16 de mayo de 2017

Miguel de Unamuno frente al Estatuto de Cataluña de 1932

Hace unos meses se dio abundante y notoria publicidad al 80 aniversario del "venceréis pero no convenceréis” atribuido a don Miguel de Unamuno. La verdad es que después de analizar bastantes de las versiones conocidas, sobre aquel acto del Paraninfo de la Universidad de Salamanca del 12 de octubre de 1936, no creo que esa expresión fuese tal como muchos la cuentan.  Y tampoco creo que se produjera la mayor parte del enfrentamiento difundido a partir de los años cincuenta de Unamuno con Millán  Astray, como podremos comprobar  por una serie de artículos que intentarán hacer una aproximación a lo realmente ocurrido, dentro de la dificultad y de lo posible, que próximamente se publicarán en este blog.

Lo sorprendente del caso es que se le diera una importancia desmesurada a un asunto menor con el fin de atacar al régimen franquista, y al mismo tiempo se ocultaran las manifestaciones que Unamuno lanzó contra la República, su contribución  al Alzamiento contra ella y las represalias de palabra y de hecho que la República tomó contra don Miguel.


Los mismos que construyeron un discurso político del enfrentamiento y lo difundieron para abrir una brecha entre la "intelectualidad y el militarismo", fueron capaces de silenciar y manipular las  relaciones que Unamuno tuvo con  J. A. Primo de Rivera y otros falangistas  como también veremos, así como la ocultación sobre la lucha que Unamuno mantuvo contra el Estatuto de Cataluña en defensa de la unidad de España, contra el bilingüismo  y sobre la enseñanza de  la lengua española, problema que hoy sigue y con mayor virulencia que entonces.
Hace unos días pude leer en  el artículo “Las últimas palabras de Unamuno” de Pedro Fernández Barbadillo que Unamuno había dicho durante un discurso en el Ateneo de Madrid  que   "Un pueblo no tiene derecho al suicidio, porque no se suicida «para él sólo», sino que se suicida también «para los demás», y eso hay que evitarlo, aunque sea por la fuerza." Como se ve, Unamuno iba claramente contra el Estatuto de Autonomía catalán. 

Decía Barabadillo que el discurso fue recogido en la edición del 1-7-1931  del diario ABC. Busqué durante horas en la hemeroteca de ABC esa referencia sin ningún resultado. Sin embargo, me encontré con una “joya” que expondré  a continuación para conocimiento de los lectores. Su contenido es,  sin duda ninguna,  mucho más relevante que el “venceréis pero no convenceréis”  que ha pasado a la Historia dando por sentado que así fue.

En estos tiempos en los que el independentismo  catalán busca realizar un Referéndum no ajustado a las leyes del Estado español, merece la pena recordar un texto que puede levantar ampollas en más de un territorio. Por mucho que se haya querido ocultar el auténtico pensamiento de Unamuno, lo escrito permanece y cuando menos se lo espera, se le descubre.

Don Miguel de Unamuno frente al Estatuto (Catalán)
«Lo que se Intenta con el traspaso de la Hacienda es un atraco. Los pueblos no tienen derecho al suicidio»
 
"En La Gaceta de Colonia se han publicado unas declaraciones interesantísimas de D. Miguel de Unamuno acerca del Estatuto de Cataluña, obtenidas por la señorita Elma Mann Mahlau, corresponsal de dicho periódico en Madrid.

Al hablar del pacto de San Sebastián, el Sr. Unamuno dice que los acuerdos los adoptaron unos  individuos que no representaban a nadie o casi nadie. Se pactó la base de una ayuda para traer la República, que hubiera venido del mismo modo sin ella. Una prueba de las intenciones de los catalanes está en el hecho de que, apenas desaparecida la Monarquía, se apresuraron a proclamar la República catalana, sin duda para que, sobre este hecho, vinieran después las negociaciones con la República española.  Es cierto  que se organizó un Referendum con respecto al Estatuto. Pero un pueblo no puede contestar con un sí o un no a una cosa compleja, porque a un pueblo tampoco se le puede instruir debidamente para que logre saber lo bastante del contenido de lo que va a votar.

 Refiriéndose al traspaso de la Hacienda a Cataluña, dice el Sr. Unamuno  que de esta parte económica no está enterado suficientemente, pero sabe por gentes técnicas que, a vueltas   de datos y estadísticas, lo que se busca es un atraco.


Declara, que lo que más le interesa es el  problema de la cultura.  "La  Constitución que es un papel –añade-, no tiene valor, y  algún día se reformará. Lo mismo ocurrirá con el Estatuto. Se quiere conceder  este a los catalanes, porque se piensa que  la concesión será el final del disgusto y de las luchas, lo que es un error evidente. El Estatuto será el principio de las grandes batallas. Lo prudente sería no concederlo y seguir luchando como hasta hoy, porque luchando es como se entienden los hombres. Tal como se plantea el problema del Estatuto puede dar lugar a algo trágico, y es que en una parte de España estén sometidos los españoles a una doble ciudadanía . Sólo debe darse lo que convenga a los que piden y a los que dan. Un pueblo no tiene derecho al suicidio, porque no se suicida “para él solo”, sino que se suicida  también “para los demás”, y eso hay que evitarlo aunque sea por la fuerza.


Ocupándose del bilingüismo, dice el señor Unamuno que es contrario a la enseñanza bilingüe, porque no se puede exigir de ningún español que, aparte del castellano, aprenda los dialectos de cada región. Puede haber gentes que no conozcan la lengua de la región y que no quieran aprenderla, y puede haber algún natural que la conozca y que no quiera que la aprendan sus hijos; esto es, que desee que éstos aprendan en lengua española. En Vasconia no se presenta el caso de la enseñanza bilingüe. La enseñanza en vascuence es cosa que nadie ha tomado en serio, porque en las Vascongadas las tres cuartas partes de la población no saben vascuence, aun habiéndolo aprendido de sus padres. Ni con el vascuence ni con el catalán se pueden pensar cosas de elevado sentido. En estas lenguas regionales es posible, por ejemplo, hablar de cómo se alimenta la vaca o de cómo se siembra el maíz. El catalán tuvo literatos, cronistas, poetas maravillosos: pero esto se perdió en el siglo XVI, y la lengua ha estado muerta cuatro siglos hasta que en el principio del pasado un grupo de entusiastas volvió a prestarle vida.


Agrega que no admite la Universidad vasca, ni la catalana, ni la valenciana, porque es restringir el problema hasta un sentimentalismo rural y aldeano.


Hay que procurar que todo ciudadano español sea bien español y después universal."


Podrían destacarse  algunas de las  muy interesantes  afirmaciones del pensador Unamuno,  pero es preferible que cada cual extraiga las que le parezcan más oportunas, dada la semejanza entre el momento en que el fueron expresadas y  la situación española actual.

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