28 de agosto de 2017

Unos lo ignoraron y otros lo ocultaron: Unamuno asistió al mitin de José Antonio Primo de Rivera en Salamanca

En la entrada anterior se trató el encuentro  que Unamuno y José Antonio tuvieron en el domicilio del primero. Retomemos el relato que nos ofrecía Francisco Bravo  en su obra "JOSÉ  ANTONIO. EL HOMBRE, EL JEFE, EL CAMARADA" (Páginas 34 -37)

“Se hacía tarde. Me permití indicar que era la hora del mitin. Nos despedimos cordialmente de don Miguel. Pero éste, con asombro nuestro, nos dijo: 

—Voy con ustedes.”

Buscó una boina, pues el día era de una temperatura gélida. Como se dispusiera a salir sin abrigo—tal  fué  siempre  su  costumbre,  como  la  de  ir  a  pelo,  por  lo  que  venía  a  ser  uno  de  los  primeros "sin-sombreristas" de España—, yo le reprendí cariñosamente, asombrando un poco con mi  tono  amistoso  a  José  Antonio,  que  en  toda  la  visita  no  había  podido  desprenderse  de  una  intimidación causada por la presencia, la palabra y el gesto del gran escritor. 

—Me ha autorizado su hijo Fernando para multarle cuando salga usted de casa sin abrigo. Don  Miguel  sonrió.  Y  después,  por  las  calles  de  la  ciudad,  ante  el  asombro  de  grupos  de  extremistas que rondaban las esquinas sin atreverse, no obstante su deseo, a penetrar en el teatro donde dábamos el mitin, para perturbar, fuimos al acto. Iba en el centro don Miguel y a su derecha José Antonio. Yo le decía a Sánchez Mazas, contento de la entrevista, que tenían razón las gentes para asombrarse, como más tarde sucedería en el mundo entero, cuando las agencias dijeran que el más destacado liberal español, el más decidido campeón del liberalismo, había aplaudido al jefe fascista  de  la  nueva  generación  de  España  y  sentándose  a  sus  manteles,  espontáneamente,  por  afición  a  presenciar  el  ardor,  la  tensa  exaltación  de  los  precursores  de  una  corriente  espiritual,  política y moral, destinada a presidir la resurrección de la Patria.
Don  Miguel  se  sentó  en  una  platea,  ante  la  curiosidad  de  los  cientos  de  personas  que  llenaban  el  teatro.  Fué  en  buena  parte  protagonista  del  acto.  Sánchez  Mazas  dijo  en  un  discurso  literario este párrafo dirigido al viejo rector:

(Derecha, Discurso de J.A. Primo de Rivera en Salamanca)

"Hemos venido a Salamanca para recordar los lazos entrañables que nos ligan con una de las  figuras  españolas  más  originales  y  fuertes  de  la  época,  para  subrayar  que  nos  unen  con  don  Miguel  de  Unamuno  disparidades  entrañables,  como  también  con  otras  gentes  nos  separan  afinidades  de  origen.  Don  Miguel  es  el  adversario  que  enseña  y  del  que  puede  aprenderse,  y  nosotros,  que  tenemos  como  fin  principal  exaltar  todos  los  valores  de  España,  no  podemos  por  menos de saludarle al hablar en esta su Salamanca imperial, labradora y letrada." 

Y también añadió: 

"Nosotros  somos  del  Cristo  español,  teológico,  trágico  y  poético  que  es  el  mismo  de  don  Miguel  de  Unamuno,  y  no  del  Cristo  belga,  sociológico,  economístico  y  utilitario  del  señor  Gil  Robles  y  de  don  Ángel  Herrera.  He  aquí,  pues,  otro  motivo  para  que  reconozcamos  lo  que  el  pensamiento de Unamuno representa en el panorama español." 

También José Antonio aludió a la "voz familiar y magistral" de don Miguel, denunciador de los  errores  de  la  República  en  su  primer  bienio.  Y  si  no  logró,  como  otras  tantas  veces,  que  su  oratoria  fuera  ágil  y  bella  como  un  pájaro  de  acero  y  certera  en  su  rumbo,  acaso  fué  por  la  presencia  de  Unamuno,  que  le  turbó  hasta  el  instante  mismo  de  su  marcha  de  la  ciudad,  de  regreso a Madrid. 

Después  del  mitin  fuimos  con  José  Antonio  al  Gran  Hotel  a  comer.  Y  son  sorpresa  nos  encontramos  allí  a  don  Miguel,  acompañado  de  Eugenio  Montes,  José  María  Alfaro,  Fernández  Cuesta  y  otros  camaradas  de  León,  Burgos  y  Zamora.  Comimos  todos,  entregados  a  una  conversación  literaria  y  política  de  la  que  eran  guías  don  Miguel  y  José  Antonio.  Y  al  terminar  y  separarnos del rector, éste dijo, estrechando la mano a nuestro jefe: 

—    ¡Adelante! Y a ver si ustedes lo hacen mejor que nosotros. 

José  Antonio  irradiaba  satisfacción  por  el  interés  del  acto—Salamanca  era  entonces  la  Meca del populismo—, por la disciplina de la Organización, pero sobre todo por su aproximación a don Miguel. Yo, que le conocía bien, refrené su entusiasmo: 

—Verás cómo dentro de unos días empieza a "meterse" con nosotros. Lo ha hecho siempre y  con  todos  y  no  vamos  a  ser  una  excepción.  Pero,  desde  luego,  contribuirá  su  presencia  a  la  resonancia  del  mitin.  Nosotros  aplicaremos  a  la  Falange  lo  que  él  dice  de  sí  mismo:  "El  caso  es  que hablen de uno, aun cuando sea mal."

Emilio Salcedo da la misma versión en “La vida de don Miguel”, Ediciones Anaya, (página 389-391), pero con matices: 

“El tiempo apremia ya a los visitantes. Bravo, temeroso de que el acto que él organizó pueda fracasar por falta de puntualidad, indica que hay que despedirse. Primo de Rivera se despide, y Unamuno, auscultador del alma humana, les dice que le esperen, el tiempo de quitarse las zapatillas y calzarse. Los falangistas se asombraron, como se asombraron quienes vieron pasar a Unamuno por las calles, camino del teatro Bretón, para asistir al mitin que iba a dar el hijo del hombre que le había desterrado.

Don Miguel ocupó un palco y según cuenta Francisco Bravo, Primo de Rivera, que aludió a la «voz familiar y magistral» del rector salmantino, estuvo un poco cohibido y su discurso no fue de los más afortunados y brillantes.

Después se celebró un banquete, al que invitaron a Unamuno.
- ¿Por qué no? —contestó el viejo liberal.

«Después del mitin —continúa narrando Bravo— fuimos con José Antonio al Gran Hotel a comer. Y con sorpresa nos encontramos allí a don Miguel, acompañado de Eugenio Montes, … Comimos todos, entregados a una conversación literaria y política de la que eran guías don Miguel y José Antonio Y al terminar y separarnos del rector, éste dijo, estrechando la mano de nuestro Jefe:

»— ¡Adelante! Y a ver si ustedes lo hacen mejor que nosotros.»

De aquel mitin en el teatro Bretón lo más valioso quizá fue la presencia de don Miguel de Unamuno, que supuso, ante los ojos de muchos, un respaldo moral del viejo maestro universitario a los jóvenes discípulos falangistas. Aquel gesto cordial y espontáneo de don Miguel jamás sería olvidado por los intelectuales de la Falange, quienes en los difíciles días de la guerra, cuando tras el incidente con Millán Astray el rector vive destituido y acosado, le corresponden con afecto y amistad.

Algo después en «Ahora» contó Unamuno que había acudido a aquel mitin y al banquete; pero que eso no significaba su adhesión, sino sólo su presencia y atención. Don Miguel había atacado, seguía atacando por igual, a las J. O. N. S., que él creyó anagrama de Juventudes en vez de Junta en un artículo que tituló I. O. N. S., dando a la I. el valor de infancia irresponsable. En su famoso artículo titulado Cruce de miradas, aparecido en diciembre de 1934, había hablado del joven que él buscaba: «Alguno he podido vislumbrar —basta verlo y ver cómo mira—, que es, como yo era a su edad, un solitario, ni fu ni fa, quiero decir, ni de FE, ni de FUE, ni de JAP, ni de JONS, ni de TYRE, ni de requeté, ni socialista, ni comunista.»

Bravo no debía recordar esta postura tan constante de Unamuno y demostraba desconocerlo mucho, pese a su trato diario, cuando se asombró de que don Miguel saliese por los fueros de su independencia de viejo liberal no adscrito a ningún partido. (Recuérdese el final del relato de Bravo  y se observará la contradicción).  El rector hubiese ido aquel día a cualquier mitin, sin entender que su papel de espectador le comprometía formalmente. En el número segundo del semanario «Arriba» escribió Bravo un artículo sin firma, del que él mismo se me declaró orgullosa-mente autor, en los largos años en que trabajé en su periódico, que es una verdadera antología del insulto dirigida contra el hombre al que quiso atraer al partido que él capitaneaba en Salamanca”.

Jon Juaristi también da su versión del mitin en  “Miguel de Unamuno (Colección de españoles eminentes)” aportando algún dato más sobre el encuentro:

“El domingo 10 de febrero, Falange celebró un mitin en el Teatro Bretón de Salamanca, en el que intervinieron José Antonio Primo de Rivera, Alejandro Salazar, líder del SEU, y el navarro Manuel Mateo, fundador y dirigente de la Central Obrera Nacional Sindicalista….

Miguel y su hijo Fernando  recibieron a los visitantes y accedieron finalmente a acudir al mitin, como un gesto de cortesía. Pero ello implicó un paseo en grupo desde la casa de Bordadores hasta el teatro, lo que produjo en la ciudad un fuerte escándalo. La noticia se difundió por España, y el domingo siguiente, desde el Heraldo de Madrid, el azañista Roberto Castrovido, coetáneo y amigo de Miguel, la comenta con sarcasmo y amargura. Un mes nías tarde, el 23 de marzo, Unamuno arremete en un artículo publicado en Ahora —«Otra vez con la juventud» — contra los jóvenes fajistas, y afirma que fue manipulado por los organizadores del mitin. La respuesta de éstos, sin firma, viene de la mano de Francisco Bravo en Arriba, tachando a Unamuno de exhibicionista grotesco y «viejo avariento», más semejante a Torres Villarroel que a Sócrates.

El asunto, con todo, se olvida pronto. El 25 de enero, la Universidad de Salamanca había acordado pedir el Premio Nobel de Literatura para Unamuno, iniciativa a la que se irán sumando otras instituciones, como la Academia Argentina de la Lengua." …

Joan Maria Thomàs, por su parte cuenta  en “José Antonio: Realidad y mito”,  que
“Seguidamente, Unamuno y su hijo acompañaron a los tres falangistas al mitin, al que asistieron como gesto de cortesía;(105) y de igual modo a la posterior cena, durante la cual Unamuno siguió departiendo con Primo y el resto de los falangistas. Su paseo compartido por las calles de Salamanca trascendió por toda España, y una semana más tarde el azañista Roberto Castrovido, amigo del catedrático, lo comentó amargamente en el Heraldo de Madrid.

José Antonio habría regresado a Madrid conmovido, y, al parecer, su propia intervención en el mitin de ese día había resultado menos lucida de lo habitual por la impresión que la presencia de Unamuno le producía. Según Bravo, siendo como era éste, no sería extraño, sino previsible, que muy pronto cambiase de actitud y criticase a la Falange, o a su líder, aunque esto, a la vista de lo que efectivamente ocurrió, podría ser una justificación ex post facto. Y es que, efectivamente, fuese por efecto del artículo de Castrovido o por otra razón, Unamuno publicó poco después en Ahora un artículo («Otra vez con la juventud») en el que afirmaba de José Antonio, demostrando su gran percepción: «Es un muchacho que se ha metido en un papel que no le corresponde. Es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo, tímido para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos, un dictador». Y añadía que, para ser un líder fascista, era preciso ser «epiléptico». Arriba replicó de inmediato con un artículo no firmado, pero al parecer obra de Bravo, en el que, con gran agresividad, se te tachaba de «viejo avariento» y «exhibicionista grotesco» (106). Sin embargo, más que tales exabruptos, lo que debió de quedar en la mente del catedrático es el recuerdo del paso en falso que había dado al asistir al mitin fascista y la posibilidad de que ello hubiera influido en que no le concediesen el Premio Nobel[107] para el que había sido propuesto por diferentes instituciones españolas e hispanoamericanas en 1935. De hecho, volvería a referirse al fascismo —esta vez junto al bolchevismo— como «enfermedad mental» en la breve alocución que pronunciaría en la Salamanca «nacional» el Día de la Raza de 1936, cuando se enfrentaría, entre otros, al general Millán-Astray, en su caso defendiendo la inteligencia (108) que éste había denostado en su presencia.”  

Resulta curioso leer  en el mismo texto anterior que  Unamuno acuse a José Antonio de falta de carisma para ser un líder fascista y el autor catalán le tilde de serlo.

Otra curiosidad más. Los narradores de este episodio se han referido al discurso pronunciado por José Antonio, calificándolo de simple y menos lucido de lo habitual, pero de su contenido, salvo Bravo,  no han aportado absolutamente nada  para que sean los lectores quienes lo juzguen, y que pueden leer en las cuatro páginas  alojadas en esta entrada . 

21 de agosto de 2017

"APROBLEMADO" PODEMOS Y EL VERGONZOSO SILENCIO DE SU LÍDER

Es de sobra conocido que “hay silencios que valen mil palabras y mil palabras que no valen nada”. Quizás Pablo Iglesias esté midiendo sus intervenciones  y actuando en silencio. Pero lo sorprendente es que persona que se ha dado a conocer por su poder de comunicador  y en los medios ha encontrado su hábitat natural,  se retire de la escena cuando los acontecimientos no le son favorables. Nuestro colaborador  analiza agudamente esta situación del líder de PODEMOS, y del partido en su conjunto.
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"APROBLEMADO" PODEMOS Y EL VERGONZOSO SILENCIO DE SU LÍDER
(De mi puño y tekla)
  Sin duda y por diversos motivos, Podemos, no está pasando por uno de sus mejores momentos, si bien, tildar su situación de progresiva descomposición quizá resulte excesivo. Lo cierto es que dicha formación creció y está gobernando a golpe de alianzas con los antisistema y anticapitalistas. Colectivos procedentes de los restos de Izquierda Unida, plataformas contra el desahucio  y otras agrupaciones que ahora se están rebelando.

   Tras el paso del verano, Pablo Iglesias tiene en mente la preparación de la maquinaria electoral de cara a la confección de listas para las municipales y autonómicas que deberán celebrarse en la primavera del 2019. Para ello y previamente deberá poner orden en Barcelona, donde su líder Alberto Dante Fachín mantiene un enfrentamiento directo con la dirección nacional de Madrid, así como también la batalla entre Manuela Carmena, Podemos, Ganemos (IU) y los anticapitalistas de Miguel Urban.

   La demoledora frase pronunciada por el citado Fachín “lo que se hace en Cataluña se deciden Cataluña”,  pasa por otra prueba más de que el patio está revuelto, horas después de que Echenique reconociera su fracaso en Comu Podemos, impulsores de “Comunes” e ignorando olímpicamente las instrucciones de Madrid, dado que su estrategia pasa por someter el referéndum del 1º de octubre a una Asamblea Ciudadana Nacional, sin olvidar que en Andalucía también gobierna la anticapitalista Teresa Rodríguez.

   En otro orden de cosas, el vergonzoso silencio observado por el líder podemita negándose a censurar e incluso a comentar las barbaridades cometidas por el dictador Maduro, no admiten la más mínima justificación, cuando dicho personaje está destrozando los más elementales principios democráticos. Las salvajadas y manipulaciones cometidas por este impresentable tirano, tras la farsa de  su asamblea constitucional son insólitas.

   El mundo entero, con la excepción de Cuba, Corea y Vietnam, asiste estupefacto a las barbaridades con que Maduro está sometiendo al pueblo venezolano, dispuesto hasta la náusea a conseguir con las armas lo que no ha logrado con los votos.

   Resulta muy duro, amén de incomprensible, que sea la propia empresa informática venezolana que ha trabajado desde el 2004 en todos los procesos electorales, la que denuncie y declare que “las cifras han sido manipuladas” para que Nicolás Maduro, en plena deriva totalitaria acabe con todos los mecanismos democráticos del país, apoyándose en una constitución a su antojo y poder gobernar de por vida. Solo cabe incrementar la presión internacional condenando las locuras de este descerebrado y que el resentido Pablo Iglesias (Podemos) se decida a abandonar su sepulcral silencio y criticar las locuras políticas de su presunto benefactor…….¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

José-Tomás Cruz Varela

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Nota del Administrador del blog:  Este artículo estaba preparado antes de que el gravísimo atentado yihaidista ocasionara tantas víctimas y tanto dolor injusto  en Barcelona. Pablo Iglesias y su partido no firmaron el Pacto Antiterrorista contra el Yihaidismo. ¿Dará ahora explicaciones sobre su negativa o guardará silencio otra vez más?¿Habrá rectificación?

14 de agosto de 2017

MERECIDO Y AMARGO VERANO EL DE RAJOY

Siendo de todos  conocido el dicho, “El éxito tiene muchos padres y el fracaso, ninguno”, ¿Por  qué no se lo aplican nuestros políticos, tan decentes ellos y tan razonables?
Seguro que más de uno se lo ha llegado a plantear, sólo a plantear, pero no son conocidos los que lo han llegado a practicar. Será justo que se  adueñen de sus éxitos cuando los hubiere, pero todos celebraremos que se apunten el fracaso de sus actividades políticas cuando se produzcan.
Mientras tanto, que Rajoy descanse en su refugio de Sanxenxo y diseñe la estrategia el otoño caliente que se avecina.
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MERECIDO Y AMARGO VERANO EL DE RAJOY
(De mi puño y tekla)

   Dicen que cuando una mentira se repite miles de veces y son muchos los dedicados a tal menester, termina convirtiéndose en verdad y admitida como tal. Nos referimos a la descarada apropiación indebida cometida por el presidente del Gobierno y sus altos dirigentes, quienes, sin el más mínimo recato y descaradamente, se erigen en protagonistas de la creación de empleo e incremento de las exportaciones, cuando tal mérito corresponde exclusivamente al denodado esfuerzo realizado por nuestros ejemplares empresarios.

   Tal mantra, empleado por Rajoy cada vez que se dirige a la ciudadanía a través de los distintos medios de comunicación, tiene como principal objetivo el tratar de blindarse ante el crispante verano que le espera. Toda una pesadilla protagonizada por los respectivos líderes de la alianza PSOE-Podemos, muy radicalizados ambos, cuya misión consistirá en amargarla las vacaciones hasta tal grado, que ni la ingesta de deliciosas nécoras, inigualables ostras de Arcade  y los exquisitos percebes de Cedeira, conseguirán aliviarle.

   En principio, la inminente declaración al final de julio del presidente ante la Audiencia Nacional tras el intento fallido de hacerlo a través de plasma y sobre el tema que más les duele. Concretamente los escándalos de corrupción que acosan al PP, y en especial la financiación ilegal del partido, amén de comparecer como testigo en la amarga y compleja trama "Gurtel", que por mucho que intente justificarlo y disfrazarlo el desprestigio resultará inevitable. Puede suceder de todo pero el desgaste a que se verá sometido no se lo quita nadie.

    De segundo plato y si cabe todavía más problemático, tendrá que afrontar la amenaza, y en esta ocasión muy en serio, el drama del referéndum catalán. Tema ante el cual Rajoy continúan manteniendo la misma pasividad hasta el grado de soportar que Puigdemont se permita la bravata de afirmar que actualmente ya "dan miedo al  Estado y más que daremos". Tener que seguir soportando tales descalificaciones como las vertidas por las entidades municipales ratificándose su  compromiso de colaborar en todas las actuaciones del Gobierno Catalán respecto a la consulta, e igualmente poner a su disposición los locales públicos, es muy fuerte. Amenazas que están deteriorando al Gobierno de España según recogen los últimos sondeos de opinión. De ahí que el cachazudo don Mariano continúe confundiendo las evidencias con "deseos de provocación".

   Sobre el encuentro entre Rajoy y Sánchez en el que se trató  ponerle freno al referéndum catalán, cabe destacar que en lo esencial ambos líderes están de acuerdo pero con matices. La vía de una comunicación abierta puede considerarse un éxito para tratar sobre nuevos temas. Por su parte el PSOE urge a Rajoy para que tome decisiones evitando la dejación de responsabilidades y antes del 1º de octubre, insistiendo en una reforma de la Constitución. Rajoy no se opone abiertamente pero manteniendo que lo fundamental es aclarar "para que" y contar un consenso mínimo previo. Pedro Sánchez aspira al poder mientras que la preocupación de Rajoy es mantenerlo. Notable diferencia.

   No es de recibo el seguir tolerando el despreciable comportamiento amenazante por parte las autoridades de una Comunidad, Cataluña, con respecto a las restantes, como tampoco lo es llegar hasta el último extremo con la intervención de los cuerpos de Seguridad del Estado. Existen otros procedimientos pero que deben ser expuestos con toda la seriedad y el rigor requeridos, para que los ciudadanos de la citada Comunidad tomen conciencia de las consecuencias que supondría la celebración de un referéndum demandando el independentismo.....¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

José-Tomas Cruz Varela

7 de agosto de 2017

DESAVENENCIAS, CONTRADICCIONES Y BANDAZOS DE PEDRO SÁNCHEZ

El viernes pasado, día 4 de Agosto, el CIS publicó su último barómetro electoral. Según sus datos,  el PSOE subía cinco puntos y el PP bajaba algo más de cuatro. Curiosamente el incremento de los socialistas se efectuaba a costa de los populares, y se achacaba al regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General del PSOE. Por las fechas en que la encuesta fue realizada, ni Rajoy había comparecido como testigo en el caso Gürtel ni se había celebrado el Congreso socialista de Andalucía, por lo que sus efectos no están recogidos.

El tiempo dirá si los ciudadanos quieren castigar a Rajoy  premiando a Sánchez o si se ha tratado de otro error más del CIS, que parece jugar al despiste demasiadas veces, “quemando pólvora del Rey”. ¿Acaso los votantes desconocen la ambición desmesurada de Pedro Sánchez por llegar a La Moncloa aunque pierda las elecciones y pacte con quien sea a costa de lo que sea?  

El tema de la plurinacionalidad, que nunca ha explicado lo que de ella piensa,  será un problema en su camino. En él se apoyó y se apoyará Susana desde Andalucía. Ya le avisó en la clausura del Congreso, rogándole que no le hiciera elegir entre  LEALTADES.
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DESAVENENCIAS, CONTRADICCIONES Y BANDAZOS DE PEDRO SÁNCHEZ
(De mi puño y tekla)

La ausencia de un auténtico líder tal como sucede actualmente en el PSOE, donde proliferan desavenencias, contradicciones y bandazos, todo son complicaciones a las que está contribuyendo el mal hadado “modelo plurinacional”, que nadie sabe en qué consiste y menos aún para que sirve, todo lo cual coadyuva al mal clima existente entre las distintas federaciones del partido, situación producida por la falta de criterio que está demostrando su secretario general, Pedro Sánchez.

   El mismo secretario de organización, José Luis Ábalos, en lugar de observar un discreto silencio, cuestionó que algunos miembros socialistas andaluces sepan en que consiste el “federalismo”, afirmación un tanto peregrina cuando se trata de militantes de su propia formación. Un dirigente de su rango no debe permitirse la licencia de improvisar. De no modificar su comportamiento, obviamente, se encuentran muy lejos de ser una opción mayoritaria al Gobierno.

   Las ponencias de las federaciones socialistas están defendiendo modelos territoriales radicalmente distintos. Mientras que los valencianos abogan por el “federalismo asimétrico”, los andaluces se decantan  por el “cooperativo”, los extremeños defienden el “autonomista”. Algo sobre lo que militantes y votantes pasan olímpicamente, entre otras razones por desconocer e ignorar el contenido y diferencias entre las tres corrientes al albur de los políticos.

   Concretamente, en el 13ª Congreso Regional del PSOE andaluz que se celebra esta semana, su intención consiste en arrinconar al sanchismo y dejar meridianamente claro quién gobierna en Andalucía, tras la derrota sufrida en las pasadas elecciones primarias de mayo, cuyo objetivo es dejar patente que existe un solo líder, que en este se llama Susana Díaz. No en vano, de los 481 delegados con derecho a voto solo 31 apoyarán al sector crítico.

   Así las cosas,  mueve a ratificar que el odio soterrado que mutuamente se profesan ambos líderes, al margen de los besos y abrazos para la galería es una realidad. Dicho sentimiento obedece a un círculo vicioso que no se satisface nunca retroalimentándose con el mal ajeno, circunstancia que Sánchez se siente incapaz de superar, quedando de manifiesto su incapacidad para hacerse con el reino de Taifas andaluz, territorio en el que además no cuenta con ningún predicamento por múltiples razones y entre ellas, su ambición y maneras. Reconociendo que las comparaciones son muy desagradable, .el precedente dejado por Felipe González en el partido, tampoco favorece a Sánchez, desubicado personaje con un criterio excesivamente variable y caprichoso que descoloca a su militancia y en ocasiones a los propios dirigentes, muchos de los cuales no están de acuerdo con las relaciones que actualmente ha retomado con Pablo Iglesias (Podemos), cuya experiencia anterior no resultó precisamente muy satisfactoria. Persiguen similares fines y se disputan los mismos votos, con lo cual, la posibilidad de llegar a pactos que les beneficien  por igual es materialmente imposible, reconociendo, eso sí, que el deseo de expulsar a Rajoy de La Moncloa es totalmente compartido….¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente,
José-Tomás Cruz Varela.

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Nota del Adminsitrador del blog: este artículo fue escrito horas antes de celebrarse el Congreso socialista de Andalucía. La relación personal entre Susana y Pedro Sánchez no pareció destilar cordialidad y empatía. Contrastando las apreciaciones del articulista con los resultados postcongresuales, podemos apreciar en él un fino olfato  de analista político. 

2 de agosto de 2017

El día que Unamuno recibió a Primo de Rivera en su casa de la calle Bordadores

Cuando Hugh Thomas relató el enfrentamiento de Unamuno con Millán Astray, mencionó (refiriéndose a don Miguel) que  “La República le había desilusionado, había admirado a algunos de los jóvenes falangistas, y dio dinero para el alzamiento.”  (“La guerra civil española. 1936-1939” (Vol.2),  Colección Dimensiones Hispánicas, Ediciones Grijalbo S.A.,  páginas 546-549). Lo sorprendente es que el historiador se emplease a fondo en la descripción del incidente y omitiese el encuentro que Unamuno tuvo en su casa de Salamanca con el fundador de Falange Española el 10 de febrero de 1935. Hoy analizaremos este episodio, narrado por distintos  autores.
Francisco Bravo en su obra "JOSÉ  ANTONIO. EL HOMBRE, EL JEFE, EL CAMARADA". Ediciones Españolas, S. A, 1940, páginas 34-37, describe así el encuentro  de José Antonio con Unamuno al que él mismo asistió personalmente:

José Antonio y Unamuno 
"Llevé durante muchos años y sometida a alternativas, como era natural dado el carácter de don  Miguel  de  Unamuno,  una  buena  amistad  con  él,  admiración  por  sus  virtudes,  reproche  de  discípulo desengañado por sus grandes defectos. José Antonio la conocía, y como sentía un fuerte deseo por ser presentado al viejo rector, le prometí hacerlo. Don Miguel, hombre de fácil acceso, asintió encantado a mi propuesta. 
El día 10 de febrero de 1935 se celebró en Salamanca el primer mitin de Falange Española de las J. O. N. S. en la provincia. Dos horas antes acompañé a José Antonio y a Sánchez Mazas a casa  de  don  Miguel,  en  la  calle  salmantinísima  de  Bordadores,  junto  a  la  "Casa  de  las  Muertes".  
Entramos  los  tres  en  aquel  frío  despacho  donde  don  Miguel  escribía,  sin  brasero,  como  si  le  calentase y sostuviese su ardor interior. La estancia era para mí familiar, aun cuando hacía varios años  que  no  ponía  mis  pies  en  ella.  En  sus  últimos  años,  y  no  obstante  su  poderoso  talento,  el  maestro  no  era  capaz  de  substraerse  a  manías  y  preocupaciones  que  enturbiaban  aquel  ingenio  maravilloso que años antes era un venero de cultura, de espiritualidad y de ironía. 
Curioseamos por las estanterías, sobrecargadas de libros. Había sobre la mesa de trabajo unas cuartillas comenzadas, donde don Miguel, con aquella su letra casi microscópica, volcaba sus paradojas y sus ideas. Sería quizá algún artículo para América o para la Prensa de Madrid, porque el  autor  de  "La  vida  de  Don  Quijote  y  Sancho"  era  ya,  sobre  toda  otra  cosa,  un  periodista.  Unos  minutos después entró don Miguel sin hacer ruido, por ir calzado con unas zapatillas de abrigo. Yo pensé que también sería interesante algún día escribir un "Don Miguel en zapatillas", tal como se hizo con Anatole France. 
—Buenos días, don Miguel. Aquí tiene usted a José Antonio y a Rafael Sánchez Mazas—le dije yo presentándole a mis camaradas. 
Don Miguel les dio su mano pequeña y sarmentosa, mientras inquisitivamente se fijaba en José Antonio, que se sentía un poco cohibido en presencia de aquel hombre, todavía en la belleza de  su  noble  senectud  —más  alto  quizás  que  él  mismo—,  que  tantas  ferocidades  había  dicho  y  escrito de su padre. Y como acostumbraba a hacerse el dueño de la conversación, sin andarse con rodeos, Unamuno se encaró con Sánchez Mazas y le dijo: 
—Usted y yo somos un poco parientes. 
Y en tanto que Rafael sonreía con su perfil de pájaro mejor que con su boca, halagado por aquel  parentesco,  el  viejo  bilbaíno  que  fué  siempre  don  Miguel  hizo  una  incursión  por  su  genealogía  y  la  de  Sánchez  Mazas,  aludiendo  a  personas  y  anécdotas,  como  si  rehuyera  hablar  directamente con José Antonio. 
Como hacía mucho frío, estuvimos de pie un buen rato. Luego don Miguel ocupó su sillón de cuero y nos sentamos sobre sillas de enea. Y agotado el tema del bilbainismo y del parentesco, don Miguel volvió a dirigirse a José Antonio: 
—Sigo los trabajos de ustedes. Yo soy sólo un viejo liberal que he de morir en liberal, y al comprobar que la juventud ya no nos sigue, algunas veces creo ser un superviviente. Cuando de estudiante me puse a traducir a Hegel, acaso pude ser uno de los precursores de ustedes. 
—Yo  quería  conocerle,  don  Miguel—vino  a  decir  José  Antonio—,  porque  admiro  su  obra  literaria  y  sobre  todo  su  pasión  castiza  por  España,  que  no  ha  olvidado  usted  ni  aun  en  su  labor  política de las Constituyentes. Su defensa de la unidad de la Patria frente a todo separatismo nos conmueve a los hombres de nuestra generación. 
—Eso  siempre.  Los  separatismos  sólo  son  resentimientos  aldeanos.  Hay  que  ver,  por  ejemplo,  qué  gentes  enviaron  a  las  Cortes.  Aquel  pobre  Sabino  Arana  que  yo  conocí  era  un  tontiloco. Maciá también lo era, acaso todavía más por ser menos discreto. Estando yo en Francia, cuando la Dictadura, se empeñó en que hablásemos en un mitin contra "aquello". Yo me negué. Y él lo hizo ante unos cientos de curiosos a los que se empeñó en hablarles en catalán, siendo así que la mayoría de los españoles presentes no le entendían. Era un viejo desorbitado, absurdo. 
Don  Miguel  había  aludido  a  la  Dictadura.  Habían  ya  transcurrido  cuatro  años;  pero  en  la  sensibilidad de José Antonio—orgulloso de su padre por amor y por reacción contra todo un mundo de  hostilidades—,  la  menor  alusión  al  septenio  de  gobierno  de  su  padre  le  ponía  nervioso.  Sin  darse cuenta, don Miguel siguió "metiéndose" con Maciá, por su grotesco intento de Prat de Molió, aludiendo duramente a los manejos policíacos que aprovecharon la manía del "Avi" para lograr un efecto político. 
Intervine a tiempo. José Antonio me miraba inquieto. 
—Bueno, don Miguel. Aquello del padre de José Antonio es ya historia. Díganos cuándo le apuntamos para Falange. 
Don Miguel sonrió. Los ojos le brillaban de malicia. 
—Sí; aquello es historia. Y lo de ustedes es otra historia también. Yo jamás me apunté para nada.  Como  tampoco  jamás  me  presenté  candidato  a  nada;  me  presentaron.  Pero  esto  del  fascismo yo no sé bien lo que es, ni creo que tampoco lo sepa Mussolini. Confío en que ustedes tengan,  sobre  todo,  respeto  a  la  dignidad  del  hombre.  El  hombre  es  lo  que  importa;  después  lo  demás,  la  sociedad,  el  Estado.  Lo  que  he  leído  de  usted,  José  Antonio,  no  está  mal,  porque  subraya eso del respeto a la dignidad humana. 
—Lo nuestro, don Miguel—le dijo José Antonio—, tiene que asentarse sobre ese postulado. Respetamos  profundamente  la  dignidad  del  individuo.  Pero  no  puede  consentírsele  que  perturbe  nocivamente la vida en común. 
—Pero yo confío en que no lleguen ustedes a esos extremos contra la cultura que se dan en  otros  sitios.  Eso  es  lo  que  importa.  No  es  posible  que  la  juventud,  por  muy  estupidizada  que  esté,  y  yo  lo  creo  sin  ánimo  de  molestarles,  caiga  en  el  horror  de  creer  que  el  pensar  es  una  "funesta  manía";  la  funesta  manía  de  pensar  de  aquellos  bárbaros  de  Cervera.  Por  cierto  que  el  otro día, y con motivo de una huelga en la Universidad, recibí a un grupo de muchachos de los de ustedes. Les pregunté qué querían; qué era eso de la Falange. 
—Estarían  aturdidos  ante  usted  y  no  sabrían  explicárselo—corté  yo  antes  de  que  don Miguel lanzase contra ellos alguno de sus trenos. 
—No  sé.  Pero  no  sabían  bien  lo  que  querían.  Y  eso  me  prueba  que  hay  un  peligro  de  desmentalización de los muchachos. No conviene que ustedes acentúen esa tendencia pasional.
—Pero usted, don Miguel—dijo Sánchez Mazas—, ha escrito a veces otra cosa. 
—Acaso. Llevo ya más de cuarenta años de escritor y unas veces me olvido de lo que dije y otras  me  contradigo  y  repito.  Eso  es  lo  humano.  Una  vez,  siendo  presidente  de  unos  Juegos  Florales o algo así, envió un chusco amigo mío una poesía que a mí me "sonaba" al leerla. No me gustó;  no  la  premiamos  ni  mencionamos  siquiera.  Luego  resultó  que  era  mía  y  que  yo  no  me  acordaba de ella. Eso me pasa con las ideas y con los pensamientos. Pero crean ustedes que hay un  peligro  terrible  para  la  cultura  y  el  espíritu  en  que  se  lance  a  la  juventud  a  la  borrasca  de  la  pasión y no a la tarea de pensar y criticar. 
—Estamos necesitados, don Miguel, de una fe indestructible en España y en el español—aseveró José Antonio. 
—¡España! ¡España! 
Y  ante  este  nombre  sagrado,  que  sus  labios  proferían  con  unción,  rescatando  tanta  paradoja   egolátrica,   don   Miguel   se   emocionaba.   Estaban   ante   él   tres   hombres   jóvenes,   exasperados  y  vehementes,  que  habían  formado,  con  otros  de  su  generación,  una  compañía  catilinaria  para  exaltar  la  Patria.  Y  en  aquel  momento  don  Miguel,  el  viejo  liberal  "del  liberalismo  que  es  pecado",  aquel  contradictorio  y  apasionado  don  Miguel  era  como  si  sintiera  nuestras  mismas  preocupaciones,  participando  de  nuestra  exaltación  contra  todos  los  malandrines  que  no  sabían entender ni sentir lo que la Patria es y representa. 
—Muchas veces—decía el rector mirando a los árboles de las Úrsulas, desnudados por el invierno— he  pensado  que  he  sido  injusto  en  mis  cosas;  que  combatí  sañudamente  a  quienes  estaban enfrente; acaso quizás a su padre. Pero siempre lo hice porque me dolía España, porque la quería más y mejor que muchos que decían servirla sin emplearse en criticar sus defectos. 
—También  nosotros,  don  Miguel,  hemos  llegado  al  patriotismo  por  el  camino  de  la  crítica. 
Eso lo he dicho yo antes de ahora—dijo José Antonio—. Y hoy, en esta Salamanca unamunesca, voy  a  decir  a  quien  nos  escuche  que  el  ser  español  es  una  de  las  pocas  cosas  serias  que  se  pueden ser en el mundo. 
—Muy bien. Pero sin xenofobia. ¡El hombre, el hombre! Y también el español y España. Y los valores del espíritu y de la inteligencia. Pero cuidado con que ustedes aticen esa propensión a desmentalizarse que tienen nuestros muchachos. 
Volvía don Miguel a su cantata. Y con la desenvoltura de mi confianza, yo le dije de nuevo: 
—¿Por qué no nos ayuda usted en la lucha contra los separatismos? En el fondo, nosotros somos   sus   discípulos   y   hemos   aprendido   en   usted   a   sentir   a   España,   con   orgullo,   apasionadamente. Pero son los liberales, los hombres retrasados del XIX, los que ponen en peligro la Patria. 
—Usted repite mucho esa tontería de Daudet sobre el "estúpido siglo XIX". Pero eso no es verdad. Yo lo defiendo. Vivimos ahora mismo de su herencia. Incluso lo de ustedes tuvo en él sus primeros maestros. Después de Hegel, Nietzche, el conde José De Maistre, aquel gran desdeñoso que gritaba a sus adversarios: "No tenéis a vuestro lado más que la razón..." 
—Nosotros no queremos nada con De Maistre, don Miguel—le replicó José Antonio—. No somos reaccionarios. 
—Mejor para ustedes. 
Se hacía tarde. Me permití indicar que era la hora del mitin. Nos despedimos cordialmente de don Miguel. Pero éste, con asombro nuestro, nos dijo: 
—Voy con ustedes.”
Lo sucedido después, la asistencia al mitin y sus consecuencias, lo veremos en la siguiente entrada.

El "encuentro" anterior  lo han contado también otros autores, pero han partido de la fuente original de Francisco Bravo, y  a cuyo texto le han suprimido algunas partes. Tanto Emilio Salcedo  en “La vida de don Miguel”, Ediciones Anaya, (página 389-391), como Antonio Gibello en “José Antonio. Apuntes para una biografía polémica”, de Editorial Doncel, (páginas 247-250) han permanecido más o menos fieles a lo escrito por Bravo, a pesara de las omisiones.

Jon Juaristi en su libro “Miguel de Unamuno (Colección de españoles eminentes)” aporta algún dato más sobre el encuentro:

“El domingo 10 de febrero, Falange celebró un mitin en el Teatro Bretón de Salamanca, en el que intervinieron José Antonio Primo de Rivera, Alejandro Salazar, líder del SEU, y el navarro Manuel Mateo, fundador y dirigente de la Central Obrera Nacional Sindicalista. Horas antes del comienzo del acto, José Antonio Primo de Rivera se presentó en casa de Unamuno acompañado por Rafael Sánchez Mazas y Francisco Bravo, jefe de la Falange salmantina. A Unamuno le unía con Sánchez Mazas cierto parentesco a través de la abuela del escritor falangista, la poetisa Matilde de Orbegozo, y Bravo era amigo de su hijo Fernando, Miguel y éste recibieron a los visitantes y accedieron finalmente a acudir al mitin, como un gesto de cortesía”. 

Por su parte, Joan Maria Thomàs, al tratar ese encuentro en su obra “José Antonio: Realidad y mito” muestra una visión diferente y crítica:

“Por entonces (José Antonio) había conseguido visitar a uno de sus antiguamente denostados intelectuales, Miguel de Unamuno, a quien tenía gran interés en conocer personalmente para explicarle cómo el antiseparatismo del catedrático de Salamanca había inspirado su propio pensamiento y para, consciente o inconscientemente, mostrarle las diferencias existentes entre él y su proyecto.... y los de su padre, antiguo enemigo del escritor. Debía de sentirse agradecido porque Unamuno hubiese escrito favorablemente sobre su posicionamiento en contra el Estatuto de Cataluña, que también aborrecía. Eso le había dado pie al acercamiento a un Unamuno que había influido decisivamente en la formación de sus ideas y a quien, en el fondo, respetaba profundamente. De hecho, don Miguel había cambiado, y ya no veía la Dictadura como antaño.[102] Como tampoco vería inicialmente mal el alzamiento del 18 de julio.
El encuentro se había producido poco antes, el 10 de febrero de1935, a raíz del primer mitin de FE de las JONS en el Teatro Bretón de Salamanca. Desplazado allí José Antonio, acudió al domicilio del escritor junto con Francisco Bravo, dirigente falangista salmantino y periodista, y Rafael Sánchez Mazas, los tres oradores del mitin de ese día. 
Cita el relato de Jon Juaristi, y añade  que:

 “Si hemos de creer la versión que ha dejado Bravo de lo sucedido en la casa del catedrático, le habría dicho allí José Antonio (104) «Yo quería conocerle, don Miguel, porque admiro su obra literaria y, sobre todo, su pasión castiza por España, que no ha olvidado usted ni aun en su labor política de las Constituyentes. Su defensa de la unidad de la Patria frente a todo separatismo nos conmueve a los hombres de nuestra generación». Unamuno, en su respuesta, habría aludido indirectamente a la Dictadura, ante lo que José Antonio se tensó inmediatamente y Bravo terció con un «Bueno, don Miguel. Aquello del padre de José Antonio   ya historia. Díganos cuándo le apuntamos para la Falange».  A lo que habría respondido el escritor: «Sí, aquello es historia. Y lo de ustedes es otra historia también (…). Pero esto del fascismo yo no sé bien lo que es, ni creo que tampoco lo sepa Mussolini. Confío en que ustedes tengan, sobre todo, respeto a la dignidad del hombre. El hombre es lo que importa; después, lo demás, la sociedad, el Estado (…). Confío en que no lleguen ustedes a esos extremos contra la cultura que se dan en otros sitios». 
Será el lector quien al comparar estas frases entresacadas del texto original, aprecie si hay coincidencia o han sido sacadas de contexto, y no responden a lo que pudo ocurrir.
En la próxima entrada analizaremos la asistencia al mitin y las consecuencias de ello derivadas.