalidad. El plazo con el que contará el líder catalán expirará el jueves 19 a las 10:00h. 
- Si hace caso omiso, Rajoy podría aplicar el artículo 155 de la Constitución: "Es deber del Gobierno de la Nación proceder a activar la aplicación del procedimiento para la aplicación del artículo 155 de la Constitución en el caso de que no se atienda este último requerimiento planteado por el presente acuerdo…Hemos perdido el vértigo pero hay que hacer las cosas bien. Los mayores expertos en el 155 los tenemos nosotros".

Cuando faltaban dos horas para que se cumpliera el primer plazo a las 10,00 horas del 16 de octubre, Puigdemont remitió una carta de dos folios al Gobierno Español sin contestar “si declaró o no la independencia de Cataluña”, y a la que se añaden otros dos folios más de anexos con diversos enlaces a su propia comparecencia el pasado día 10, a la ley del referéndum de autodeterminación, a los resultados del 1-O y de las elecciones del 27-S de 2015 y a unos informes de unos supuestos observadores internacionales. Desde este enlace se puede acceder a la carta enviada por Puigdemont a Rajoy.  (PDF)]

Puigdemont repite en su misiva todo el “argumentario independentista”, desde el resultado del referéndum del 1 de octubre a la “violenta actuación policial” y  ofrece diálogo sincero y plazo para llevarlo a cabo en una negociación: “Nuestra propuesta de diálogo es sincera y honesta. Por todo ello, durante los próximos dos meses, nuestro principal objetivo es emplazarle a dialogar”. Da por sobreentendido  y justifica que durante ese tiempo quedará suspendida la declaración de independencia: "la suspensión del mandato político surgido de las urnas del el 1 de octubre demuestra nuestra firme voluntad de encontrar la solución y no el enfrentamiento".

Además de no contestar al requerimiento, Puigdemont se permite realizar una serie de peticiones desde una pretendida posición de fuerza, fruto de la prepotencia acumulada durante años y de una sorprendente ignorancia de la Historia y del presente: 

- Exige “que revierta la represión contra el pueblo y el gobierno de Cataluña”, y cita  como ejemplos la comparecencia en la A. Nacional del mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, y de los presidente de la ANC y de Òmnium.

- Recuerda que “en el capítulo de represión” sufren, entre otras cosas, la vulneración de derechos fundamentales, como la congelación de cuentas bancarias, la censura de internet y de medios de comunicación, la violación del secreto postal, las detenciones de servidores públicos y la brutal violencia policial ejercida contra la población civil pacífica el 1 de octubre.

-  Señala que su propuesta de diálogo es sincera, pero “incompatible con el creciente clima de represión y amenaza”.

- Y pide concretar “lo antes posible una reunión que nos permita explorar los primeros acuerdos…”, aconsejando “No dejar que se deteriore más la situación. Con buena voluntad, reconociendo el problema y mirándolo de cara, estoy seguro que podemos encontrar el camino de la solución”. 

Dado que el  requerimiento del Gobierno  obligaba a Puigdemont a dar una respuesta clara y sencilla  que evitara la aplicación del artículo 155 y no fue ni lo uno ni lo otro, comenzó  a correr el segundo plazo de tres días, hasta el jueves 19 de octubre a las 10.00 horas, para que rectifique y retorne a la legalidad vigente.

Rajoy le envió inmediatamente su mensaje a Puigdemont  diciéndole que él “será el único responsable de la aplicación de la Constitución, que rectifique, que dialogue en el Congreso y dentro de la ley”. Por otra parte,  el Presidente del Gobierno lamenta “profundamente”  que Puigdemont no haya contestado al requerimiento efectuado en su día y le recuerda  que esa petición supone el paso previo al procedimiento establecido en ese artículo del texto constitucional. 

La Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en una declaración pública, anunció que tras la inadmisible contestación desde Cataluña, se activaba el segundo plazo para que rectifique antes del jueves próximo, día 19,  añadiendo que “Nadie ha tenido tan fácil evitar que se aplique la Constitución (alusión al Art. 155) contestando al requerimiento del Gobierno que sencillamente establecía  que «El presidente de la Generalitat confirme si alguna autoridad de la Generalidad de Cataluña ha declarado la independencia y/o si su declaración del 10 de octubre de 2017 ante el pleno del Parlamento implica la declaración de independencia al margen de que esta se encuentre en vigor o no»”.


Con la llegada del día 19, se cumplió el segundo plazo y el Presidente de la Generalidad envió otro nuevo escrito al Presidente del Gobierno de España, con sus faltas de ortografía y de sintaxis incluidas,  en la que se indica:
-  Su nula voluntad de rectificación del proyecto secesionista.
- La no convocatoria de elecciones anticipadas.
- Su advertencia al Gobierno de levantar la suspensión de declaración de independencia si el Gobierno de España "persistía en impedir el diálogo,  continuar la represión y aplicar el artículo 155”.
- E implícitamente admite que no llegó a declarar la independencia de Cataluña el pasado 10 de octubre.


A la anterior, el Gobierno respondió rápidamente por medio de su portavoz, el Ministro Méndez de Vigo con un Comunicado al Presidente de la Generalidad en el que se remite a las decisiones que tome el Consejo de Ministros el próximo sábado día 21, y termina con las siguientes  palabras:

"El Gobierno pondrá todos los medios a su alcance para restaurar cuanto antes la legalidad y el orden constitucional, recuperar la convivencia pacífica entre ciudadanos y frenar el deterioro económico que la inseguridad jurídica está causando en Cataluña".

Este es el tablero de ajedrez en el que se mueven dos fuerzas  con postulados incompatibles: mientras que al Gobierno de España le asiste el Estado de Derecho y la razón de Estado, el independentismo se asienta en un puro sentimiento y en un mito sin consistencia alguna, que le deja sin cobertura alguna. El día 21 empieza sin duda otra fase de un final previsible, pero con unas consecuencias dolorosas para todos, aunque mayores para los más débiles.

En la siguiente entrada veremos cómo se hubiera solucionado esta crisis en otras épocas de la Historia, y aunque  las circunstancias y el tablero de juego son diferentes,  de las comparaciones surgen ideas válidas para solucionar el presente y prevenir el futuro. Los accidentes cambian mientras la sustancia perdura.

14 de octubre de 2017

CONSUMIDOS LOS CIUDADANOS Y CONSUMADOS LOS PLAZOS

A falta de cuarenta y ocho horas para que Puigdemont conteste al requerimiento que le hizo Rajoy, las espadas continúan en alto. Todo puede ocurrir y bueno,  muy poco. Es muy probable que el Presidente de la Generalidad no lo haga,  con lo que le pasa la iniciativa al Presidente del Reino de España para que éste actúe. Los independentistas le han tomado la medida a Rajoy y saben de su falta de decisión,  pero han menospreciado la voluntad del pueblo español. Creen que esa no respuesta les permitirá que el tiempo  de las dudas se alargue y ganen algo de lo que se acaba, esperando recibir apoyos externos. Están convencidos de que no tienen nada que perder, porque todo lo conseguido a lo largo de los años nadie se lo quitará y, en cambio,  pueden ganar aún más. No piensan dar un paso atrás ni que nadie les obligue a ello. Sin embargo, a veces “la avaricia rompe el saco”, que se vuelve más débil cuando los que tienen que llenarlo están sencillamente HARTOS, MUY HARTOS.

Mientras tanto, nuestro colaborador José-Tomás Cruz Varela nos ambienta muy acertadamente esta angustiosa espera.
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CONSUMIDOS LOS CIUDADANOS Y CONSUMADOS LOS PLAZOS

Lamentable y mediocre discurso el pronunciado días atrás por el presidente de la Generalidad, cuyo contenido evidenció la ramplonería dialéctica de su autor. Perorata a la que acudieron ansiosos miles de sus seguidores y votantes para escuchar la histórica proclamación de la República Independiente de Cataluña, quien con su estrechez intelectual y en cuestión de minutos logró defraudar al auditorio que abandonaron el recinto decepcionados, ninguneados  y sin independencia alguna que llevarse a la boca. La cara de su colega  Junqueras era un poema implorando comprensión y paciencia que no consiguió. Todo ello aderezado con las durísimas réplicas de los diputados de la oposición desmontando los lamentables argumentos de Puigdemont.  Sin la menor duda, presidente y vicepresidente pasaron uno de los peores ratos de sus respectivas vidas.

     A tenor del fiasco cosechado, su colega en Madrid, el resentido Pablo Iglesias (Podemos), en baja forma últimamente e intentando disimular él ridículo cosechado en Barcelona, se sacudió el marrón con un tuit afirmando que “no se podía decir que había sido proclamada la independencia…” En cuanto al posicionamiento de su formación seguirá colaborando con el independentismo, empecinados y soñando con cargarse lo que definen como el "Régimen del 78"

    La realidad es que la pelota  actualmente se encuentra en el tejado del grotesco e incongruente Puigdemont. El Gobierno, por su parte, se limitará a cumplir con su obligación activando el artículo 155 de la Constitución para que en un breve plazo el presidente de la Generalidad se defina  si ha declarado o no la independencia en Cataluña.

     El Estado, ya no puede permitirse ni permitir más licencias, trampas ni descalificaciones por parte de los independentistas que perjudiquen la convivencia entre los españoles.. Se necesita más rigor tras la aplicación del citado artículo tendente a recuperar la normalidad institucional  y cuanto antes mejor. El Ejecutivo ya cuenta con el apoyo de los constitucionalistas en pro de garantizar la unidad de España.

   Consumidos los ciudadanos y consumado el plazo, hasta el próximo jueves a las 10 horas no terminaremos de creernos que Rajoy "lance un ultimátum" como aparece en todos los medios de comunicación. Desde que asumió la presidencia nunca ha sido partidario de las decisiones drásticas pero si necesarias, dado que en esta ocasión ha rechazada toda posibilidad de dialogo con la Generalidad si decide mantener su postura rupturista. Como contraprestación tendrá que ceder a la apertura de un debate sobre la reforma de la Constitución....Nuestro país no puede despilfarrar más tiempo buscando la solución de este gran problema, motivo por el cual es preciso quede zanjado cuanto antes y a poder ser de manera definitiva.....¡¡Tiempo al tiempo!!

José-Tomás Cruz Varela

7 de octubre de 2017

LO QUE SUCEDA MAÑANA, POSIBLEMENTE MARQUE NUESTRO FUTURO

El artículo de nuestro colaborador  José-Tomás Cruz Varela me llegó horas antes del pretendido y esperpéntico referéndum, realizado de la forma más chapucera posible. El título contenía ya  una premonición: lo importante no era lo que ocurriera el día 1 de octubre  sino todo lo que vendría después. Y eso es lo que estamos viendo y viviendo.

Muchas cosas sucedieron ese día, sobresaliendo entre todas la manipulación efectuada por los organizadores  que consiguió apoderarse de la iniciativa ante un gobierno español silente en la Moncloa. 

Pero el vértigo de una declaración de independencia unilateral que dejaría fuera del paraguas de la Unión Europea  a esa hipotética república catalana ha hecho que las empresas financieras se trasladen a territorios más seguros. Y si a eso unimos la movilización, mucho mayor de lo esperada,  de la sociedad silenciosa que quiere seguir siendo española y continuar unida, podremos observar que las cañas de los independentistas se les están volviendo lanzas, a pesar de la inacción del Presidente Rajoy

El día después ha empezado y,  desde luego, está marcando nuestro futuro, el de todos…
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LO QUE SUCEDA MAÑANA, POSIBLEMENTE MARQUE NUESTRO FUTURO
(De un puño y tekla)
   Hasta el último momento, el Gobierno catalán ha vivido empecinado en hacer caso omiso de la ley, y como consecuencia, pretender mofarse de los españoles, gentilicio que han enseñado a utilizar a los niños catalanes despectivamente y como insulto. Algo similar, salvando las distancias, a las esperpénticas urnas adquiridas en China.

   A ciencia cierta, nadie puede asegurar lo que sucederá mañana en Cataluña. Instalados en la duda, sus ciudadanos se reparten entre el “sí” de los independentistas y el “no” gubernamental. No obstante, en declaraciones efectuadas a última hora por miembros de la ANC, considerarían un éxito el que  acudiera un millón de votantes contra los 2 ó 3 que lo hicieron en el 9-N.

   A estas alturas, Puigdemont, ya no puede retractarse, como tampoco puede negarse la existencia en Cataluña de una sólida inclinación separatista y así continuará mientras en la escuela pública se mantenga tal tendencia. De ahí que, aun cosechándose mañana un auténtico fracaso, pronto  volverán a intentarlo.

   En esta ocasión, el Gobierno continúa ha continuado manteniendo que no habrá referéndum aunque no se faciliten detalles. Desde La Moncloa comienza a filtrarse que se producirá un remedo de votación, dejando muy claro que Rajoy ya ha renunciado a negociar con Puigdemont.

   En el resto del mundo nos observan consternados ante la payasada que se ha montado en España, corriente que comparte la sociedad española ante semejante esperpento, limitándose el Gobierno a amenazar a los sediciosos sobre su responsabilidad personal y patrimonial, a lo que a los miembros de ANC y Omnium les importa un bledo, reafirmándose en que no admitirán negociación alguna.

   No deberíamos olvidar que la Transición nos devolvió a los españoles el derecho a decidir y a convivir en paz, convirtiéndonos en ciudadanos libres y dotados de una Constitución modélica y formando parte de Europa con todos los merecimientos y reconocimientos.

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

29 de septiembre de 2017

¡¡HARTAZGO!!


Hartazgo es la palabra que mejor define esta situación a la nos han llevado innumerables políticos de distintos signos durante muchos años. Hay hartazgo de esa gente que no atiende a ninguna clase de argumentos y sólo se fía del sentimiento que aplasta las razones. El domingo harán un simulacro de votación, pero el problema catalán continuará el lunes siguiente, y el mes siguiente y los siguientes años, y quizás llegue el momento en que ya no sepamos convivir con él. ¿Qué pasará entonces?  Cuando los problemas no tienen solución, dejan de ser problemas para convertirse en otra cosa o resolverse de otra forma. Nuestro colaborador, José-Tomás Cruz Varela, refleja perfectamente en su artículo de hoy la sensación de HARTAZGO que nos domina. Quosque tandem?¿Hasta cuándo?



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¡¡HARTAZGO!!
(De mi puño y tekla)

 ¡¡Hartazgo!! Sensación percibida por todos los españoles y la mitad de los catalanes. Pretender  ridiculizar al Gobierno de la nación en momentos tan críticos como los que estamos viviendo,  solo constituye otra forma más de favorecer al independentismo. En efecto, el artículo de Jiménez Losantos publicado el pasado día 22 en El Mundo, se pasa en algunos aspectos y quizá más en la forma que en el fondo, asistiéndole la razón en ciertos  casos puntuales. Por ejemplo, que el Gobierno se muestre tan propenso a negociar con los separatistas, tras tantos ataques, insultos y descalificaciones recibidas no parece oportuno, como tampoco lo es el ofrecimiento por parte del ministro de Economía, en torno a alcanzar algún acuerdo que favorezca en el marco fiscal a Cataluña. Y mucho menos aún la imbecilidad del ministro de Interior sintiéndose orgulloso de sus Fuerzas de Seguridad a las que agraden y escupen públicamente. Espectáculo entre grotesco y denigrante. Si es por propia iniciativa, mal, pero si además lo hace  siguiendo instrucciones del presidente del Gobierno, peor todavía.

   Para desgracia nuestra, la Cataluña actual nada tiene que ver con la próspera región de los años posteriores a la Transición. La tensión generada por la ANC, CUP y grupos afines al secesionismo, al margen de la agresión que supone atentar contra el orden constitucional, el proponerse  la creación de una República Catalana tras la celebración del referéndum del 1º de octubre resulta insultante, como igualmente el pretender que desaparezca y se olvide la corrupción cometida por muchos de sus dirigentes, unido a la condonación de la deuda contraída por valor de miles de millones. Todo parece indicar que el presidente de la Generalidad está dispuesto a continuar ignorando al T.C. como lo demostró publicando una web con la ubicación de las mesas de votación, lo que consolida su manifiesta desobediencia cuyas consecuencias podrán resultar previsiblemente peligrosas.

   Los ciudadanos nos sentimos desconcertados ante las vejaciones dedicadas al Estado español. Vivimos temerosos con  lo que pueda suceder en los días previos a la celebración del ilegal referéndum catalán, cuyo Gobierno se mofa y befa de los representantes del Estado Español, comenzando por el propio Rey Felipe VI y terminando por el último de sus dirigentes. Los errores se pagan y a un alto precio. El haber tolerado tanto por parte de Mariano Rajoy   durante los últimos cinco años nos está pasando una dolorosa factura, y no solo en el aspecto económico. Nada más cierto que los españoles estamos saturados de tanta corrupción, mordidas, apropiaciones indebidas y enriquecimientos ilícitos, etc. pero en este caso, ninguno de los dos Gobiernos pueden acusarse por haber cometido similares delitos.

   Lo más triste y dramático de la deriva nacionalista hacia el independentismo ha sido ha el terrible impacto que está originando en el tejido social y las nuevas generaciones. Circunstancia que una vez superado el pretendido golpe institucional, la Generalidad prioritariamente deberá dedicarse a recomponer socialmente Cataluña, sustituyendo la política del odio por la de una profunda reconciliación.

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

25 de septiembre de 2017

LA DERIVA CATALANA, CON O SIN REFERÉNDUM, CONTINUARÁ

No corren buenos tiempos, y el futuro de la unidad nacional se ha puesto en entre dicho. Mientras unos parecen tener claro lo que buscan, los responsables de que no lo consigan no parecen ponerse de acuerdo ni en los medios ni en los fines. Nuestro colaborador, José-Tomás Cruz Varela,    analiza hoy la situación actual y el viaje realizado para llegar hasta ella. El cómo y el cuándo saldremos es otra historia no escrita.
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LA DERIVA CATALANA, CON O SIN REFERÉNDUM, CONTINUARÁ
(De mi puño y tekla)

Sin la menor duda, los españoles, estamos soportando uno de nuestros peores momentos. Concretamente nos encontramos ante una especie de golpe de Estado, y no precisamente sobrevenido sino anunciado y con escaso tiempo para frenarlo. Se trata, como todos sabemos, del atropello secesionista propiciado por un amplio sector de la clase política catalana, empecinados en la celebración de un ilegal referéndum que culmine con la ruptura de España y la creación de la República Independiente de Cataluña, a lo que obviamente se opone el Gobierno.

   La buena política consiste en el arte de prevenir, máxima que en nuestro caso no se ha cumplido ni de lejos. Dejar pasar el tiempo por temor a enfrentarse con los problemas, guste o no, denota la ausencia de un auténtico liderazgo como sucede en nuestro caso. Diga lo que diga Rajoy y con anterioridad su asesor Pedro Arriola, abusando del mantra de que “el tiempo lo soluciona todo”, no pasa de ser una falacia practicada por la cachaza de nuestro presidente, apoyándose en la estrategia de tratar de extenuar y acorralar al enemigo antes de enfrentarse a él. Situación que a estas alturas resulta prácticamente inútil.

   A dos semanas de la convocatoria de la presunta consulta, tratando de buscar culpables y señalar sobre quien recae la responsabilidad de lo que está ocurriendo  de nada vale, prácticamente como llorar sobre la leche derramada, aunque en nuestro caso, los dedos señalen al nefasto expresidentes Zapatero (PSOE), y posteriormente al Jefe del Ejecutivo por los motivos anteriormente citados.

   Una mayoría considerable de españoles se muestran a favor de actitud adoptada por el PSOE y Ciudadanos, sindicatos y empresarios en su apoyo al PP. Afortunadamente existe la creencia de que el Gobierno dispone de la fuerza suficiente para desbaratar la sedición y abortar la tentativa golpe de Estado tal como están difundiendo los medios  Cuestión aparte será cómo y a qué precio se resolverá posteriormente la situación que nos permita recuperar parte de la necesaria tranquilidad a partir del 2 de octubre.  Rajoy se ha comprometido a que el mencionado referéndum jamás llegará a celebrarse y así lo estimamos los ciudadanos mayoritariamente. De suceder lo contrario supondría la inmediata dimisión del presidente.

   En lo que respecta a la última Diada, totalmente instrumentalizada y manipulada en parte, discurrió tal como se esperaba. Al celebrarse cuatro días después de que el Parlamento catalán desafiara al Estado eludiendo la autoridad del Tribunal Constitucional, su objetivo era proclamar una legalidad paralela para apoyar el separatismo apropiándose del espacio público. Ya no se trata de un acto festivo ni folclórico. En esta ocasión el festejo sirvió para materializar la cruda división entre los propios ciudadanos con disturbios callejeros en toda Cataluña, dejando patente la fractura entre catalanes en una carrera hacia ninguna parte, y siempre manejados por sus caciques. Los separatistas de base, totalmente manipulados por sus dirigentes, tomaron la calle no solo para exigir el sí en el referéndum sino para respaldar la impunidad de sus gobernantes, investigados o procesados por su desobediencia, prevaricación y malversación, pretendiendo romper con la Constitución utilizando la lógica asamblearia. Que personajes de la catadura de Arnaldo Otegui, condenado por terrorismo y representante de la más pura degradación sea ensalzado, rompe todos los esquemas más elementales del ser humano.

   Cuando en un país como el nuestro comienza a cuestionarse la seguridad jurídica, las grandes empresas nos abandonarán tal como ya han anunciado multinacionales alemanas y estadounidenses que ya tienen elaborados sus respectivos planes urgentes de deslocalización, algo que le permitirá abandonar Cataluña en cuestión de horas.

   Como final y aunque a más largo plazo, habrá que poner en valor  las secuelas que está generando el odio entre partidarios y detractores del independentismo y no sólo a nivel provincial y local, sino en el seno de las propias familias como ya está ocurriendo, unido las negativas consecuencias que se están inoculando a la población infantil y generaciones venideras. No nos equivoquemos: el referéndum del próximo día 1º de octubre, con independencia de que no se pueda llegar a celebrar, sólo servirá para distorsionar y enrarecer todavía más las desastrosas relaciones mantenidas entre una parte de catalanes y el resto de España por haber permitido que los acontecimientos se hayan desbordado ante la apatía e incomprensible permisibilidad de nuestros gobernantes. Esperemos, al menos,  que en caso de no celebrarse la consulta, no se premie ni condone económicamente la deuda contraída por la Generalidad.....¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

18 de septiembre de 2017

Las relaciones que D. Miguel de Unamuno mantuvo con F. E. y los falangistas

Cuenta Hugh Thomas en  “La guerra civil española. 1936-1939” (Vol.2),  Colección Dimensiones Hispánicas, Ediciones Grijalbo S.A.,  páginas 546-549, que 

“El filósofo vasco Miguel de Unamuno, sumo sacerdote de la generación 98, siguió un camino diferente. Como rector de la universidad de Salamanca, al empezar la guerra civil se había encontrado en territorio nacionalista. La República le había desilusionado, había admirado a algunos de los jóvenes falangistas, y dio dinero para el alzamiento. Todavía el 15 de septiembre apoyaba al movimiento nacionalista. Pero el 12 de octubre había cambiado de opinión. Estaba, como dijo más tarde, «aterrado por el cariz que estaba tomando aquella guerra civil, realmente horrible, debida a una enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura, con un sustrato patológico».

Hubo un tiempo en el que se ocultaron, e incluso se tergiversaron,  los distintos comportamientos que los intelectuales españoles, monárquicos o republicanos, liberales o conservadores, socialistas o comunistas, tuvieron desde la llegada de la II República hasta los años de la Guerra Civil y posteriores. 

El primero en manifestar públicamente su desengaño con la II República fue Ortega y Gasset con el artículo  “Un aldabonazo”. Sólo habían pasado cinco meses, tiempo suficiente para comprobar que el resultado de su colaboración activa  no era el deseado y afirmar  aquel “¡No es esto, no es esto!” 

En el trabajo “Postura de los intelectuales ante la II República y la Guerra Civil”  de Eva GUERDA RODRÍGUEZ se puede ver dónde  y cómo terminaron aquellos intelectuales. Bajo otro punto de vista, aunque bien documentado, Gonzalo Fernández de la Mora, dejó otro interesante estudio,  “Los Intelectuales y el 18 de Julio”.

De Unamuno, concretamente, sabemos que optó por el “bando nacional”, es decir, el  franquista, pero de su figura han pretendido apropiarse ideologías contrarias, y fue convertido en el     Mito de los “intelectuales” frente a los “militares” (Millán Astray)  por el incidente del Paraninfo. Unamuno se situó abiertamente con los rebeldes en contra del Frente Popular, y suyas son estas palabras: “hay que salvar la civilización, occidental la civilización cristiana: esta lucha no es una lucha contra una república liberal, es una lucha por la civilización”.

Ricardo García Cárcel repasa en “El pesimismo de la inteligencia” con perfección y equilibrio lo sucedido antes y después del enfrentamiento del Paraninfo, así como la personalidad histórica de Unamuno y sus  actitudes, el  ambiente que le rodeaba, y sus relaciones con otros intelectuales de su época. 

Los dos párrafos siguientes nos acercan a aquellos años críticos:
“El 14 de abril de 1931 estaba Unamuno en el balcón del Ayuntamiento de Salamanca proclamando la República. El 1 de mayo desfilaba, celebrando ese día, del brazo de Largo Caballero. Será nombrado Ciudadano de Honor de la República y presidente del Consejo de Instrucción Pública y elegido diputado de las Cortes Constituyentes. Estaba en la cúspide del prestigio político y cultural, pero su inconformismo era manifiesto. Cuando se elaboraba la Constitución de 1931 se quejaba de que la República se había equivocado «en hacer a un tiempo una revolución y una Constitución que la encauce, en haber querido hacer una revolución constitucional o una constitución revolucionaria». En octubre de 1931 se niega a votar el Estatuto catalán. En noviembre de 1932 en el ciclo de conferencias del Ateneo de Madrid se posiciona abiertamente contra Azaña, al que tildó de «faraón de El Pardo». En octubre de 1934 denunciará «las salvajadas revolucionarias de Asturias» así como la «insondable mentecatez de quienes quieren monopolizar la decencia y el patriotismo».

 (Drcha: Unamuno hacía su tertulia diaria en la terraza del Café Novelty, en la Plaza Mayor de Salamanca, junto al ayuntamiento.)

Cesado como rector vitalicio. Tras el 18 de julio de 1936 se adhirió a la causa del levantamiento militar. Se le atribuyó, incluso, que había donado 5.000 pesetas para el Alzamiento. El 19 de julio se sentaba ostentosamente en la terraza de la cafetería Novelty de la Plaza Mayor. En agosto era cesado de su condición de rector vitalicio por la República. Los intelectuales republicanos lo repudiaron. Luis Araquistain dijo de él que era un «histrión calculador disfrazado de austero puritano». José Bergamín, en el mitin de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, llegó a decir de él que «tenían que haberle fusilado». Ehremburg dijo que «habiendo querido ser Don Quijote no es ni siquiera Sancho Panza». Los franquistas lo repusieron como rector vitalicio de la Universidad.”

Pedro Fernández Barbadillo, en su reportaje “Las últimas palabras de Unamuno” efectúa un recorrido por los últimos cinco años de la vida del Rector  a través de unas citas entresacadas  de “La Vida de don Miguel” de Emilio Salcedo, haciendo especial hincapié en la unidad de España, en su lucha contra nacionalismos y separatismos, y en la enseñanza del castellano desde las Cortes Constituyentes. Este será uno de los puntos comunes con José Antonio Primo de Rivera, como pudimos ver en el diálogo habido durante su encuentro  previo al mitin de Salamanca. 

 Al acto del Paraninfo no se le dio ninguna importancia hasta finales de los años 60. Se trató de una campaña política contra la dictadura usando para ello el enfrentamiento de Unamuno con Millán Astray con un discurso reconstruido.

Resulta llamativo que Hugh Thomas diga de Unamuno que: “La República le había desilusionado, había admirado a algunos de los jóvenes falangistas, y dio dinero para el alzamiento” y omitiera hablar de la asistencia de Unamuno al mitin que el fundador de la Falange  Española dio el 10 de febrero de 1935 en Salamanca  y de otras conexiones más de Unamuno con los “jóvenes falangistas”, suficientemente conocidas pero no siempre recordadas.

Anteriormente a la asistencia al mitin sabemos por Emilio Salcedo (“La vida de don Miguel”, páginas 389-391) que “Unamuno, disconforme, profeta agorero de una etapa de calamidades, era todo un objetivo político. Así lo entendió el periodista Francisco Bravo, redactor jefe de «La Gaceta Regional» y fundador de la Falange en Salamanca…Bravo aseguró que don Miguel les recibiría y que el 29 de octubre de 1933 había escuchado en el Casino, por radio, el mitin fundacional y que, cuando alguien bromeó con el nombre de «el chico del dictador», no ocultó su desagrado por la manía española de prejuzgar las conductas”.

Sabemos también que dos años después se conocieron personalmente: “Perseguido por la Dictadura, no tendrá reparos en asistir, el 10 de febrero de 1935, a un mitin falangista y luego comer con los organizadores y entrevistarse en su propia casa con el hijo del Dictador, José Antonio Primo de Rivera, mostrando su simpatía por el joven y recién nacido fascismo español, lo que, según algunos, le costó el premio Nobel de literatura, que quedó desierto en 1936”(Luis E. Togores, Millán Astray, Legionario. página 196)

Las relaciones de Unamuno con los falangistas  se volvieron a poner de manifiesto con motivo de la salida del Paraninfo tras el enfrentamiento con Millán Astray, y los días de su muerte y entierro. 

Después de analizar el incidente con Millán Astray, dice de la salida del acto que     “La rápida actuación por parte de Millán Astray le salvó de una posible agresión del público. Salió dando la mano a la señora de Franco. […] Más tarde le defendieron los jóvenes falangistas porque sabían de la apreciación de José Antonio Primo de Rivera. […] Unas semanas después moría solo y olvidado: llevaron su féretro miembros del falange fascistas aunque el rector nunca fue falangista ni siquiera verdaderamente simpatizante del fascismo español”. (Ricardo García Cárcel. El pesimismo de la inteligencia)

Jon Juaristi  en el artículo “FALANGISMOS”. exculpa a los jóvenes  falangistas de agredir a Unamuno en aquel momento del Paraninfo, acusados de ello por otros autores:
“TRAS la famosa bronca con Millán Astray en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, Unamuno fue rápidamente evacuado hacia su domicilio por la señora de Franco, que, en teoría, lo habría librado así de ser linchado por los enfurecidos falangistas que asistieron al acto académico de exaltación de la Hispanidad. Siempre desconfié de esta leyenda. Desde esa fecha hasta su muerte, mes y medio después, y a despecho de la vigilancia policial que los militares le habían impuesto, el escritor vasco no dejó de ser acompañado y protegido por admiradores falangistas. Su entierro, el día de año nuevo de 1937, se convirtió en un homenaje de Falange a su memoria. Porque Falange Española adoptó amorosamente a Unamuno. En mi biografía de don Miguel (Taurus/Fundación Juan March, 2012), aduje que, en la fotografía tomada a la salida del paraninfo, el anciano rector aparece rodeado de jóvenes falangistas que cantan o gritan consignas brazo en alto, pero no lo acosan ni intimidan. Más bien parecen darle escolta. ¿De quién o quiénes lo protegen? Obviamente, del general Millán Astray y de sus legionarios.”

En capítulos ya publicados hemos visto que el día en el que murió Unamuno estaba acompañado por el joven profesor falangista, Bartolomé Aragón, y que el día de su entierro su féretro fue llevado a hombros por falangistas. 

Barbadillo lo resume así:

“A las cuatro y media de la tarde del 31 de diciembre, mientras el viento frío sacude las maderas de las casas, el profesor Bartolomé Aragón, falangista, visita a Unamuno en su casa. Éste lo primero que hace es agradecerle que no vaya vestido con camisa azul y luego pronuncia un monólogo trabado de recuerdos y de opiniones sobre lo español y los españoles. Hablan un poco más. Aragón dice: "La verdad es que a veces pienso si no habrá vuelto Dios la espalda a España disponiendo de sus mejores hijos."

Una versión de esos dos últimos días la podemos leer en el artículo de El Español  “80 años de su fallecimiento. Las horas finales de Unamuno: "España no puede perderse", gritó. Y murió.”, en el que se constatan las relaciones con los falangistas eran notables. 


En las próximas entradas analizaremos en profundidad las distintas versiones de muchos autores del conocido enfrentamiento que Unamuno mantuvo con Millán Astray, lo que hubo de verdad y lo que interesadamente se ha contado.

9 de septiembre de 2017

Mienten y Mienten Mal

      Entre desconcertante y penoso resultan todas las torpezas cometidas últimamente por Puigdemont, presidente de la Generalidad, Forn, consejero de Interior y, Trapero, responsable de los Mozos de Escuadra. No es de recibo el mentir tan burdamente pretendiendo distorsionarlo todo y tergiversando los hechos en lugar de asumir las realidades.

 ( El Periódico de Catalunya publicó una transcripción del aviso)
Hasta para desvirtuar lo que está sucediendo, es preciso disponer de cierta inteligencia y no actuar tan zafiamente como lo hicieron los tres altos cargos citados anteriormente, quienes tras la comisión de semejantes errores terminaran siendo repudiados por la ciudadanía catalana en base a sus torpes e interesadas intenciones.

Una vez más ha tenido que ser un medio, en esta ocasión “El Periódico de Cataluña” quien levantó y publicó que la policía autonómica había recibido el pasado mayo una alerta sobre el reciente atentado del Estado islámico en Barcelona y para más detalles en La Rambla. Circunstancia que descaradamente negó por dos veces Puigdemont con la absurda arrogancia que le caracteriza, cuyos detalles han sido ampliamente difundidos en todos los periódicos nacionales y extranjeros.

Ahora y para intentar salvar las sucesivas meteduras de pata, la ANC tiene previsto en los actos de la próxima Diada, la utilización de las victimas de los atentados yihadistas dedicándoles un cínico recuerdo, lo que no hicieron en la manifestación del sábado anterior, en la que sólo contemplaban el insultar e increpar al Rey, presidente del Gobierno y restantes autoridades.

Mención aparte y para sumar al catálogo de desdichadas ocurrencias de su peculiar “proceso” de desconexión, la Hacienda catalana, desde el 1º de septiembre, se ha planteado el rentabilizar su sistema informático creado para gestionar la recaudación de todos los impuestos generados en su territorio, a través de una docena de nuevas oficinas. Curiosa circunstancia cuando se trata de una comunidad que lleva años siendo asistida por el FLA.

Cataluña puede recaudar todos los tributos, pero a condición de ingresarlos en plazo al Estado. La experiencia habida durante la etapa de Arturo Mas, no fue especialmente beneficiosa por su nefasta gestión. Conviene recordar que con su “bono basura”, tiene cerrado el acceso al crédito según las agencias de calificación. Desde hace cierto tiempo y ahora ya con mayor asiduidad, tenemos que soportar las consabidas amenazas de la celebración del referéndum el 1º de octubre orquestado por el Gobierno catalán y la correspondiente contestación del Ejecutivo español de que tal consulta jamás verá la luz.

El dilema se centra actualmente en que los independentistas ya no pueden frenar su proyecto, ni el Gobierno tolerar más revolcones si se saltan la Ley descaradamente, lo que obliga a dar una respuesta contundente, siendo el contenido de dicha respuesta la verdadera incógnita. Tal estado de inestabilidad requiere una pedagogía por parte del los dirigentes populares explicando las posibilidades existentes para solucionar la disyuntiva que en este caso son dos: imposición de la Ley de Seguridad Nacional en Cataluña, como medida excepcional para garantizar la defensa de España y sus valores constitucionales, o bien la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuyo contenido resumido indica: “Que si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones de la Constitución o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones”.

Rajoy, al parecer, ya comienza a percibir en ciertos sectores del PP y otras fuentes, que se impone un “gesto de autoridad” por su parte y no les falta razón. Los ciudadanos se sienten hartos de tanta chulería secesionista, postura inaguantable dado que entre otros motivos, España no se puede permitir el lujo de otro bochorno como el del 9-N. ¡¡Tiempo al tiempo!!

José-Tomás Cruz Varela.