9 de abril de 2026

¿Genera problemas la actual Ley Electoral? (III de IV)

 Un día después del artículo de Emilio Contreras (1*), apareció en el digital “The Objective” otro de César Calderón, “El problema de los tres cuerpos (electorales)” (2*) sobre el problema creado a la vida democrática española con la aparición de un tercer partido político.  Se apoyó para ello en ciertas leyes físicas sobre la gravitación de los cuerpos celestes para describir una imagen política.

Tras una foto de Santiago Abascal (VOX) comenzaba el texto de la siguiente forma: “En física se describe el llamado «problema de los tres cuerpos» como el movimiento caótico e impredecible de tres cuerpos bajo la influencia de la gravedad mutua. A diferencia del caso de dos cuerpos, donde las órbitas son predecibles, añadir un tercer cuerpo vuelve el sistema inestable y sin una solución general”.

Del escenario del Universo y sus cuerpos celestes pasaba al panorama político español, intentando aplicar la misma teoría a la dinámica de los partidos políticos:

 “Un escenario estelar y lejano que tiene cierta aplicación práctica en nuestro país cuando sustituimos la mecánica clásica por las estupendas perversidades de Ley D´hodnt a la hora de asignar escaños, y los tres cuerpos celestes de los que habla la teoría por tres bloques/partidos que por primera vez podrían concurrir con pesos políticos (y gravedades) similares a un proceso electoral”. Sorprendentemente resulta difícil saber si el articulista está a favor o en contra de la mencionada “Ley D´hodnt”.

Cita expresamente por su nombre a los dos grandes cuerpos celestes, PSOE y PP, y los equipara en masa y contenido. Dice de ellos que cuando uno crecía, el otro menguaba, y que esos cambios no creaban caos. Era, por consiguiente, una virtud del bipartidismo esa alternancia no escrita, pero tácitamente admitida.

Para César Calderón ni siquiera la irrupción de nuevos partidos políticos (U.P. y C´s) pusieron en peligro el bipartidismo, cuando es público y notorio que a punto estuvieron de desmontarlo. Y así lo percibió: “Un sistema tan estable que ni siquiera la entrada en juego de dos pesados meteoritos como Podemos y Ciudadanos, fueron capaces de poner en peligro la estabilidad del sistema y fueron rápidamente neutralizados por la fuerza de atracción gravitatoria de los dos partidos principales”.

Sin embargo, pasados unos años cree Calderón que un futuro político negro e incierto se cierne sobre el panorama electoral español: “El problema se plantea cuando un pequeño asteroide de color verde radioactivo y al que todos los astrónomos no consideraban dentro del sistema, comienza a ganar masa tanto de otros asteroides y meteoritos de fuera del sistema como de las constantes pérdidas de materia de los grandes cuerpos del sistema”.

En consecuencia, vaticina un caos electoral y un desastre democrático debido al crecimiento de un tercer partido, carente hasta de nombre, pero metafóricamente sugerido: “El resultado de todo es que si el tercer cuerpo sigue ganando masa y gravedad” estaríamos frente a algo “caótico e imprevisible”.

Curiosamente, el autor se niega a dar nombre a ese tercer cuerpo celeste e intencionadamente omite las causas que provocan los perniciosos efectos que pronostica. Es más, piensa que, si el tercero en discordia sigue creciendo a costa del otro de la derecha como hasta ahora, pudiera ser finalmente el “vencedor en el reparto final de las 52 circunscripciones” sin pararse a analizar las causas del crecimiento del uno y el retroceso del otro.

Esperemos que el autor o el tiempo nos desvelen la irrupción de tan caóticos presagios cósmicos.

1* Emilio Contreras. La culpa no es de la Ley Electoral. https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20250914/culpa-no-ley-electoral_334122.html

2*. César Calderón. El problema de los tres cuerpos (electorales). «El sistema es caótico, sus movimientos son extremadamente sensibles a los cambios iniciales y no se pueden predecir a largo plazo con una fórmula cerrada» https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2025-09-15/problema-tres-cuerpos-electorales/

5 de marzo de 2026

¿Genera problemas la actual Ley Electoral? (II de VIII)

 Cree Emilio Contreras (1*) que los ciudadanos quieren cambiar la Ley Electoral y hacerla más proporcional a los votos recibidos con el fin de reducir la representación y el poder de ciertos partidos minoritarios, basándose en el caso de ERC y Junts, que con un 3,49% del total de los votos concentrados en cuatro provincias, disponen de 14 diputados. Pero piensa que un “sistema proporcional puro” favorece la proliferación de pequeños partidos y la fragilidad de un posible gobierno, y aboga por el bipartidismo existente hasta la aparición de Podemos y Ciudadanos.  Acierta al decir que la fragmentación del voto de una opción ideológica pierde diputados y la posibilidad de gobernar, algo real con el actual sistema electoral, pero omite profundizar en el análisis de las causas de esa división, debida quizás a discrepancias ideológicas o enfrentamientos personales.

Tiene razón Contreras cuando afirma que las divisiones perjudican más a las derechas que a las izquierdas, ya que éstas nunca han tenido escrúpulo alguno a la largo de la Historia para unirse con nacionalistas y separatistas con tal de conseguir el poder o en él permanecer. Del contexto de su exposición se desprende el deseo de la unión de las derechas en torno al PP, aunque dice que cada cual es muy libre de votar a quien desee.

Contreras prefiere La Ley D´Hondt, que premia a los partidos mayoritarios, a un “sistema puro de reparto” al que acusa de dispersar el voto, pero realmente ni analiza en qué consiste ni expone datos que lo demuestre y se olvida del principio democrático que pregona que “TODOS LOS VOTOS VALEN LO MISMO Y TODOS COMPUTAN IGUAL”.

Cuando en unas Elecciones Generales para un único ámbito de representación se fija un umbral mínimo de porcentaje de voto, se establece La Ley D´Hondt o alguna semejante que prime un voto sobre otro, y se prefieren las circunscripciones provinciales en detrimento de una única nacional se produce un alejamiento de la Democracia Universal, basada en la igualdad del valor de cada voto. Y a la vez, un acercamiento, quizás no pretendido, al Sufragio Censitario, que propugna la restricción o desigualdad de los votos, a pesar del noble fin de conseguir eficacia y estabilidad gubernamental.

Por otra parte, no es totalmente cierto que el “sistema puro de reparto” favorezca la proliferación de partidos minoritarios, como puede comprobarse con los datos que figuran en la entrada de este blog “EL VALOR DE LA IGUALDAD DEL VOTO Y LA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA. ELECCIONES GENERALES DE ESPAÑA: 23-JULIO-2023 (V de IX)” (2*).  Y si en algo favorece ese “perjuicio”, el beneficio de igualar el valor del voto es mayor.

En la entrada anteriormente citada (2*) aparecen los resultados reales de las últimas Elecciones Generales, con circunscripción provincial, Ley D´Hondt y umbral mínimo. También figuran los resultados ficticios de esas mismas elecciones, si en ellas se hubiera aplicado “un sistema puro de reparto” en una única circunscripción nacional. En esa simulación se aprecia que los dos primeros partidos mayoritarios pierden diputados en beneficio de los tercero y cuarto siguientes, pero el efecto sobre el resto resulta prácticamente inapreciable: los cuatro primeros suman el 92% de 350 Diputados del Congreso en el recuento real y el 90,57% en el ficticio.

1* Emilio Contreras. La culpa no es de la Ley Electoral. https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20250914/culpa-no-ley-electoral_334122.html

2* EL VALOR DE LA IGUALDAD DEL VOTO Y LA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA. ELECCIONES GENERALES DE ESPAÑA: 23-JULIO-2023 (V de IX). http://www.dialogosdelduero.net/2024/12/el-valor-de-la-igualdad-del-voto-y-la_22.html

24 de enero de 2026

¿Genera problemas la actual Ley Electoral? (I de VIII)

 Del artículo “La culpa no es de la Ley Electoral” (1*) publicado por Emilio Contreras en “El Debate” merece la pena extraer algunos de sus párrafos e intentar analizar su contenido:

Afirma en primer lugar que “El problema no es el sistema electoral; es la fragmentación del voto. Un sistema proporcional puro favorecería la proliferación de partidos pequeños que podrían ser tan dañinos como ERC, Junts o Bildu”.

De una supuesta encuesta deduce que una gran cantidad de ciudadanos quiere reformar la actual Ley Electoral para reducir el poder de los partidos nacionalistas y separatistas: “de un sondeo… cuyo dato más destacado es que el 50% de los encuestados son partidarios de reformar la Ley Electoral para hacerla más proporcional…Aunque no se decía cuál era el objetivo final de esa reforma, es algo que se oye cada vez con más frecuencia entre gentes preocupadas por que partidos como ERC o Junts, con un porcentaje de votos que suman el 3,49%, tengan entre los dos 14 diputados que utilizan para doblegar al gobierno”.

Para E. Contreras son muchos los españoles que piensan que unas minorías imponen su voluntad a la mayoría y tratan de impedirlo cambiando la Ley Electoral “como si la ley fuera la responsable de que un número muy reducido de votantes concentrados en muy pocas provincias, pretenda imponer su objetivo de acabar con la unidad de la nación española.

Recuerda el articulista, con cierta frustración, las bondades que para él tenía el bipartidismo gobernante hasta la llegada de Podemos y Ciudadanos en 2015, ya que ese dúo PSOE - PP funcionó con una relativa y benéfica alternancia. Pero la aparición de esos dos nuevos partidos complicó el ejercicio de gobierno de los dos partidos mayoritarios introduciendo una gran dosis de debilidad institucional.

Cree Contreras que “el problema no es la ley electoral sino la fragmentación del voto de los españoles y la disposición del presidente a pagar lo que le pidan por seguir en la Moncloa. Endosarle a la ley la culpa de la crisis que estamos viviendo es tratar de escurrir el bulto. Porque cuando se divide y fragmenta el voto de una opción ideológica, pierde diputados y la posibilidad de alcanzar el poder”. De esa fragmentación le preocupa que la derecha salga más perjudicada ya que “la izquierda no duda en pactar con los separatistas y con Bildu al precio que sea, mientras que la derecha no pacta con ellos. Consecuencia evidente: la división del voto daña más a la derecha que a la izquierda”.

Y aunque afirma no querer culpar directamente al votante, de hecho, lo hace cuando expresa que “Esta afirmación no es un reproche porque cada uno es muy libre de votar a quien quiera, pero tiene que asumir las consecuencias y no echarle la culpa a la ley electoral, que es lo más cómodo”.

Manifiesta estar convencido de que el sistema proporcional puro es perverso para la estabilidad política: “Por decirlo con claridad, les saldría el tiro por la culata. El sistema proporcional puro genera gobiernos débiles de forma sistémica, porque favorece la proliferación de muchos pequeños partidos que pueden ser tan dañinos como ERC, Bildu o Junts. Valga como ejemplo recordar que España fue un país ingobernable entre 1834 y 1936 con más de 30 grupos en el Parlamento y 136 gobiernos; una media de un gobierno cada ocho meses”.

 Sostiene que para evitar la parcelación de los grupos parlamentarios y la debilidad gubernamental que acarrea, se instituyó la actual Ley D´Hondt que premia a los partidos mayoritarios. Es por eso por lo que Emilio Contreras se muestra contrario a un sistema proporcional puro: “Porque, además, con la fragmentación electoral, el efecto corrector de la Ley D’Hont acaba desapareciendo y se impone el sistema proporcional puro, que es el que de hecho tenemos desde que entró en crisis el bipartidismo. Y así nos va…El problema es la dispersión del voto, no la ley electoral. La diferencia abismal entre un sistema y otro es que de la inestabilidad actual se puede salir, pero con el sistema proporcional puro la inestabilidad está garantizada…”. Sin embargo, los hechos han demostrado que dicha Ley Electoral no ha impedido la división y la fragilidad de un gobierno.

1* Emilio Contreras. La culpa no es de la Ley Electoral. https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20250914/culpa-no-ley-electoral_334122.html