16 de abril de 2014

Viernes Santo en Roa: "Los Sayones"

Con la llegada de la Semana Santa, los pueblos y ciudades de España sacan de los templos sus tradicionales modos de conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Durante siglos, cada comunidad religiosa ha forjado su idiosincrasia  celebrativa dotándola de su propia personalidad. El nexo común de muchas de estas celebraciones son las procesiones, semejantes en el contenido y diferentes en las formas, según las zonas, a lo que contribuye también la disposición personal, sin juzgar las creencias personales.

Las grades demostraciones procesionales, mezcla de arte, turismo, religiosidad y devoción, son por todos reconocidas. Sin embargo, algunas localidades cuentan con ricas tradiciones, ocultas al gran  público, pero de indudable valor. Este es el caso de Roa de Duero, cuya procesión de Viernes Santo ofrece una particularidad que no suele verse, y menos oírse, por otros lares: el cántico de “Los  sayones”.

A lo largo del recorrido, cofrades y participantes, entonan un canto de origen remoto y desconocido, transmitido de generación en generación, y que forma parte del acervo cultural de esta villa ribereña. Ciento cincuenta y cuatro versos componen esta poética descripción de la  Pasión y Muerte de Jesús, distribuidos en una entrada, cuarteta imperfecta o redondela y veinticinco sextillas. Es curioso resaltar la rima aconsonantada del último verso de cada sextilla que lo hace con los versos pares de la cuarteta del comienzo. Los otros cinco versos de todas las sextillas mantienen siempre la misma rima abbaa, excepto en la quinta estrofa y en la vigésimo tercera, en la que posiblemente  haya habido un lapsus de comunicación oral en la transmisión y se hayan perdido algunos versos originales.

Se ha llegado a tribuir esta poesía cantada a Lope de Vega, pero no hay nada acreditado al respecto. Se desconoce, por lo tanto,  el nombre del autor y es de suponer que fuera natural de la villa o en ella afincado, ya que no existe algo parecido por la zona. Me inclino a pensar que fue obra de un único y culto poeta, por el desarrollo de la trama y el estilo. La única finalidad  de la composición era ser cantada en la procesión de Viernes Santo y acompañar la distinta imaginería que la compone, ya que en su tiempo las bandas de cornetas y tambores deberían sonar bastante lejanas…

En Roa, el silencio no está reñido con el canto y el fervor, y se eligió la participación del pueblo con lo mejor que tenía que eran sus propias voces y cantar la Pasión, pues sabían que “cantar es orar dos veces”, meditando al mismo tiempo los pasajes dolorosos de la narración que se ofrece. 

El mérito de los raudenses  es que no sólo no han perdido su legado cultural, sino que lo han sabido transmitir a través de los años y lo siguen practicando cada Viernes Santo. Estos son los versos, tal como han llegado hasta hoy.
 "Los Sayones"
¡Jesús tan afligido!                      
¡Jesús atormentado!
llorad pues, ojos míos
llorad por vuestro amado.

Venid, venid lamentos,
cargad mi corazón,
pues canto tu pasión
Jesús y tus tormentos,
enciendan mis acentos
el pecho más helado.

¡Oh Rey esclarecido!
Por qué, Señor, te humillas
y doblas las rodillas
a Judas fementido.
Sabed que os ha vendido
y a muerte sentenciado.

Salid, pues, a cumplir
la orden de tu Padre;
decidla a vuestra Madre
que vais para morir;
¡Oh, cómo habéis de herir
su corazón sagrado!

¡Oh, dulce Madre mía!
Tu bendición espero;
yo por los hombres quiero
dejar tu compañía;
la voz suspendería
en lágrimas bañado.
 

Sigue, alma, a tu Dios
al huerto, allá camina,
allí su faz inclina
tu dulce Redentor;
la sangre y el sudor
le tiene acongojado.

Ya llegan los sayones
y Judas a prenderle,
ya llegan a ofenderle
con golpes y baldones,
con rígidas prisiones
lo llevan maniatado.

Jesús, a dónde vas
atormentado y preso;
de un amoroso exceso
aprisionado estás,
pues del injusto Anas
permites ser juzgado.
 

¡Oh, cómo te responde
el juez airado y fiero!
y a ti manso Cordero,
ninguno te defiende;
mas ¡Ay! que ya pretende
herirte un hombre airado.

Allí un hombre alevoso
con ira arrebatada,
le dio una bofetada
a mi querido esposo;
quedó su rostro hermoso
herido y maltratado.

Llorad amargamente
¡Oh, ángeles de Paz!
al ver herir la faz
de Dios Omnipotente;
¡Oh, qué dolor que siente
su rostro delicado!
 

Ya os llevan con prisiones,
Jesús, ante Pilatos
y los hombres ingratos
infaman tus acciones;
braman como leones
que seas ya condenado.
 

Pilatos fementido
manda sin causa alguna,
atar a una columna
a mi Dios afligido;
allí de sus vestidos
fue luego desnudado.

Ya con fuerza y saña
le azotan cruelmente
y el Cordero inocente
está con faz extraña;
¡Oh, cuanta sangre baña
su cuerpo delicado!

Ya, mi Jesús, os veo
de espinas coronado,
el rostro abofeteado,
y con salivas feo,
atado como un reo
y todo ensangrentado.

Lloremos, alma mía,
sus grandes dolores,
lloremos los rigores
de nuestra tiranía;
lloremos a porfía
de verle así ultrajado.

Mostró el juez al Señor
al pueblo y sacerdotes;
con cinco mil azotes,
ha negado el dolor,
clamaron con furor
seáis crucificado.

Pilatos temeroso,
contra vuestra inocencia
publica la sentencia
severo y riguroso
que por facineroso
seáis ajusticiado.

Ya toma el grave leño
de aquella Cruz Sagrada,
ya empieza la jornada,
Jesús, mi dulce dueño;
con qué terrible ceño
le mofa el pueblo airado.

Ya, de los dos ladrones,
camina acompañado,
por uno y otro lado
le cercan los sayones;
ya claman los pregones
que va a ser castigado.
 

Venid, ¡Oh, Virgen Santa!
venid porque ha caído
ya mi Jesús rendido,
con peso y carga tanta,
y el leño le quebranta
su cuerpo delicado.

¡Oh, Virgen afligida!
venid a socorrerle,
venid a prisa a verle,
pues va a perder la vida;
¡Oh, qué enternecida
la veis en tal estado!
 

Con furia los sayones
le mandan se levante
con su fiero semblante
le dicen mil baldones;
a prisa y a empellones
camina atropellado.

Ya al Calvario llega
Jesús en sus alturas,
y de sus vestiduras
fue luego desnudado
que ni un punto sosiegan
por verle allí clavado.

A Cristo en un madero
le clavan inhumanos
rompiendo pies y manos
con tres clavos de acero,
de pena y dolor muero
 pues yo así, lo he tratado.

Jesús aunque ofendido
 por sus verdugos ruega
y el Alma al Padre entrega
con el postrer gemido
murió Jesús herido
del golpe del pecado.

(Fuente: Cofradía de la Vera-Cruz de Roa de Duero)

2 comentarios:

  1. De acuerdo con el adminsitrador del blog. No me aprece que este cantar, que esta poesía sea de Lope deVega. Una sugerencia imposible, que otra vez ponga la música o que se oiga como se canta.

    ResponderEliminar
  2. A mi también me gustaría oirlo porque nunca he ido a ese sitio

    ResponderEliminar

Los comentarios con lenguaje inapropiado serán borrados