15 de febrero de 2019

Grotescos enjuagues del iluminado Tezanos

No es la primera vez, y parece que tampoco será la última,  en la que se ha tratado la sectaria actitud del director del CIS, Sr. Tezanos, en las encuestas de dicho organismo. Con cada una se supera a la anterior, y a este paso llegará el día en el que un partido, el PSOE de P. Sánchez, sea hegemónico y los demás no pasen de ser meros elementos decorativos. De las consecuencias de esa propaganda electoral nos alerta el comentarista José-Tomás Cruz Varela en el artículo de hoy, y el tiempo las confirmará.
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Grotescos enjuagues del iluminado Tezanos
(De mi puño y tecla)

Otra vez  más, y ya está bien de tomarnos el pelo, los ciudadanos nos vemos obligados a tener que soportar los presuntos enjuagues del iluminado Sr. Tezanos, actual e incomprensible director del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Auténticos despropósitos que posteriormente aparecen publicados en los distintos medios de comunicación para adoctrinar a sus lectores, lo cual, lógicamente,  nunca consiguen por tratarse de grotescas incongruencias en forma de encuestas siguiendo instrucciones del  actual presidente del Gobierno.

Todos recordamos las múltiples ocasiones en las cuales el Jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, prometió la convocatoria de elecciones generales, para contradecirse con la misma facilidad al poco tiempo afirmando que la oposición debe tomárselo con más calma, dado que su pretensión, tal como recuerda asiduamente en sus últimas declaraciones, es agotar la legislatura hasta el 2020.

Sánchez se propuso aprovecharse descaradamente del CIS y es cierto que lo ha conseguido. Su pretensión siempre fue convertirlo en un artilugio para su uso y abuso personal. Lo logró con el agravante de haber recortado su periodicidad de tres meses a uno y consiguió dotar al organismo de mayor facilidad para elaborar las manipulaciones de Tezanos. A éste parece no preocuparle pasar a la categoría de desprestigiado pero bien remunerado,  eludiendo olímpicamente todos los insultos y descalificaciones, incluidos los de sus propios compañeros de profesión.

Previamente al nombramiento de don Félix, el PSOE contada con el 22,66% de los votos y 85 escaños. Se encontraba en el peor nivel y considerado como un partido a la baja. Curiosamente,  transcurrido un mes y con la vara mágica del ilustre sociólogo, el partido creció nada menos que 8 puntos, pasando a ser la primera fuerza política, con la esperanza de que ganaría las elecciones en caso de que fuesen convocadas.

Lo que resultaba inadmisible es que todas las restantes empresas demoscópicas considerasen la distancia entre el PSOE y otros partidos de dos a tres puntos, y en el CIS la diferencia fuese de 11 puntos. Con tal resultado, dicho organismo difícilmente podría ser considerado seriamente sino simplemente como un instrumento de apoyo más para el PSOE. Recordemos que el Gobierno todavía no ha aprobado los PGE a pesar de someterse a las continuas humillaciones de los nacionalistas catalanes.

Comportamientos como los comentados en estas líneas glosando las últimas actuaciones del CIS, dicen muy poco en su favor, de ahí que la ciudadanía ya no le otorgue la misma categoría, prestigio y responsabilidad de la que gozaba con anterioridad... ¡Tiempo al tiempo!

JOSE-TOMAS CRUZ VARELA

8 de febrero de 2019

IRREMISIBLEMENTE, PODEMOS SE DESMORONA

En las elecciones europeas de hace cinco años, PODEMOS  consiguió un éxito más que notable y  revalidado en otras posteriores. Sus ansias de “asaltar el cielo” y de regenerar la vida política arrinconando a la “casta” calaron en la sociedad y crearon alguna esperanza y ciertas  ilusiones. Pasados estos años, todo ha cambiado  y aquel lema  de “Unidos Podemos” más parece un  sarcasmo que un reflejo de la realidad, como observa el comentarista José-Tomas Cruz Varela en su artículo de hoy.

IRREMISIBLEMENTE,  PODEMOS SE DESMORONA

En opinión de diversos intelectuales, son legión los dirigentes de partidos de izquierda, quienes a lo largo de su carrera  política, experimentan un permanente deslizamiento hacia la derecha en cuanto a tendencias y perfiles se refiere.  Tal hábito y no otro es lo que le ha ocurrido a Pablo Iglesias, si bien nadie esperaba, incluido él mismo, que tal evolución se produjese con tal celeridad y crudeza. Fenómeno que ha situado en estos últimos días al partido al borde de la descomposición y en caída libre.

La indignación interna de ciertos dirigentes con Iglesias y más concretamente de este último con Iñigo Errejón, ha propiciado que el ambiente se enrarezca hasta grados insufribles. Los líderes territoriales, incluso los más vinculados a Iglesias, piden  que haya más unidad y negociación con el ex número dos del partido, toda vez que de lo contrario Podemos se convertirá  en un aparato de eliminar gente. Iglesias y Errejón están condenados a entenderse, toda vez que en caso contrario, Podemos pasaría a militar en la irrelevancia política. La crisis interna en el partido de extrema izquierda ha llegado a tal grado que ayer mismo dicha formación decidió negociar  con Iñigo Errejón una candidatura única a la Comunidad de Madrid. Todo lo cual apunta que la formación morada, irremisiblemente, padecerá un retroceso electoral.

Tratar de mantenerse actualmente con un proyecto ideológico trasnochado resulta utópico. El abandono del partido por parte de Errejón y acudir a las elecciones con la plataforma de Carmena, ha supuesto un golpe muy fuerte e inesperado para Iglesias, que reconociendo que las relaciones entre ambos políticos no eran cordiales, tampoco llegaría a la sangre al río. Las siglas de Podemos se están deteriorando por momentos, nada que ver con lo que representaban en los primeros años como adalides de la regeneración nacional con sus durísimas críticas a “La Casta”, que a la larga y como se ha demostrado no obtuvieron los resultados esperados, sino más bien todo lo contrario.

El endiosamiento de Pablo Iglesias provocó que el número de disidentes polemistas creciese en progresión geométrica debido a la inoperante soberbia del líder y al abandono de militantes de izquierda unida. También se fueron deteriorando las relaciones con las distintas confluencias, algo parecido a lo que sucedió con los famosos “Círculos” en los cuales se respiraba dura democracia, lo que fortalecía la vinculación de las bases con la dirección del partido para terminar como un pobre “Circo”. Y a lo anterior habría que sumar la reciente renuncia de Ramón Espinar, quien incluso ha presentado su dimisión como senador, algo que ya ha ocurrido con otros miembros de la organización que no desean competir electoralmente con Errejón. A tal incidente habría que añadir la reunión de otros dirigentes territoriales en Toledo a espaldas del Secretario de Organización, Pablo Echenique, personaje que pierde los papeles con cierta frecuencia, suma y sigue al fracaso que está cosechando Podemos en otras Comunidades: Galicia, Valencia, Cataluña, Andalucía, etc.

A este ritmo y con las próximas elecciones autonómicas, municipales y europeas a la vuelta de la esquina, la caída de Podemos puede resultar monumental y para la izquierda en su conjunto y, posiblemente,  una buena noticia para España. El vincularse con el separatismo catalán tampoco parece un granar cierto. Por el momento, para la mayoría de la ciudadanía, el trocear la soberanía nacional tampoco constituye ningún acierto.

Si a tal escenario se le añaden las descalificaciones cosechadas por parte de Pablo Iglesias, tales como la adquisición del famoso casoplón de Galapagar con todos los lujos que ello implica, Podemos terminará convirtiéndose en partido testimonial... ¡¡Tiempo al tiempo!!

José-Tomas Cruz Varela