13 de octubre de 2011

Chomsky y la manipulación mediática (II de II)

 Viene del capítulo anterior.

4. La estrategia de diferir.
"Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento". 

(Izda. Noam Chomsky en el Foro Social Mundial de 2003).
Comentario. ¿Podría aplicarse al Plan de Reforma de las Pensiones, con sacrificios de hoy para el disfrute del mañana? Por sistema, ningún partido del gobierno o de la oposición propugna medidas impopulares, para así evitarse desgaste y pérdida de votos. Suele ocurrir lo contrario, empleo de demagogia desmesurada y halagadora hacia los votantes. Tenemos el caso concreto de Zapatero  y sus medidas y contramedidas “a favor del pueblo y de los más débiles” que acaban volviéndose contra ellos. Se prefiere la ocultación al esclarecimiento de la verdad, y como ejemplo siempre recordaremos el debate televisivos preelectoral entre Solbes (PSOE) y Pizarro (PP). ¿Qué prefiere el pueblo?

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
"La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.
Comentario.  Este caso  parece ser real: se infravalora al electorado.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.
"Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…"





Comentario: Los mítines de los partidos políticos suelen ser más emocionales que racionales, ya que atienden más al corazón que a la razón. Y los programas electorales se basan más en promesas gratificantes que en realidades desagradables. Pocos son los que dicen la verdad  de la situación por complicada que sea. Siemrpe será recordado  Manuel Pizarro por su actitud, que resultó ser poco comprendida por unos y por otros, aunque al final todos reconocen que tenía razón.


7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.
"Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.


Comentario. Si a las clases sociales inferiores se les da una formación de menor categoría, serán los sistemas educativos los responsables, y de éstos, los políticos que los diseñan, proyectan y establecen. En España, las dos leyes educativas que han funcionado y funcionan, LOGSE y LOE, son fruto de gobiernos socialistas, como si la educación de todos los españoles fuera patrimonio de una sola ideología.

8.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.
"Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…"


Comentario. Los programas televisivos de “telebasura” pueden responder a esta característica, y si existen es sencillamente porque hay clientela que los demanda. ¿Alguien se imagina la audiencia de un “Gran hermano” con filósofos, economistas, religiosos, poetas, pensadores y artistas como protagonistas? ¿Son los televidentes quienes demandan o son los consumidores de lo que otros programan y ofrecen?


9. Reforzar la autoculpabilidad.
"Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución"

Comentario. Se puede intentar reforzar la “autoculpabilidad”, pero en estas épocas de crisis son los ciudadanos quienes apuntan a otros responsables, que son castigados en las urnas.  Los votantes no se castigan a sí mismos, sino que lo hacen con los gobernantes incapacitados de establecer soluciones.

10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
"En el transcurso de los últimos 50 años, los avances de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos".

Comentario. Es posible. Las leyes del mercado, de la moda y del consumo se basan en esos conocimientos que se tiene de los ciudadanos y de sus apetencias, y, sobre todo,.  en el poder que tiene la comunicación sobre las personas, tanta como si fuera una nueva religión profana.

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