10 de diciembre de 2021

ENTRE EL CINISMO Y LA HIPOCRESÍA

 Muy acertadas son las reflexiones que José-Tomás Cruz Varela expone en su artículo de hoy sobre la celebración del cuadragésimo tercer aniversario de la Constitución Española. Cualquier observador que haya visto los actos de homenaje y haya oído los discursos de Sánchez y Batet, podrá preguntarse si han sido las personas más idóneas para hablar y exigir el cumplimiento de la C.E. y no habrá sido todo ello una ironía de la vida.

De los enemigos de la unidad de España se puede esperar lo que siempre dicen y hacen porque entra dentro de su lógica. Pero que Ínigo Errejón manifieste  en un tweet que “Hablar de la Constitución hoy es hablar de actualizarla: para blindar los derechos sociales y para incorporar los derechos medioambientales. Debemos cuidar del planeta, de las personas y del tiempo y nuestras leyes no pueden quedarse atrás #6Diciembre” significa que desconoce el Artículo 45 de la Constitución que pretende reformar. ¿Qué puede salir mal estando en semejantes manos?

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 ENTRE EL CINISMO Y LA HIPOCRESÍA

(De mi puño y tekla)

Por segundo año, y recientemente, hemos celebrado en nuestro país, la conmemoración oficial del día de la Constitución, con unas características de perfil pobre y limitado, para perpetrar auténticas cacicadas, como si pareciera que continúa siendo la coartada para escamotear los actos con una mínima grandeza de Estado. Quizá sea así por lo mucho que les irritan a los socios antisistema del Gobierno. Y no sólo es que la Carta Magna se celebrara casi sin gana. En realidad, el perfil bajo del 6-D no es casualidad, sino jornada embarazosa para el presidente por colocarle en una tesitura bien cínica.

No cabe calificar de otro modo que Sánchez pidiera sin inquietarse "cumplir de pe a pa la Constitución", mientras sus propios socios en el Ejecutivo -Podemos- y todo el colectivo de formaciones no nacionalistas e independentistas que le sostienen la impugnan. El presidente demostró tanta inconsistencia de principios como Groucho Marx, desmarcándose de pronto de quienes piden una reforma profunda de la Constitución, porque, lo que sonaba bien era decir "Ahora toca cuidarla".

También resultó un monólogo de sordos la apelación de Batet a la "lealtad constitucional" porque instantes antes desde Podemos, ya se habían encargado de reventar el acto institucional calificando la Ley Fundamental de "traje viejo", exigiendo una nueva Carta Magna "federal" y se pueda decidir entre vivir "en una monarquía corrompida y obsoleta o en una República", instando a las movilizaciones callejeras para presionar al socialismo y tratar de avanzar en el desmontaje del sistema de concordia que nos dimos los españoles en 1978.

Por su parte, los nacionalistas, que como siempre boicotearon el acto, tampoco se movieron de su arremetida contra la Constitución "obsoleta", ni de sus demandas rupturistas.

En cuanto a los socios de Sánchez contra la Constitución que ya conocemos, se encuentran: Aragonés reclama una "Constitución catalana" y el PNV pide “el reconocimiento de la nación vasca". Por su parte, Unidas Podemos tilda  la Carta Magna de "traje viejo", Ximo Puig, aprovecha los actos para "criticar a Madrid", e Iñigo Errejón, demanda incluir "derechos medioambientales".

Demasiado mérito tiene los autónomos que fueron a Madrid para un acto de media hora. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición cruzaron un saludo. En cuanto al PP, o lo que es lo mismo, una posible ruptura (política) de la pareja Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso se pospone para más adelante.

Atentamente.

José Tomás Cruz Varela

 Ex - Director de RR.HH. Málaga.

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