Un día después del artículo de Emilio Contreras (1*), apareció en el digital “The Objective” otro de César Calderón, “El problema de los tres cuerpos (electorales)” (2*) sobre el problema creado a la vida democrática española con la aparición de un tercer partido político. Se apoyó para ello en ciertas leyes físicas sobre la gravitación de los cuerpos celestes para describir una imagen política.
Tras una foto de Santiago Abascal (VOX) comenzaba el texto de la siguiente forma: “En física se describe el llamado «problema de los tres cuerpos» como el movimiento caótico e impredecible de tres cuerpos bajo la influencia de la gravedad mutua. A diferencia del caso de dos cuerpos, donde las órbitas son predecibles, añadir un tercer cuerpo vuelve el sistema inestable y sin una solución general”.
Del escenario del Universo y sus cuerpos celestes pasaba al panorama político español, intentando aplicar la misma teoría a la dinámica de los partidos políticos:
“Un escenario estelar y lejano que tiene cierta aplicación práctica en nuestro país cuando sustituimos la mecánica clásica por las estupendas perversidades de Ley D´hodnt a la hora de asignar escaños, y los tres cuerpos celestes de los que habla la teoría por tres bloques/partidos que por primera vez podrían concurrir con pesos políticos (y gravedades) similares a un proceso electoral”. Sorprendentemente resulta difícil saber si el articulista está a favor o en contra de la mencionada “Ley D´hodnt”.
Cita expresamente por su nombre a los dos grandes cuerpos celestes, PSOE y PP, y los equipara en masa y contenido. Dice de ellos que cuando uno crecía, el otro menguaba, y que esos cambios no creaban caos. Era, por consiguiente, una virtud del bipartidismo esa alternancia no escrita, pero tácitamente admitida.
Para César Calderón ni siquiera la irrupción de nuevos partidos políticos (U.P. y C´s) pusieron en peligro el bipartidismo, cuando es público y notorio que a punto estuvieron de desmontarlo. Y así lo percibió: “Un sistema tan estable que ni siquiera la entrada en juego de dos pesados meteoritos como Podemos y Ciudadanos, fueron capaces de poner en peligro la estabilidad del sistema y fueron rápidamente neutralizados por la fuerza de atracción gravitatoria de los dos partidos principales”.
Sin embargo, pasados unos años cree Calderón que un futuro político negro e incierto se cierne sobre el panorama electoral español: “El problema se plantea cuando un pequeño asteroide de color verde radioactivo y al que todos los astrónomos no consideraban dentro del sistema, comienza a ganar masa tanto de otros asteroides y meteoritos de fuera del sistema como de las constantes pérdidas de materia de los grandes cuerpos del sistema”.
En consecuencia, vaticina un caos electoral y un desastre democrático debido al crecimiento de un tercer partido, carente hasta de nombre, pero metafóricamente sugerido: “El resultado de todo es que si el tercer cuerpo sigue ganando masa y gravedad” estaríamos frente a algo “caótico e imprevisible”.
Curiosamente, el autor se niega a dar nombre a ese tercer cuerpo celeste e intencionadamente omite las causas que provocan los perniciosos efectos que pronostica. Es más, piensa que, si el tercero en discordia sigue creciendo a costa del otro de la derecha como hasta ahora, pudiera ser finalmente el “vencedor en el reparto final de las 52 circunscripciones” sin pararse a analizar las causas del crecimiento del uno y el retroceso del otro.
Esperemos que el autor o el tiempo nos desvelen la irrupción de tan caóticos presagios cósmicos.
1* Emilio Contreras. La culpa no es de la Ley Electoral. https://www.eldebate.com/opinion/en-primera-linea/20250914/culpa-no-ley-electoral_334122.html
2*. César Calderón. El problema de los tres cuerpos (electorales). «El sistema es caótico, sus movimientos son extremadamente sensibles a los cambios iniciales y no se pueden predecir a largo plazo con una fórmula cerrada» https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2025-09-15/problema-tres-cuerpos-electorales/