29 de abril de 2012

“Pecunia non olet”: de la amnesia general a la amnistía fiscal (II de II)

En el capítulo anterior vimos las  opiniones contrarias. Y ahora. los hechos con otra perspectiva:

 1.- ¿En qué consiste?
 “La amnistía fiscal, publicada en el Boletín Oficial del Estado, permite a los evasores regularizar con total confidencialidad su situación a cambio de abonar al Gobierno el 10% de las cantidades defraudadas, a la vez que las empresas podrán repatriar vía dividendos los fondos que tengan en paraísos fiscales con un gravamen del 8%. La norma, que trata de aflorar 25.000 millones de euros y que las empresas repatríen otros 9.375 millones para recaudar 3.250 millones, libra de penas de cárcel por delito tributario a quien admita haber defraudado”.

2.- De la amnesia a la amnistía, y viceversa.
Cuando se juzga el presente sin tener en cuenta el pasado podemos encontrarnos con el más sorprendente cinismo de los políticos que deteriora aún más su ya escasa credibilidad, ofreciendo a los ciudadanos una moral de situación, a conveniencia de sus intereses partidistas del momento.

a)    No es la primera amnistía fiscal que se realiza en España: ya se hizo en 1984 y 1991 con gobiernos de Felipe González. Los argumentos socialistas para justificarlas son muy poco consistentes.

b)    En 2010 y sobre el tema de las cuentas opacas en Suiza  en el banco SHBC, la actuación del gobierno de Zapatero se asemejaba bastante otra amnistía fiscal.

c)    El PP también tuvo sus minutos de gloria cuando en ese mismo año 2010, Zapatero pretendió llevar a cabo otra amnistía fiscal acuciado por la crisis que poco antes negaba, y  tanto Cospedal como Rajoy tacharon esa posibilidad de  'impresentable', 'injusta' y 'antisocial'

d)    El PNV ha elevado la voz de alarma reclamando “moralidad”, olvidándose de los pagarés forales de los años noventa, de las sociedades de promoción de empresas (SPE), las vacaciones fiscales que han sido  consideradas como ayudas ilegales de Estado por la UE.

Los que defraudan se benefician del Estado del bienestar, sin aportar recursos a su mantenimiento. La amnistía no es la medida más idónea  porque  rompe  la equidad y proporcionalidad en los impuestos; sin embargo,  puede ayudar a aflorar capitales y evitar más impuestos que recaerían en los mismos de siempre. ¿No será preferible (triste consuelo) quedarnos tuertos antes que ciegos?

Sobre la conveniencia del porcentaje acordado (10%) en la penalización parece que se ha buscado un el equilibrio entre el de “Alemania (G. Schroeder en 2003) fijado en un 25% que sólo logró 900 millones de los 5.000 esperados y el 5-7% de Italia con Berlusconi, que ingresó 6.850 y repatrió 104.500”.

Seguro que el dinero de una amnistía fiscal puede oler, pero ¿Acaso no despide también un pestilente hedor el dinero de la corrupción y el despilfarro y ni lo sueltan ni lo devuelven?  La lucha contra el fraude, la economía sumergida, la corrupción y el despilfarro (debajo suele haber corrupción) no debe tener tregua ni escatimar medios.

España,  que mantiene una economía sumergida que ronda el 21-23%  del PIB, unos 240.000 millones de euros y pretende recuperar 2.500 millones con la amnistía fiscal  (un 1%) tiene un serio problema. No lo constituyen solo los grandes defraudadores, sino también los practicantes del “¿Con IVA o sin IVA?”, los de los ingresos sin declarar, y los de las más variadas  formas de fraude no siempre mal vistas.

1 comentario:

  1. En resumen, a eso se llama ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Es muy triste lo que hace la oposición pero esa es su función, y la del Gobierno defenderse si puede o si quiere hacerlo

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