8 de marzo de 2021

José Sánchez Guerra y su largo viaje político: de la Restauración a la II República (I de II)

 José Sánchez Guerra y Martínez (1859-1935) dedicó toda su vida a la actividad política desempeñando en ella múltiples  cargos: gobernador civil,  gobernador del Banco de España, diputado, ministro, presidente del Consejo de Ministros  y presidente del Congreso de los Diputados.

Militó en el Partido Liberal (antes Partido Constitucional) y tras alejarse de Sagasta  y Moret se incorporó al Partido Conservador  de Antonio Maura, liberal  también en otro tiempo, y  con quien mantuvo estrechas relaciones. Tras la escisión del Partido Conservador en 1913, se mantuvo junto a la Corona  frente a los mauristas disidentes.

En 1922 formó un Consejo de Ministros integrado por mauristas, conservadores y un miembro de la Lliga Regionalista. Introdujo moderación en las políticas de orden público, restableció las garantías constitucionales suspendidas por Romanones,  destituyó  al gobernador de Barcelona, Martínez Anido,  por su tolerancia con el pistolerismo patronal y la represión de los grupos anarquistas de esa ciudad. Lo mismo hizo con el jefe de policía,  Miguel Arlegui. Durante su mandato se abolieron las Juntas de Defensa. Su gestión  era globalmente aceptable, pero la discusión parlamentaria del expediente Picasso   que informaba sobre el Desastre de Annual precipitó la caída de su gobierno.

Se opuso a la instauración de la dictadura de Primo de Rivera. "Ni soy, ni quiero, ni puedo, ni debo ser monárquico de la monarquía absoluta" afirmó a  los cuatro días del golpe de Estado, en su primera declaración pública, en un editorial de “La Época” bajo el epígrafe de “Actitud del Partido Liberal Conservador”. Iba dirigido a los miembros de su  partido aunque no se hacía demasiadas ilusiones de que le siguieran,  ya que no todos compartían sus criterios. Sabía además que muchos conservadores del país celebraron  con cierta simpatía el pronunciamiento militar que él consideraba “una simple ilusión”. 

 Interesante resulta la descripción que  de aquel escenario tan complicado hace Miguel Martorell Linares:

  “Cuando Alfonso XIII liquidó la monarquía constitucional quienes habían defendido la fórmula doctrinaria de que la soberanía debía recaer en las Cortes con el rey hubieron de optar entre un monarca cada vez más autoritario o la soberanía nacional residente en el Parlamento. No fue una elección fácil. La mayoría de los políticos de la Restauración se retiró a sus casas; otros se sumaron al proyecto de la monarquía autoritaria; otros trataron por todos los medios de retroceder a la situación política previa al 13 de septiembre de 1923. Sin embargo, una minoría, ya al final de la década de los años veinte, reconoció la plena soberanía de la nación y abogó porque las Cortes decidieran la forma de gobierno. Fue Sánchez Guerra quien lideró a este grupo.” (1)

Sánchez Guerra se  exilió a Francia el septiembre de 1927. En Bayona le esperaba un pequeño grupo entre los que se encontraban  Miguel de Unamuno tras su destierro en Fuerteventura, el antiguo albista y ahora republicano Eduardo Ortega y Gasset, hermano mayor del filósofo don José. Ambos aprobaban ese gesto. Sánchez Guerra fue un defensor convencido del constitucionalismo  frente a Primo de Rivera y apostó por una convocatoria de Cortes Constituyentes desde su residencia temporal en París  “mediante el cual la nación soberana disponga libremente de sus destinos y establezca las normas dentro de las que habrán de moverse y desenvolver sus gobernantes futuros”. (2) Incluso desde la distancia  planeó un golpe de Estado  contra la Dictadua que resultó fallida. Regresó a España y fue encarcelado en un  barco-prisión en Valencia. Un juicio  presidido por Berenguer lo absolvió.

El 27 de febrero de 1930, ya en época de la Dictablanda, llamó gusano al rey que había conculcado la Constitución, en un acto que erosionó aún más los apoyos políticos de la monarquía  en su famoso discurso en el teatro de la Zarzuela de Madrid. Aprovechó la ocasión para definirse monárquico, pero anti-alfonsino.  Sánchez Guerra no fue el único de aquellos viejos políticos de la Restauración que deseó de palabra y con hechos asentar la democracia en España. Otras personalidades más como  Santiago Alba, Niceto Alcalá Zamora y Ángel Ossorio llegaron al conservadurismo republicano.

 A pesar de eso, Alfonso XIII, tras la caída Berenguer (febrero de 1931) le encargó la composición de un gabinete  a su gusto y medida. Se entrevistó con miembros del Comité Republicano presos en la Cárcel Modelo y al no aceptar su oferta, desistió  en formarlo.

Fue elegido diputado de las Cortes republicanas por Madrid en el grupo  de "apoyo a la República" en las elecciones Constituyentes de junio de 1931. Debido a estado de salud, en 1932  abandonó la escena política, poniendo fin a tan dilatada  y azarosa carrera política. Falleció en enero de 1935.

En la siguiente entrada se expondrá el discurso que José Sánchez Guerra pronunció el 27 de febrero de 1930 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, y del que anteriormente se ha hecho referencia.

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1.  A vueltas con José Sánchez Guerra. Miguel Martorell Linares. https://journals.openedition.org/ccec/3777.

2.  José Sánchez Guerra: Un hombre de honor (1859-1935). MIGUEL MARTORELL LINARES. https://www.jstor.org/stable/j.ctt6wpt0w

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