Del artículo “La culpa no es de la Ley Electoral” (1*) publicado por Emilio Contreras en “El Debate” merece la pena extraer algunos de sus párrafos e intentar analizar su contenido:
Afirma en primer lugar que “El problema no es el sistema electoral; es la fragmentación del voto. Un sistema proporcional puro favorecería la proliferación de partidos pequeños que podrían ser tan dañinos como ERC, Junts o Bildu”.
De una supuesta encuesta deduce que una gran cantidad de ciudadanos quiere reformar la actual Ley Electoral para reducir el poder de los partidos nacionalistas y separatistas: “de un sondeo… cuyo dato más destacado es que el 50% de los encuestados son partidarios de reformar la Ley Electoral para hacerla más proporcional…Aunque no se decía cuál era el objetivo final de esa reforma, es algo que se oye cada vez con más frecuencia entre gentes preocupadas por que partidos como ERC o Junts, con un porcentaje de votos que suman el 3,49%, tengan entre los dos 14 diputados que utilizan para doblegar al gobierno”.
Para E. Contreras son muchos los españoles que piensan que unas minorías imponen su voluntad a la mayoría y tratan de impedirlo cambiando la Ley Electoral “como si la ley fuera la responsable de que un número muy reducido de votantes concentrados en muy pocas provincias, pretenda imponer su objetivo de acabar con la unidad de la nación española.
Recuerda el articulista, con cierta frustración, las bondades que para él tenía el bipartidismo gobernante hasta la llegada de Podemos y Ciudadanos en 2015, ya que ese dúo PSOE - PP funcionó con una relativa y benéfica alternancia. Pero la aparición de esos dos nuevos partidos complicó el ejercicio de gobierno de los dos partidos mayoritarios introduciendo una gran dosis de debilidad institucional.
Cree Contreras que “el problema no es la ley electoral sino la fragmentación del voto de los españoles y la disposición del presidente a pagar lo que le pidan por seguir en la Moncloa. Endosarle a la ley la culpa de la crisis que estamos viviendo es tratar de escurrir el bulto. Porque cuando se divide y fragmenta el voto de una opción ideológica, pierde diputados y la posibilidad de alcanzar el poder”. De esa fragmentación le preocupa que la derecha salga más perjudicada ya que “la izquierda no duda en pactar con los separatistas y con Bildu al precio que sea, mientras que la derecha no pacta con ellos. Consecuencia evidente: la división del voto daña más a la derecha que a la izquierda”.
Y aunque afirma no querer culpar directamente al votante, de hecho, lo hace cuando expresa que “Esta afirmación no es un reproche porque cada uno es muy libre de votar a quien quiera, pero tiene que asumir las consecuencias y no echarle la culpa a la ley electoral, que es lo más cómodo”.
Manifiesta estar convencido de que el sistema proporcional puro es perverso para la estabilidad política: “Por decirlo con claridad, les saldría el tiro por la culata. El sistema proporcional puro genera gobiernos débiles de forma sistémica, porque favorece la proliferación de muchos pequeños partidos que pueden ser tan dañinos como ERC, Bildu o Junts. Valga como ejemplo recordar que España fue un país ingobernable entre 1834 y 1936 con más de 30 grupos en el Parlamento y 136 gobiernos; una media de un gobierno cada ocho meses”.
Sostiene que para evitar la parcelación de los grupos parlamentarios y la debilidad gubernamental que acarrea, se instituyó la actual Ley D´Hondt que premia a los partidos mayoritarios. Es por eso por lo que Emilio Contreras se muestra contrario a un sistema proporcional puro: “Porque, además, con la fragmentación electoral, el efecto corrector de la Ley D’Hont acaba desapareciendo y se impone el sistema proporcional puro, que es el que de hecho tenemos desde que entró en crisis el bipartidismo. Y así nos va…El problema es la dispersión del voto, no la ley electoral. La diferencia abismal entre un sistema y otro es que de la inestabilidad actual se puede salir, pero con el sistema proporcional puro la inestabilidad está garantizada…”. Sin embargo, los hechos han demostrado que dicha Ley Electoral no ha impedido la división y la fragilidad de un gobierno.
1* Emilio Contreras. La culpa no es de la Ley Electoral. https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20250914/culpa-no-ley-electoral_334122.html
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